Una indomable Madeleine Peyroux en el Festival de Jazz de Málaga

Una indomable Madeleine Peyroux en el Festival de Jazz de Málaga
GERMÁN POZO

La cantante estadounidense traspasa las fronteras del jazz frente a un Cervantes lleno

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Desde el principio la bautizaron como la nueva Billie Holiday y la señalaron como la heredera del jazz vocal de otro tiempo. Tenía el camino trazado, con la crítica y el público a su favor, pero Madeleine Peyroux se sale una y otra vez de lo marcado y decide explorar otros senderos que no siempre conducen al jazz. Un carácter indómito que ha demostrado en su música y en su vida, y del que anoche dio buena cuenta en un Teatro Cervantes que colgó el 'sold out'. La cantante estadounidense se subió al escenario del 32 Festival de Jazz de Málaga para ofrecer un recital en el que hubo blues, folk, rock sureño, canción contemporánea, de autor... y, sí, también jazz.

Antes de ganarse al público con su voz, lo hizo con su naturalidad. «Iberia perdió mis zapatos, así que tengo solamente mi música para vosotros», dijo en un correcto español mientras enseñaba sus pies descalzos a la audiencia. Un contratiempo que encaró con ironía –de la que hizo gala en varios momentos de la noche– y entonando una canción de «esperanza y amor» para abrir boca: 'Don't wait too long', quizás la más jazzera de la velada, incluida en el álbum que supuso su regreso a la música en 2004 tras más de seis años desaparecida de la escena.

Ella misma dividió su repertorio en tres grupos: canciones de «amor, blues y para beber». Y, en parte, cumplió el guión. Versionó 'La Javanaise' de Serge Gainsbourg, usada «en una película durante una escena de sexo entre una mujer y un pez, muy guapo», dijo en alusión a 'La forma del agua' de Guillermo del Toro. Hubo blues con aires de rock sureño, con magistrales ejemplos como 'Down on me', muy aplaudida. Y animó el ambiente con una canción sobre la marihuana, 'On a Sunday Afternoon'. Su particular reinterpretación del sexo, drogas y rock and roll respaldada por Gregg Fine a la guitarra eléctrica, Andy Ezrin a los teclados, Paul Frazier al bajo y Graham Hawthorne a batería. Ella aportaría también la guitarra y el ukelele.

Rinde homenaje a Leonard Cohen y canta en español versionando a Facundo Cabral

Con los dos últimos temas entraba de lleno en el repaso por su nuevo álbum, 'Anthem', un trabajo en el que desliza comentarios sociales en 'The Brand New Deal' y retrata el drama de los refugiados en 'Lullaby', un tema de desgarradora belleza que conmovió al teatro. Cantó a todos sus héroes en general ('All my heroes') y a uno en particular, a su admirado Leonard Cohen. Primero puso voz al tema del canadiense que da título al disco y dejó para la recta final una de sus versiones más conocidas del cantautor, 'Dance me to the end of love'.

Una cosa hay que reconocerle: aunque el acompañamiento musical se mueva por otros terrenos, ella modula su garganta en base al jazz. Y esa es una de las grandes virtudes de Madeleine Peyroux, la capacidad de llevarse a su terreno y hacer a su estilo cualquier género que aborde.

Intentó que el público la acompañara en 'Honey party', pero no fue hasta su revisión de 'No soy de aquí' de Facundo Cabral cuando la estadounidense pudo escuchar al Cervantes cantando al unísono aquello de «No soy de aquí, ni soy de allá. No tengo edad, ni porvenir». Un tema con el que confesó sentirse identificada. Ciertamente, Madeleine Peyroux no es de ninguna parte y es de todas a la vez.

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