Moreno Peralta: «Los puertos fortificados fueron los 'Silicon Valley' del siglo XVI»

Juan Cobalea, Francisco Carrillo, Salvador Moreno Peralta y Miguel Tello, antes de la charla. /Félix Palacios
Juan Cobalea, Francisco Carrillo, Salvador Moreno Peralta y Miguel Tello, antes de la charla. / Félix Palacios

El arquitecto pone el broche a la Tribuna Euromediterránea con su conferencia 'Globalizaciones del pasado: el Caribe y el Mediterráneo'

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Hoy en día las murallas son parte de la Historia que da vida a las ciudades. Se restauran, iluminan y ponen en el centro del pasado monumental, pero no siempre fue así. Los refugios y las fortificaciones pasaron de marcar la línea entre el estado y su frontera a ser absorbidas por las urbes, que necesitaron expandirse más allá de su territorio inicial. Con esta reflexión, el arquitecto Salvador Moreno Peralta ha trazado su alegato personal en defensa de las construcciones defensivas y ofensivas en 'Globalizaciones del pasado: el Caribe y el Mediterráneo', una charla impartida este miércoles en el Ateneo de Málaga en la que ha resaltado el valor que tuvo a nivel de ingeniería, conocimiento y tecnología la construcción de las fortificaciones entre ambos mares durante los siglos de mayor apogeo del Imperio Español (XVI, XVII y XVIII).

A ojos de peralta, la conexión que se produjo al poner la arquitectura al servicio de lo militar alcanzó su punto álgido cuando se empleó para defender el tráfico marítimo: «Los puertos fortificados fueron los 'Silicon Valley' del siglo XVI». Así, cuando la clásica fortificación abaluartada del Imperio Español –esa que busca convertir una muralla en un conjunto de estructuras salientes que se flanquean las unas a las otras– se llevó a las costas latinoamericanas, se convirtió en una arquitectura «adaptada al terreno, al puerto caribeño».

Es en ese proceso de aclimatación donde surgió la pericia de los grandes ingenieros españoles. «Si la geografía ha sido siempre la razón última de los poblamientos y las fundaciones urbanas, en el caso de las ciudades costeras, tanto en el Caribe como en el Mediterráneo, son también las leyes del mar las que, con sus vientos, corrientes y mareas determinan en definitiva las rutas marítimas». Por ello, el «enorme avance científico» llegó por la necesidad «constante» de experimentación para hacer frente a la complejidad de unas construcciones que, «además de repeler los ataques por mar, debían de hacer frente a los ataques del mar».

«El aterramiento de las bocanas, su dragado, las carreras de mareas y las cimentaciones en terrenos fangosos» fueron algunos de los grandes desafíos a los que los ingenieros tuvieron que hacer frente para construir fortificaciones que, en muchos casos, nunca fueron atacadas –dato importante teniendo en cuenta la constante tensión marítima de la época entre Francia, Inglaterra, Holanda y España–. Algunos de estos ejemplos intocables fueron (y son) Palmanova o Neuf Brisach, de Vauban, según recordó Moreno Peralta.

La hegemonía española hizo que las fortificaciones marítimas consituyeran per sé una «globalización», ya que los mismos ingenieros se encargaron de edificar puertos a lo largo de todo el globo terráqueo, y cada innovación «se aplicaba inmediatamente en otro lugar del mundo». Por todo ello, «mucho se ha tardado en la consideración monumental de la ingeniería y la arquitectura fortificada, más allá de su obsoleta utilidad castrense», cree el arquitecto.

La charla de Moreno Peralta supuso el fin de las actividades de la Tribuna Euromediterránea, dirigida por el Ateneo de Málaga y la Fundación Málaga, en el curso que concluye. El arquitecto estuvo acompañado por el vicepresidente del Ateneo, Miguel Tello, que recordó que Moreno Peralta siempre ha estado «vinculado a esta institución» y por el presidente de la fundación, Juan Cobalea, que destacó la figura del edificador en el crecimiento de Málaga. Presidió la mesa el miembro de la Real Academia de las Bellas Artes de San Telmo y director de la tribuna, Francisco Carrillo Montesinos, que agradeció desde el plano personal la presencia del arquitecto. En la sala, sin butacas libres, también estuvieron el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; la concejala de Cultura, Noelia Losada y el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Málaga, Daniel Pérez.