Francisco Vallejo: «Cubrir las vacantes de la Banda Municipal es una necesidad urgente»

Francisco Vallejo, en su último ensayo con la Banda Municipal de Málaga antes de su concierto de despedida. /Migue Fernández
Francisco Vallejo, en su último ensayo con la Banda Municipal de Málaga antes de su concierto de despedida. / Migue Fernández

Entró como becario y se jubila como director 53 años después. El músico se despide hoy de la agrupación a la que ha dedicado su vida con un concierto de Navidad

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

«Casi 53 años en la Banda Municipal dan para mucho», reflexiona Francisco Vallejo Amaro. En su caso, para todo. Entró de becario con 12 años, recomendado por su profesor «don Perfecto Artola» y junto a su padre, bombardino de la agrupación. Cuando tuvo edad suficiente, le hicieron interino y, poco después, se ganó su plaza de saxofonista. Desde 2005 lleva la batuta de la Banda Municipal de Málaga, la agrupación «del pueblo» y la más veterana de la ciudad. En sus 159 años de historia, ha sobrevivido a cambios políticos, ha sido testigo de revoluciones sociales y se ha adaptado a la evolución de los gustos del público. Hasta 300 obras se han estrenado bajo el mando de Vallejo. Hoy en la Iglesia de los Mártires dirigirá su último concierto. Atrás deja una banda consolidada, pero necesitada de refuerzos: de una plantilla de 40 profesores –muchos menos que en otras provincias– hay diez vacantes. Mañana serán ya once.

En detalle

El concierto
Recital de Navidad con melodías con acentos cinematográficos, tradicionales, caribeños e, incluso, con aires rock y pop.
Fecha
Hoy domingo, 16 de diciembre, 19.00 horas.
Lugar
Iglesia Parroquial de los Santos Mártires
Entrada
Libre.

Lo ha sido todo en la banda. ¿Qué etapa recuerda con más cariño?

–He pasado por todos los sitios, sí. Pero siempre se recuerda con cariño la etapa de jovencito, cuando a una edad muy temprana estaba tocando con verdaderos profesionales en la Banda Municipal. Estaba con don Perfecto Artola, que había sido mi profesor de saxofón, y con mi padre.

¿Con qué sensaciones afronta el concierto de despedida?

–Con muy buenas sensaciones, y a veces con tristeza. Le das muchas vueltas a la cabeza.Estoy en contacto con compañeros que hacía tiempo que no veía, porque vamos a tener la suerte de contar con ellos para este concierto, y becarios que han pasado por aquí también van a venir. Es un orgullo para mí que tanta gente haya querido estar en mi despedida. Será un día duro de sentimientos.

Año nuevo, vida nueva. ¿Qué hará?

–De entrada, quiero visitar unos cuantos sitios que me quedan de España. Y después ya buscaremos algún aliciente para entretenernos. Todo llega en esta vida y casi 53 años en la banda dan para mucho. Sé que la echaré de menos, es toda una vida, pero creo que la cosa irá bien. Cambiaremos el chip y será otra forma de vivir.

¿En qué situación deja la banda? Hace tres años saltaron las alarmas cuando se supo que el 25% de los puestos estaban sin cubrir.

–La cosa sigue más o menos igual. Los compañeros se van jubilando y no se crean las plazas necesarias. En otros trabajos, si alguien falta o se jubila puede suplirle otro. Aquí, si un compañero que toca el clarinete se jubila, un trompeta no puede hacer su papel. Son puestos importantes que están faltando. Ahora van a salir dos plazas a oposiciones. Espero que el Ayuntamiento sea consciente de que es una necesidad urgente y pueda solucionar este tema.

Ahora que ya se va y que puede reivindicar con libertad, ¿qué pediría para la Banda Municipal?

