El Museo Ruso es cosa de mujeres

El Museo Ruso es cosa de mujeres
Ñito Salas

La filial de Tabacalera dedica su nueva exposición anual a repasar la representación femenina en el arte ruso de los últimos cinco siglos

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Allá por 1878 abría sus puertas en San Petersburgo el primer centro dedicado en Rusia a la educación superior para mujeres. Lo hacía apenas unos años más tarde que en Estados Unidos o Francia y antes que en Alemania. La iniciativa tomó el apellido de su primer director, Konstantín Bestúzhev-Riumin, para ser conocida de manera popular como 'Cursos Bestúzhev'. Claro que el patriarcado tardó poco en idear el juego de palabras que bautizaba a sus alumnas como 'bestizhevki', alterando el nombre del promotor con el de 'sinvergüenza'.

Recuerda la anécdota la historiadora Yulia Demidenko en el texto del catálogo de la exposición 'Santas, reinas y obreras. La imagen de la mujer en el arte ruso', estrenada este martes en la Colección del Museo Ruso de Málaga. El pasaje ilustra la tensión universal entre los movimientos de liberación femenina y la resistencia del poder masculino, un asunto que permanece soterrado durante buena parte del paseo por la nueva exposición temporal del Museo Ruso.

Al fin y al cabo, la emancipación de la mujer en la Rusia imperial nació casi por decreto a manos del modernizador Pedro I El Grande. Fue, en palabras de Demidenko, «rápida y radical». Y fueron las damas de la corte las primeras en aplicarse ese parche. La propia madre del zar, Natalia, «conmocionó al viejo Moscú solo con abrir la ventana del carruaje en el que viajaba por la ciudad». Su nuera y sus nietas asumieron la moda occidental de «escotes barrocos»; Catalina I posó en camisón allá por 1870 para un retrato atribuido a Louis Caravaque, el mismo que pintó a la hija de Pedro I y futura emperatriz Isabel completamente desnuda antes de entrar en la adolescencia. «Ninguna casa real europea se había atrevido a dar un paso tan audaz -sigue Demidenko. No es casual que más tarde los Románov se sintieran avergonzados por este retrato y lo guardaran en las habitaciones traseras».

Esos retratos rayanos en la transgresión de la época despuntan en el primer tramo de la nueva exposición anual de la filial instalada en Tabacalera, que de nuevo plantea un pormenorizado recorrido por el arte ruso, en esta ocasión, con la representación femenina como hilo conductor. El montaje parte de los iconos religiosos del siglo XVI para llegar hasta propuestas contemporáneas; va de las zarinas a las campesinas, pasando por las damas de la nobleza y de la alta burguesía industrial y brinda por primera vez una sugerente sala dedicada a la fotografía. El resultado de la exposición anual en el Museo Ruso vuelve a ser un conjunto potente, con altibajos notables y un recorrido exigente para las piernas y la vista cansada.

Ñito Salas

«Hay algunos paralelos con la historia de España, pero también hay particularidades de la historia rusa», ofrecía este martes la vicedirectora del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo y comisaria del montaje, Evgenia Petrova, sobre el proyecto que repasa la evolución del papel social de la mujer y su representación en el arte ruso durante los últimos cinco siglos. Un asunto «muy actual» en palabras del Museo Ruso de San Petersburgo, Vladimir Gusev, aquí resuelto en diferentes bloques temáticos organizados por orden cronológico.

Regresan así los iconos religiosos a Tabacalera en las primeras salas del montaje. Brilla aquí entre el claroscuro y el 'rojo Moscú' de las paredes la delicadeza de la 'Virgen Odighitria de Smolensk. Santa Paraskeva Piatnitsa' datada en la primera mitad del siglo XVI. De ahí vira el discurso hacia los retratos barrocos zarinas que durante casi un siglo estuvieron al frente del imperio tras la muerte de Pedro I -Catalina I, Anna Ioánnovna, Isabel Petrovna, Catalina II-, si bien en la sala lateral se abre un apartado dedicado a las mujeres en el campo y que combina los lienzos con objetos domésticos y trajes típicos de diferentes regiones. Destaca en esta estancia 'La mañana de la terrateniente' (1823) de Alekséi Venetsiánov. La pincelada suelta de Filipp Maliavin representada en 'Verka' (1913) sirve de bisagra hacia el siglo XX. Aquí espera 'Mujer de rojo' (1925) de Nikolai Ionin como un de los hallazgos más felices del proyecto financiado por la Obra Social La Caixa que permanecerá en Tabacalera hasta finales de febrero de 2020. La muestra reúne casi 150 piezas, se podrá visitar desde mañana y el jueves día 28 ofrecerá una jornada de puertas abiertas con motivo del Día de Andalucía.

Bajo el epígrafe 'Los destinos de la mujer' reúne la nueva exposición anual del Museo Ruso las escenas domésticas que recuerdan el largo camino que todavía quedaba por delante a finales del siglo XIX y principios del XX en la igualdad entre hombres y mujeres. Ahí está la chica desnuda ante la mirada de sus mayores de 'Inspección de la novia' de Grigori Miasoiédov, la llorosa muchacha vestida de blanco de 'Antes de la boda' (1874) y las lavanderas y tenderas. Llega entonces un nuevo giro conceptual con la sección dedicada al desnudo, que viaja desde la poderosa 'Modelo desnuda (con cinta roja en el pelo y bandeja azul)' (1914) de Alreksandr Kurpín y la enigmática 'Mañana' (1972) de Andrei Milnikov hasta propuestas contemporáneas.

Y a modo de cierre, uno de los apartados más logrados de la muestra viene de la mano de las maternidades reunidas en la sección final. 'Retrato de familia' (1911) de Piotr Konchalovski, 'Retrato de Lidia Ribakova y Olga Ribakova (1919-1920) a cargo de Vladímir Baránov-Rossiné y las piezas firmadas por Zinaída Serebriakova (1922), Kliment Redkó (1937) y Nikolai Andrónov (1980) bien merecen una parada.

La exposición

Título
'Santas, reinas y obreras. La imagen de la mujer en el arte ruso'
Lugar
Colección del Museo Ruso. Tabacalera. Avenida Sor Teresa Prat, 15
Fecha
Desde mañana y hasta finales de febrero de 2020
Puertas abiertas
El jueves 28, con motivo del Día de Andalucía
Horario
De martes a domingo, de 9.30 a 20.00 horas