El público acoge con entusiasmo la primera orquesta de arpas de España

Los once arpistas, sobre el escenario del Echegaray anoche./
Los once arpistas, sobre el escenario del Echegaray anoche.

Con el Teatro Echegaray casi lleno daba comienzo uno de los conciertos más llamativos de toda la programación musical para esta temporada

ALEJANDRO CANOmálaga

Con el Teatro Echegaray casi lleno y once arpas sobre el escenario, daba comienzo uno de los conciertos más llamativos de toda la programación musical para esta temporada. Y es que la Orquesta de Arpas de Málaga es la única en España desde su fundación a finales del año pasado por Lidia del Río y María Jesús Bedoya, quien se encargó de la presentación.

Comenzó la velada con Lluvia primaveral, del compositor austriaco J. Molnar. Una obra con interesantes cambios tímbricos que iban sumergiendo al público en el sonido arpístico. Para continuar, una agradable sorpresa, La vida breve, de Manuel de Falla, arreglada para orquesta de arpas por Lidia del Río. Una interpretación que no dejó indiferente a nadie y que nada tiene que envidiar a la partitura escrita por el compositor gaditano, conservando todos los matices y planos sonoros que se pueden oír en la original.

Ya para terminar la primera parte de introducción, un simpático arreglo de Ice dance, la canción de la famosa película Eduardo manos tijeras, al que siguió un solo de arpa que el intérprete dedicó a una de las compañeras de la orquesta.

Con muy buen acierto a la hora de confeccionar el programa, las obras iban aumentando cada vez más en duración y complejidad, como demostraron con Polka, de J. Press, con el clásico ritmo binario y rápido de este popular baile. Lo más destacable fueron los cambios de melodía de derecha a izquierda, haciendo un juego muy interesante de sonoridades.

Llegados a este punto del concierto, aparecieron varias obras de compositores malagueños, como Lacrimosa, de A. Márquez Zapata, o Travesía, de J. Cámara, esta última estructurada en tres movimientos.

La guinda

En este momento, la profesora y codirectora de la orquesta se encargó de presentar a cada uno de los componentes, desde jóvenes alumnos a arpistas profesionales, sumado a las propias directoras. Para terminar, esperaba la guinda del concierto, primero Pájaro Campana, una canción popular sudamericana llena de virtuosismo y con una sonoridad muy compacta, que levantó numerosos vítores, al igual que la obra del polifacético malagueño A. Márquez Zapata, Réquiem, de gran complejidad sonora. Así se llegaba al final del concierto, con el teatro en pie ante los once arpistas que regalaron al público una adaptación de la celebérrima música de cabecera de Juego de tronos. Un concierto especial y único, que se espera volver a ver en Málaga dentro de poco, aunque sin duda no le faltarán invitaciones.