–En ese sentido he tenido suerte, nunca me han coartado mi libertad. Sigo pensando lo mismo: cubrir las plazas. Es una pena que en la Banda Municipal, con una plantilla ya escasa desde hace 50 años de 40 profesores, seamos ahora mismo 30 y dentro de dos días, 29. Las bandas municipales de provincias con menor importancia que Málaga tienen alrededor de 50 o 60 músicos. El Ayuntamiento debería hacer un esfuerzo para sacar esas once plazas a oposición. Ahora mismo tenemos tres de ellas cubiertas por interinos. Pero dentro de unos cuantos años se irán otros pocos integrantes por la edad y si se van cubriendo las vacantes, estos cambios generacionales no serían tan gravosos. Sería una manera de reconocer la labor de la Banda Municipal y de volver a ponerla en su sitio. Hace unos días hablé con el alcalde y me dijo que iba a meter mano en el asunto.

¿Cómo les ha limitado esta situación?

–Siempre hemos cumplido con todos los trabajos, pero sí es verdad que muchas veces hemos tenido que quitar ciertas obras porque no había suficiente personal. Si tenemos un oboe y se pone enfermo, no podemos hacer un concierto que requiera ese instrumento. Espero que el Ayuntamiento se conciencie de estas cosas.

La Banda Municipal estaba ahí antes que el Teatro Cervantes, la Orquesta Sinfónica, la Filarmónica... Es una superviviente.

–Ha sido el caldo de cultivo de todo lo que hoy tenemos. Muchos componentes de la Banda Municipal lo eran también de la Orquesta Sinfónica. Hicieron una gran labor para que la música sinfónica se creara en Málaga. Por eso confío en que esto de las plazas se solucionará, aunque despacito. No sería de recibo que la Banda Municipal desapareciera siendo la entidad musical más antigua de la ciudad. Ha estado ahí siempre y ha servido al pueblo sin nada a cambio, porque nunca ha cobrado por sus actuaciones.

Para mejor

En este medio siglo en la banda, ha sido testigo del cambio cultural de Málaga. ¿Cómo se ha sentido en la música?

–Siempre para mejor. En aquellos tiempos solo estaba la Banda Militar y la Municipal, no había más. Después surgieron las de Miraflores, las cofradías, Cruz de Humilladeros, la Sinfónica... Málaga está bien nutrida para que en el futuro no falten músicos.

¿El público también ha cambiado?

–Sí. A los conciertos de la banda va mucha gente mayor, pero también jóvenes. Se intenta hacer un programa atractivo. En la primera parte se hacen obras que ya están hechas específicamente para banda. En la segunda parte hacemos música española, zarzuela, y la gente mayor lo disfruta. Y no olvidamos nunca lo nuestro, que es el pasodoble. Mantenemos un público fiel, pero vemos que hay mucha juventud que se acerca a nosotros. Y luego está la labor que estamos haciendo con los conciertos escolares. Cada año nos visitan 1.800 niños para que vean que la música que escuchan en la televisión se hace en vivo con banda u orquesta.

En los últimos años se han esforzado en modernizar el repertorio con músicas de cine, por ejemplo.

–Desde que yo estoy en la banda se han estrenado más de 300 obras, y muchas músicas de cine. Intentamos no repetirnos. A la gente no le puedes dar siempre lo mismo. Las bandas sonoras gustan a los mayores y a los pequeños. Es una manera de incentivar a los niños a que conozcan más la música.

Uno de los valores de la Banda Municipal es sacar la música a la calle.

–Claro. La Banda Municipal se hizo para eso, para el pueblo, para ese público que en aquel tiempo no podía ir al teatro o no podía ver a una orquesta, porque tampoco las había.

Y ahora, que ya hay más oferta musical, ¿cuál es su sentido?

–El mismo, llevar la música al pueblo; además de estar en los actos que el Ayuntamiento nos requiere. Por eso las bandas se tienen que ir modernizando en el repertorio para atraer al público y, sobre todo, a los jóvenes.

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