Rigoberta lo somos todas
'Jesucrista superstar' predica «por fin» en Málaga su mensaje de amor, diversión y empoderamiento en un concierto con la sorpresa de Luz Casal y el susto de un desmayo entre el público
Sucedió cuatro meses después de lo previsto y en otro escenario de la ciudad, pero 'Jesucrista superstar' predicó «por fin» su mensaje de amor, diversión ... y empoderamiento femenino en Málaga. Tras cancelar su concierto de verano en el Málaga Forum (dicen que por no vender lo suficiente) Rigoberta Bandini agotó hace ya semanas las entradas para su regreso a la Sala París 15. Unas 3.000 personas que anoche bailaron con ella, cantaron con ella y se vinieron arriba con ella. Porque, si «Pamela Anderson lo somos todas», como enarbola con orgullo en uno de sus temas más celebrados, Rigoberta Bandini también.
Pese al aura de 'salvadora' que le da el título de su disco, Rigoberta Bandini no va de superwoman. Y por eso es fácil empatizar con ella, con su «no puedo, tengo que poder»; con los momentos de bajón aunque una esté «en bragas viendo las Kardashian, ¿qué más puedes pedir?»; y con esa resistencia a hacernos mayores, «qué coñazo, hay que ser responsable y tener el armario ordenado». Una honestidad cargada de ironía, buen rollo y cultura pop que hace fácil que todas nos sintamos la Bandini en alguna canción.
Paula Ribó firmó en Málaga un show brillante en el fondo y en la forma. Su dominio vocal es absoluto en el directo, ya se ponga lírica o maquinera. Ni una nota fuera de tono. Y ofreció una puesta en escena colorida y amena, con al menos seis cambios de vestuario y cinco coristas y bailarinas que la arropaban sobre el escenario. Aunque al inicio parecía que todo se ajustaría a un guion, con pocas concesiones a la espontaneidad, no fue así. Hubo un poco de todo: desde un desmayo entre el público que obligó a parar unos minutos el concierto hasta la aparición sorpresa de Luz Casal.
Con la estética de un programa de televisión de los 60, Rigoberta Bandini -enfundada en un abrigo amarillo charol- encadenó a modo de bienvenida 'Jajaja', 'CXT' y 'Simpática pero problemática'. Fue la primera descarga de 'Jesucrista superstar', un disco que desplegó casi al completo durante las dos horas de concierto. Cogió la guitarra para cantar al amor adolescente en 'Enamorados' y se mezcló con el público para decirles de cerca 'Amore amore amore'. Poco antes, una de las coristas de su banda cedió el micrófono a quien quisiera dedicarle a la cantante algunas palabras y muchos lo hicieron: pidieron «Rigoberta a Eurovisión», la definieron «como un abrazo en un invierno frío» y le lanzaron un «Rigoberta te amo» (un chaval de 15 años).
'In Spain we call it soledad', la primera de sus canciones que se hizo viral, abrió la veda a los saltos en la París 15, que continuarían con su reivindicación de Pamela Anderson. Fue entonces cuando se dirigió a la gente que abarrotaba la sala para agradecerles el apoyo y gritar un «¡larga vida a esta relación de amor!». Había lleno, muchas emociones y hacía calor, y todo eso unido provocó que una persona del público se desmayara prácticamente delante del escenario. Paula Ribó frenó en seco su actuación y pidió ayuda médica para la joven, que poco después volvió al concierto ya recuperada. Todo quedó en un susto.
Ocurrió en uno de los instantes más intimistas de la noche, cuando cantaba a solo voz y guitarra 'Fiesta'. Recuperada la normalidad entonó 'Yo solo quiero amor', la canción para la película malagueña 'Te estoy amando locamente' que le valdría un Goya. Tampoco faltó su aclamada versión de 'El amor' que interpretó en la gala de este 2025. Por primera vez, eso sí, lo hacía en calidad de próxima presentadora de los premios del cine español en 2026, junto a Luis Tosar. Pero el regalo de la noche estaba por venir con 'Canciones alegres para los días tristes', cuando Rigoberta invitó al escenario a Luz Casal para recrear con muchos gestos de complicidad el magnífico dúo que sellan en el disco.
Fue un concierto sin pausas (más allá de un par de momentos amenizados por el teclista y marido de Paula Ribó, Esteban Navarro), con mucho ritmo y buena energía que llegó a su punto álgido en la traca final. Se reservó para la despedida las dos canciones más esperadas de la noche: la archiconocida 'Ay mamá', con lanzamiento de sujetador incluido, y su homenaje a Franco Battiato en 'Busco un centro de gravedad permanente'. Ahora sí 'Jesucrista superstar' había cumplido ya su misión.
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