'Biznaga', la fusión flamenca definitiva

El pario del IES Luis Barahona de Soto acogió el espectáculo. /Fernando Torres
El pario del IES Luis Barahona de Soto acogió el espectáculo. / Fernando Torres

Archidona cierra su II Cabildo dedicado al cante jondo con un espectáculo redondo / El artista José Luis Ortiz propone una mezcolanza de géneros para definir el papel de Málaga en la música y en la cultura popular

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Verdiales, cante, toque, escenografía y poemas que se cruzan para bailar en torno a la figura de Málaga en la música y el flamenco. 'Biznaga' es más que una fusión, porque los palos no se mezclan (que sí superponen). Esta propuesta de Luis Ortiz, creador de la Bienal Flamenca de Sevilla, ya ha visto la luz en algunos escenarios del norte de España y también de Antequera, pero no importa, porque cada pétalo de este espectáculo está vivo y es prácticamente imposible que suene igual de una vez para otra. 'Biznaga' es flamenco, duende y fiereza femenina y anoche fue también el cierre del II Cabildo Flamenco de Archidona –con el sobrenombre 'Archidona tiene nombre de mujer'–, cuatro días de estudio y disfrute de este arte que revolucionan la localidad.

El patio del IES Luis Barahona de Soto ha sido el escenario escogido para las actuaciones de esta segunda edición, un templo esculpido entre el desnivel del centro histórico de y cuyas paredes han visto desfilar a los archidoneses más ilustres desde su fundación en el siglo XVIII. Por eso 'Biznaga' estaba hechizada ya antes de empezar: los arcos que custodian el exterior brillaban en distintos colores, ofreciendo un fondo cristalino para el tablao por el que iban a pasar artistas de diferentes disciplinas al servicio de una sola idea: «Con esto quiero mostrar lo que significa Málaga en el flamenco y en el preflamenco, pero sin orden cronológico, como un mosaico basado en el ritmo y en el tempo». Ortiz explica a SUR las claves de su idea, pero es difícil de comprender antes de que comience la función.

En un escenario desnudo aparece el actor malagueño Juanma Lara, alumbrado por un foco, que recita 'Brindis', la pieza inaugural: «La música, la luz, el júbilo y los sueños / manojitos de alfileres, coplas, los violines y el lomo en manteca». Al finalizar el poema, desde el otro lado del patio, comienzan a redoblar los miembros de la panda de verdiales de Santo Pítar, que avanza hacia el proscenio entre aplausos. La oda a Málaga ha comenzado, y los verdiales son «el principio de todo», según el director.

Juanma Lara y Antonio Salazar, en uno de los interludios de 'Biznaga'.
Juanma Lara y Antonio Salazar, en uno de los interludios de 'Biznaga'. / F. T.

Cuando se habla de fusión flamenca se entiende la mezcla del cante jondo con otros géneros, pero 'Biznaga' no se sale del tiesto: la mezcla es más ingeniosa y compleja que cualquier precedente. A la guitarra, Juan Requena, José Luis Lastre, David de Ana; al baile, Ana Pastrana, Carmen González y Nieves Rosales; al cante, Amparo Heredia, Virginia Gámez, Chelo Soto, Miguel Astorga y El Sabas. Todo ello aderezado por el violín de Olvido Lanza, la percusión de Lucio y Javier Requena y los recitales de Lara y Antonio Salazar, maestros de ceremonias a base de versos sobre lo más castizo de la Málaga flamenca.

Y entre el repertorio, algunas malagueñas de las de antes y piezas fusionadas entre cuadro flamenco y la panda de verdiales, ofreciendo una sonoridad inaudita y una energía difícil de igualar. Algunas de las canciones eran archiconocidas, otras más de culto, y algunas vibraron con un sabor especial, como la adaptación del poema 'Por la mar chica del puerto' del maestro Manuel Alcántara que llevó al cante Mayte Martín, interpretada de forma magistral por Gámez, Juan Requena, Nieves Rosales y Olvido Lanza.