Un homenaje a 'La Belleza' en el Starlite

Un homenaje a 'La Belleza' en el Starlite
ANTONIO PAZ

James Rhodes y Katie Melua ofrecen dos recitales que mantuvieron las emociones de los espectadores a flor de piel

ALEJANDRO DÍAZ

Escribió una vez Luis Eduardo Aute:«Reivindico el espejismo / de intentar ser uno mismo, / ese viaje hacia la nada / que consiste en la certeza /de encontrar en tu mirada / La Belleza». Esa última estrofa bien podría definir gran parte de lo vivido el pasado lunes en el auditorio del Starlite. Porque lo que reivindicaron James Rhodes y Katie Melua a través de su música fue eso: La Belleza, escrita como la escribió en su día el cantautor, en mayúscula.

Rhodes fue el primero en saltar al escenario. Con una puesta en escena sobria:él solo frente a un piano de cola. La noche era cálida; el público, silencioso, preparado para una doble actuación entre montañas y estrellas, para disfrutar de la música clásica y del folk después. Pero el pianista quiso romper el clímax nada más pisar el escenario. «Andalucía es la hostia, aunque veo muchos guiris aquí; habrá que tener cuidado con los balcones», bromeó en perfecto español el artista británico, que ya retomaría el inglés para explicar cada una de su interpretaciones al piano.

Comenzó Rhodes con una sonata de Beethoven. Los oídos de los habituales al Starlite seguro que agradecieron que, tras varios conciertos de música potente, se les brindase la oportunidad de gozar de la magia de un piano. El británico demostró que con solo eso, con toda la complejidad y a la vez toda la sencillez de un piano, se pueden elevar los sentidos. Llegar hasta La Belleza.

Las manos de Rhodes se movían por el teclado con destreza y contención. Trató al piano con la suavidad y delicadeza que merecen las grandes amistades, los compañeros de toda una vida. Se encorvó y su mirada se quedó perdida mientras los espectadores permanecían en un estado casi hipnótico, observando a veces la pantalla donde se proyectaban de cerca las manos del británico sobre su piano.

Tras ello, Rhodes se puso las gafas para dirigirse al público (se las quitaba para interpretar). Explicó en qué iba a consistir su siguiente intervención:un 'sherzo' de Chopin, uno de sus compositores favoritos. Interpretación que levantó los aplausos del público. Habían pasado 40 minutos de concierto. Rhodes hizo el amago de irse pero volvió para dedicar una pieza con un inicio bastante oscuro, casi de terror, a un tal Donald 'Fucking' Trump. Entonces sí, tras poco más de tres cuartos de hora, se despidió del escenario del Starlite y se marchó para dar paso a la siguiente artista de la noche.

Folk y versiones

Quiso Katie Melua reivindicar también La Belleza y bien que lo consiguió. Folk en estado puro. La compositora, nacida en Georgia y con nacionalidad británica, es una amante de las experiencias extremas, como el parepente. Toda esa adrenalina la contiene en sus directos. No es amiga de hablar mucho. Apenas un «buenas noches y muchas gracias» para comenzar con un tema que sonaba como su voz:suave, elegante, amable.

En la segunda canción, comenzaron a sonar unos acordes que casi todos recordaban de algo. Se trataba de una versión del clásico de los ochenta de Black, 'Wonderful life'. Melua es una gran amante de las versiones. No en vano, llegó a ganar, cuando aún no era famosa, un pequeño 'talent show' de 'covers'. Nunca ha prescindido de ellas en sus trayectoria discográfica. A pesar de tener solo 35 años, Melua cuenta en su haber con casi una decena de discos y varios sencillos de su primera etapa.

La artista fue desgranando las canciones de sus últimos trabajos con algunas piezas de los primeros. Sus canciones hablaron de un mundo mejor y, también, de la impotencia y las contradicciones de la propia vida, una vida que no fue fácil para ella, que emigró de Georgia a Irlanda, donde vivió las luchas entre católicos y protestantes antes de instalarse, definitivamente, en Inglaterra.

Tuvo una hora Melua para meterse el público del Starlite en el bolsillo y lo logró con creces. Aunque Rhodes y Melua no pisaron juntos el escenario en ningún momento, ambos consiguieron encontrar por una noche en la mirada del público marbellí La Belleza.