Málaga en Verano

La magia de Izal hace temblar Fuengirola

Mikel Izal, al frente de la formación, conectó anoche con el público de Fuengirola./HUGO CORTÉS
Mikel Izal, al frente de la formación, conectó anoche con el público de Fuengirola. / HUGO CORTÉS

Más de 7.500 personas se recargan con la electricidad de la banda y su 'Autoterapia' en el Marenostrum Castle Park

CLAUDIA SAN MARTÍNFUENGIROLA

Los ojos brillantes, la mirada al frente y la sonrisa perenne a la espera: las más de 7.500 personas que movió Izal sabían a lo que se enfrentaban en cuanto pisaron anoche el recinto del Marenostrum Castle Park de Fuengirola. Las largas colas para acceder ya precedían a la electricidad que los madrileños inyectarían en vena a su fiel público. Casi diez años sobre el escenario transmitiendo fuerza y empuje al son del pop rock y el indie dan para mucho, y se notó en cuanto la banda pisó el escenario. Las luces cegadoras para calentar los motores de los miles de corazones sobre la hierba y la grada levantaron un grito a coro de impaciencia. Los chicos de Izal llegaron a Málaga para contar 'una increíble historia', título que pone nombre al primer tema que rompió el hielo con un mazo eléctrico invisible. Los saltos empezaron a sucederse y las gargantas a entonarse en una increíble comunión entre el público y los músicos. Miles de brazos con el flash de los teléfonos móviles como 'lume' para incendiar una noche que no había hecho más de empezar le dieron la bienvenida a una de las canciones más emotivas del grupo: 'Pequeña gran revolución', compuesta para aquellos papás y mamás que ven a sus hijos crecer con una rapidez vertiginosa. Escondía un consejo clave: «Que tu ferocidad me deje huella».

El ritmo no se paró en ningún momento, y el propio líder del grupo, Mikel Izal, reconoció ante un auditorio expectante: «La que habéis liado hoy. No siempre se puede dar un concierto en estas condiciones con un cuadro incomparable de fondo». Y estaba en lo cierto, el Castillo Sohail iluminado y a su ladera miles de almas cantando a coro los mejores temas del grupo unidos por una sola razón: la música.

Un foco de luz blanca iluminó al vocalista para comenzar a piano y a voz con 'Arte Moderno', tema que volvió a arrancar al público del suelo cuando la banda al completo hizo la magia pertinente. Los chicos de Izal no esconden bajo su manga un as o una paloma en la chistera, pero cada vez que se suben a un escenario maquinan trucos inconfundibles con sus voces e instrumentos, ya sea con un ukelele, una guitarra eléctrica o el teclado. Entre el público, Francisco Pérez llegaba desde Vélez-Málaga en solitario para disfrutar del concierto: «Llevaba tiempo esperando este momento», comentaba sosteniendo una cerveza en su mano y sin borrar la sonrisa. Miriam Peláez, desde Antequera, esperó impaciente en primera fila desde la apertura de puertas, asistiendo también a la conmovedora música folk de la telonera de la banda, la catalana Joana Serrat.

Los éxitos de sus cinco álbumes continuaron a una velocidad de vértigo, los cinco de la banda cada vez estaban más en armonía con su público malagueño. Esta vez presentaban 'Autoterapia', su último álbum, que vio la luz en marzo de 2018 y que se ha colado en salas, auditorios y festivales de toda España y algunas ciudades de Europa.

Los platos fuertes del menú musical llegaron con Qué bien', 'Pausa' o 'La mujer de verde' (26 canciones en total), que para aquellos que las conozcan son las que erizan la piel tan sólo con el primer acorde en una noche de verano que, sin duda, se tornó inolvidable. El cantante Raphael despidió el concierto presente en un vídeo en el que agradeció a la 'tripulación' de Izal el viaje cósmico por una galaxia llena de acordes y sentimientos. Más que un concierto lo que este equipo ofreció fue un espectáculo sin parangón.