La emoción de Malú en Málaga

Malú inauguró ayer su gira 'Oxígeno Tour' en Málaga./Hugo Cortés
Malú inauguró ayer su gira 'Oxígeno Tour' en Málaga. / Hugo Cortés

La cantante se reivindica como estrella del pop y la balada ante 6.000 personas

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Con la melena al viento, marcando con fuerza el paso y con pose de estrella del pop desde una plataforma elevada del escenario. Su carta de presentación. «Eres una diosa», le gritaba alguien desde las gradas. Ni rastro de la rotura de ligamentos que hace apenas un mes le obligó a aplazar el inicio de su gira. Malú inauguró anoche su tour 'Oxígeno' en Málaga con buen pie, literalmente. Unas 6.000 personas la esperaban en el Palacio de los Deportes Martín Carpena, una fidelidad que la cantante agradeció: «Han sido tantas cosas que no me he preparado nada para deciros. Solo puedo daros las gracias por estar esta noche aquí», declaró a modo de bienvenida. Pero esa contención del principio se rompió al final del concierto, con la relajación del 'todo ha salido bien'. «Ha sido muy difícil llegar hasta aquí. Es una alegría increíble haber podido arrancar esta gira y poder hacer este concierto a contrarreloj», reconoció entre lágrimas de emoción.

La noche comenzó con intensidad, con cuatro temas sin interrupción que se movían entre lo nuevo y lo antiguo, entre la balada desgarrada y los ritmos pop: 'Lejos de ti', 'Me fui', 'Contradicción', 'Me quedó grande tu amor'. Canciones coreadas verso a verso por el Martín Carpena y que le permitían hacer alarde de su mejor baza: su voz.

Ni rastro de la lesión que le obligó a aplazar la gira. Salta, baila y corre por el escenario en un concierto que despidió entre lágrimas: «Ha sido muy difícil llegar hasta aquí»

Sentada, Malú se confesó: «Hay veces en la vida en la que uno necesita contar su verdad, decir quién eres, de dónde vienes y por dónde has pasado antes de venir aquí para que seas tú mismo quien decida quién eres realmente». Era el momento de los dos temas más personales de su último trabajo, 'Todos los secretos' y 'Llueve alegría', dedicada a su tío Paco de Lucía. Se reivindicó como reina de la balada (con demasiada frecuencia de desamor) entonando sin pausa fragmentos de 'Oye', 'Ángel caído' y 'Devuélveme la vida'.

Energía

Pero Malú no paraba quieta. Tras cada momento íntimo, buscaba el subidón y el ventilador que le apuntaba directo a su pelo aumentaba la potencia (y mucho). Corrió por el escenario al compás de 'Quiero' e 'Invisible'; puso a bailar al Carpena con la enérgica 'Toda', uno de sus primeros éxitos; y se atrevió a tocar el bongo para introducir 'Que nadie'. Sonarían más hits a lo largo de la noche, entre ellos, aquel que le recuerda que ya lleva 20 años en esto: 'Aprendiz'.

Prometió un show preparado con «amor, cariño y pasión» para crear una «pequeña burbuja donde ser totalmente libres». Y la producción funcionó, con envolventes efectos audiovisuales y juegos de luces que transformaban el espacio. Dos pantallas gigantes a los lados y una tras las tablas construían diferentes ambientes según correspondía. Nostálgicos, oníricos, dinámicos. Espectacular la puesta en escena de 'Ciudad de papel', con Malú vestida con una larguísima falda blanca que caía desde la plataforma elevada y le hacían parecer una gigante. Lo que ella significa para su público: una grande de la música española.

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