«Muchos no entienden que ser músico es una profesión»

«Muchos no entienden que ser músico es una profesión»
SUR

Puede tocar en la calle o en una filarmónica. La clarinetista malagueña Loli Navas forma parte de cinco grupos de música, con estilos que van desde lo clásico hasta el pop

MARINA RIVAS

Su vida gira en torno a la música desde que su hermano, Jesús, apuntado a la banda del pueblo, le hizo descubrir esta pasión. Años después de aquello, Loli Navas, mitad nerjeña mitad mareña, se presenta como una de las jóvenes promesas del clarinete e incluso, en sus ratos libres, del saxofón. En poco más de un mes partirá a su próxima cita internacional, junto a la Neue Philarmonic Munchen, una orquesta para jóvenes músicos europeos.

–¿Qué es lo que nunca le puede faltar en una maleta cuando viaja?

–Un kit de primeros auxilios con una inyección de adrenalina. Porque soy alérgica a muchas cosas: frutos secos, cebada… Así que por si acaso, siempre la llevo preparada.

Pues ya mismo le toca prepararla de nuevo…

–Ya mismo (ríe), en septiembre me voy a hacer una serie de encuentros con la Neue Philarmonic of Munchen.

–¿Ya trabajó antes con ellos?

–Sí, hace un par de años y también el verano pasado. Todo fue porque mandé una solicitud para la plaza de clarinetista con vídeos con pasajes orquestales y se ve que les gusté. Es como una orquesta para jóvenes talentos. El año pasado hicimos seis conciertos de ópera, todos con lleno absoluto.

–¿Y por qué escogió en su momento el clarinete?

–Desde que empecé a interesarme por entrar en la banda de mi pueblo. Mi hermano también estaba allí, yo me decidí desde el principio por el clarinete. Cuando al final me metí, con 6 años y tan bajita, me sobraba clarinete por todos lados (ríe).

Y su hermano era…

–Él toca la tuba; pero de pequeño, el bombo. Siempre ha sido un ejemplo para mí y ahora además viene conmigo a Münich.

–¿Le han cogido para la misma filarmónica?

–Sí, ha ocupado la plaza de un tuba español que renunció cuando ya estaba todo cerrado. Ahora nos queda una maratón por delante. Nos quedamos en un convento de monjas y allí ensayamos mañana y tarde para montar toda la actuación en sólo dos semanas. Va a ser la primera vez que toque con mi hermano en una orquesta.

–¿Son muchos españoles allí?

–Muchos, unos 20 de una orquesta de 70 más o menos.

Habiendo ido varias veces a Alemania, ¿qué es lo primero que siempre hace al llegar?

–Acompañar a mis amigos de allí a tomarse unas cervezas. Yo no puedo porque soy alérgica a la cebada.

No es la primera vez que va a recorrerse toda Europa…

–La cosa empezó cuando acabé la carrera en Málaga, necesitaba un cambio de aires y me fui a Rotterdam a hacer el máster. Los músicos, cuando nos vamos de Erasmus, somos de los pocos que elegimos el destino en función de la calidad del profesorado.

No le faltan viajes ni tampoco grupos por lo que veo, ¿cuántos tiene ahora mismo?

–Pues, el dúo Mitjana, con Marta Fitzsimmons; La Camerata de Bitácora, de música de cámara, con la que llegamos a la final del 'MálagaCrea' de este año; Ballet para Amigos, con los que voy a tocar el 9 de septiembre en unos conciertos de cámara que organiza la Filarmónica de Málaga; Brasstown, con el que hemos sacado disco este verano, y Arte Medusa, con el que vamos a tocar en el festival Chanquete World Music, en Nerja.

Vayamos por partes, ¿Arte Medusa?

–Sí, el cabecilla del grupo es el alcalde pedáneo de Maro, Alejandro Barba, que tiene 35 años y rapea súper bien. Tiene muchas canciones hechas y quería crear un grupo con músicos profesionales. Nos vamos a estrenar allí, siendo teloneros de Kase.O, SFDK, Juanito Makandé…

–¿Y el disco que ha sacado con su otro grupo?

–Brasstown es un grupo al que le hemos dado un cambio. Nosotros empezamos ya hace varios años tocando por las calles del centro de Nerja y el Balcón de Europa, adaptando temas comerciales y ahora en el disco están, por ejemplo, el tema 'Valery', de Amy Winehouse; 'Uptown Funk', de Bruno Mars… Tenemos pendiente una presentación oficial.

–¿Y cómo surgió lo de tocar en la calle?

–Antes en Nerja apenas tocaba gente por la calle, teníamos algo de tiempo libre y pensamos, ¿por qué no? Para mí, eso se convirtió en un trabajo, gustábamos mucho y con lo que ganamos me pagué el primer año de mi máster en Holanda. Eso sí, ahora sólo tocamos un día por semana, antes cuatro.

Música más callejera sin dejar de lado su pasión por la clásica…

–Sí, este año también hemos estado en el Festival Málaga Clásica, en la modalidad de talentos y el dúo Mitjana tocamos en el Pompidou, luego nos fuimos a un festival internacional que hacen en Asturias, Galicia…

Y con todo lo que hace, ¿todavía no puede decir que vive de esto?

–Todavía no. Este verano he estado trabajando en hostelería también, pero lo he tenido que dejar. Es complicado, muchos no entiende que ser músico es una profesión y exige tantas horas que no se puede compaginar con otros trabajos.

–¿En torno a cuántas horas?

–Entre 3 y 5 horas mínimo, más viajes, etc.

–¿Siempre con el clarinete o toca algún instrumento más?

–Ensayo clarinete, pero también me he aficionado al saxofón, que es el instrumento que toco en Arte Medusa.

–¿No se ha planteado dedicar más tiempo al saxo?

–Quién sabe, a lo mejor el día de mañana alguien me ve y me ficha porque le gusto con el saxo y no me importaría, me gusta mucho.

–¿Piensa en el futuro?

–Lo intento, me gustaría opositar para dar clase en el Conservatorio o trabajar para llegar a ser músico de orquesta. Me conformo con ser feliz y poder vivir de esto.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos