Jason Derulo, el ídolo distante

Jason Derulo, en un momento de su actuación en la discoteca Dreamers./Josele-Lanza -
Jason Derulo, en un momento de su actuación en la discoteca Dreamers. / Josele-Lanza -

El cantante estadounidense ofrece en Marbella un concierto repleto de temas icónicos y baile, pero sin saber sacar partido a la cercanía con el público

ADRIÁN MEDINA

Jason Derulo tuvo en su actuación en la discoteca marbellí Dreamers todos los ingredientes para hacer un concierto íntimo, distinto de los demás: un recinto lleno hasta los topes, un escenario apenas separado del público y, lo más importante, una legión de fans entregados. Y sin embargo, su actuación no distó de cualquier otra en un gran escenario. Sin complicidades con los asistentes, hablando hacia el fondo de la sala como si se dirigiera a todo un estadio. No hubo gestos de cercanía como sí han tenido otros artistas que lo han precedido en esta temporada de Dreamers, y que han llegado incluso a subir a algunos fans al escenario con ellos. Lo que sí ofreció, eso no se puede negar, fue una batería de grandes temas y un despliegue de sus incuestionables cualidades como bailarín, que logró contagiar a los asistentes.

Fue un concierto breve, apenas una hora y algo más de una decena de canciones. Ante tan escueto tiempo, el artista optó por un concentrado de sus mayores éxitos. Arrancó fuerte, con dos de sus temas archiconocidos: 'Wiggle' y 'Whatcha say'. Ambos hicieron vibrar a un público que ya venía predispuesto y en marcha tras una sesión de DJ previa. Después vino 'Color', lanzada en mayo de este año, y que Coca-Cola ha utilizado como su himno en el Mundial de Fútbol de Rusia.

«If you love your country, put your hands up», animó Derulo en un arranque de proclama patriótica. No hubo menciones específicas ni a Marbella ni a España, ni a ninguna nación en concreto.Lo que primaba era la universalización del sentimiento ante un público heterogéneo: españoles, ingleses, franceses, rusos... Un millar de personas de todas las nacionalidades, reunidas para bailar al ritmo del estadounidense.

A mitad de concierto, el cantante y sus bailarines acabaron quitándose la camiseta

Hacia la mitad del concierto, tras media hora de saltos y frenesí, el calor empezaba a hacer mella en el recinto de Dreamers, donde se veía a algunos abanicarse, a pesar de que el aire acondicionado funcionaba a pleno rendimiento. Tal vez por eso fue por lo que Derulo decidió desprenderse de la camiseta y continuar la otra mitad de la actuación con el torso desnudo, medida a la que pronto se sumaron sus bailarines. De esta guisa el cantante entonó 'Talk Dirty' o 'Want to want me'.

Para el cierre, Derulo optó por '1, 2, 3', el tema que la mexicana Sofía Reyes sacó con él y con De La Ghetto a principios de año. El ordenador, que ponía la voz de la cantante principal y la música, enmudecía por completo cuando llegaba el turno de alguna de las aportaciones de Derulo al tema, apenas un mero '¡yeah!' o algún berrido monovocálico de vez en cuando. El resultado fue una interpretación extraña, en la que la canción parecía cortarse de golpe para que Derulo pudiera despacharse a gusto gritando.

Tras la actuación, algunos fans tuvieron un 'meet and greed' con el artista

Tras acabar, el estadounidense se marchó en silencio por la parte de atrás del escenario, sin palabras de despedida, y la música electrónica llenó inmediatamente el vacío. El artista tenía que volver a su camerino para asearse; le quedaba aún un 'meet and greed' con algunos fans afortunados.

Derulo ofreció a su paso por Dreamers una actuación técnicamente correcta, pero a la que le faltó la chispa especial que propicia un entorno con un número de fans tan reducido. No obstante, tras marcharse el cantante, los comentarios generales de los asistentes eran de pura satisfacción. En ese aspecto, Derulo cumplió con creces su parte del trato.

 

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