Antonio Orozco quiere un poco de intimidad

Antonio Orozco puso al público en pie desde el primer tema de su concierto anoche en el Cervantes. /Hugo Cortés
Antonio Orozco puso al público en pie desde el primer tema de su concierto anoche en el Cervantes. / Hugo Cortés

El músico invita al público a olvidarse del móvil y las redes sociales en el primero de sus dos llenos en el Cervantes

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

En la plaza que da acceso al Teatro Cervantes hasta media docena de parejas de distintas edades se hacían sus respectivos 'selfies' antes de entrar al concierto. Y ya dentro escucharon en varias ocasiones este mensaje por megafonía: «Estás a punto de formar parte de 'Único'. Ayúdanos a mantener el secreto. No grabes. No hagas fotografías. Ayúdanos a mantener el secreto de lo que vas a vivir».

Era el llamamiento que Antonio Orozco hacía al público en el primero de los dos llenos que el cantante catalán firma en el teatro malagueño. Un celo que el intérprete compartió sobre el escenario y que el personal del Cervantes se afanó por cumplir durante más de dos horas de concierto, pidiendo a los espectadores que guardasen sus terminales cuando la pantalla iluminada los delataba en el intento de captar el instante desde el patio de butacas.

Quería intimidad Orozco para brindar un concierto pletórico ante una audiencia entregada de antemano, que coreó sin desmayo los grandes éxitos de casi dos décadas de carrera en los que se apoyó el cantante para firmar un recital intenso y cabal desde el primer tema. Porque Orozco abría escenario con 'Mi héroe', acompañado sólo por el piano, y la audiencia prendió la mecha desde el primer compás, coreando la letra y manteniendo los móviles a buen recaudo hasta terminar el tema en pie con las luces encendidas del Cervantes.

El cantante se apoya en los grandes éxitos de su carrera para brindar un recital pletórico ante una audiencia entregada desde el primer tema

La secuencia se repetiría con frecuencia a lo largo del concierto. En 'Podría ser' se sumaron al piano la guitarra y la electrónica para terminar con Orozco cantando a pelo, de nuevo con las luces encendidas, las estrofas finales de la canción con el público a los coros. Llegó entonces una de las primeras sorpresas de la noche y como quiere Orozco que le guardemos un secreto, diremos sólo que la propuesta de la gira 'Único' combina lo musical y lo teatral en un guiño que logra estrechar aún más si cabe la complicidad con el público.

«Reverencia» a PabloLópez

Turno entonces de 'Moriré en el intento' y 'El viaje', ya con todo el teatro en pie. Niñas y jubiladas, parejas adolescentes y padres con hijos, grupos de amigas y talluditos cantando a voz en cuello. 'Ya lo sabes' dio buena cuenta de la querencia de Orozco por buscar la poesía en lo cotidiano y con 'Temblando', el catalán abrochó uno de los momentos más intensos de la noche, llevando al límite su torrente de voz ronca.

'Estoy hecho de pedacitos de ti' sirvió al cantante para pasear por la espina dorsal del patio de butacas antes de sentarse en un sofá para interpretar el clásico de Triana 'El lago'. Y después, un aviso: «Esto no es un homenaje, es una reverencia». Y acto seguido, Orozco hizo suyo 'El patio' del malagueño Pablo López.

Pasada la hora de concierto pudo el peso de la costumbre y brotaron las pantallas entre la concurrencia. «No lo subáis a Internet, por favor, porque estropeáis todo el 'chiringo'», pidió Orozco antes de compartir que Málaga era «la ciudad que menos ha sacado el móvil en toda la gira».

'Por pedir, pedí' sirvió de preámbulo al tramo final del concierto, donde Orozco desmelenó su vertiente más roquera de la mano de 'Llegará', 'Mírate', 'Ser o no ser' y 'Lo que tú quieras soy'.

Y para entonces los del móvil en alto eran de nuevo los menos frente a quienes saltaban, bailaban, cantaban y vivían las canciones en cada verso, cada estrofa. Al fin y al cabo, en eso consiste ir a un concierto: en la intimidad compartida con gente que ama lo mismo que tú. Ese parecía ser el secreto que Antonio Orozco quería que el público descubriese anoche en el Cervantes, por una vez, lejos del telefonito.

 

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