Martin Garrix, el animal interior

Martin Garrix, durante su actuación. /
Martin Garrix, durante su actuación.

El DJ actuó en Marbella ante un millar de personas en un concierto con gran parte de temas propios. Se trata de la primera actuación del neerlandés en un club de la península.

ADRIÁN MEDINAMarbella

Asistir a un concierto de Martin Garrix supone un antes y un después. El neerlandés, con solo veintidós años se ha erigido como el DJ número uno del mundo. En sus escasas dos décadas de vida ya ha saboreado la sensación de lanzar un hit a nivel mundial y cerrar festivales como Tomorrowland, la meca de la música electrónica. Todo ese recorrido vital se aprecia en su estilo sobre el escenario, en su capacidad para dirigir las emociones del público con la música como quien hila un tapiz, manteniendo a la par una sonrisa perenne, casi cándida. El DJ cambió ayer los superfestivales por una la sala marbellí Dreamers, pero mantuvo en todo momento la energía que lo caracteriza sobre el escenario.

Lo de Martin Garrix era un secreto bien guardado. Hasta hace una semana, por condiciones de contrato, no se pudo hacer público. Y sin embargo, es tal la fama de este DJ que en siete días la discoteca ha logrado el lleno. En torno a un millar de personas acudieron para escuchar a Garrix, en la que ha sido la mayor apuesta de Dreamers para este verano y la primera actuación del neerlandés en un club de la península.

Además de DJ, Garrix tiene la particularidad de ser también productor. Eso se notó en su actuación, compuesta en su mayor parte por temas propios. El DJ arrancó con 'Byte', el tema que lanzó el año pasado con el cantante country Brooks. Le siguieron 'Don't Look Down' y 'Turn Up the Speakers'. Entre medias, cayeron salteando algunos temas de otros grandes como Felax, JoyRyde o Daft Punk.

Hacia el sexto o séptimo tema fue el turno de 'Animals'. Tras un par de amagos previos, en los que sonó durante apenas uno segundos, el público finalmente pudo disfrutar de la canción que se convirtió en un éxito mundial en 2013, y que tiene buena parte de la responsabilidad en la fama que ha alcanzado el neerlandés. Apenas habían sonado los primeros segundos de la canción cuando el público al completo se dejaba ya la garganta para corearla.

Salvo por su posición elevada frente a los platos, Garrix podría haber pasado por uno más de los asistentes al concierto. Sin cascos la mayor parte del tiempo (se los ponía lo justo para afinar cada nuevo tema y luego se los volvía a quitar), saltando sin pausa, con los brazos alzados y con el micro siempre cerca para pedir al público que pusiera «las manos arriba». Una energía que se contagiaba de manera irremediable al resto de la sala.

Por su edad y su ascenso meteórico hasta la cúspide de los DJ's internacionales, la de Garrix es una trayectoria que no puede pasar desapercibida. El neerlandés ha pasado por escenarios de todo el mundo, desde Estados Unidos hasta Israel. Ayer en Marbella, ante un público más reducido de lo habitual pero con las mismas ganas que si se tratase de un macrofestival, Garrix demostró que la fama que lo acompaña desde hace años es bien merecida.