Microrrelatos de verano en SUR (13/07/19)

Microrrelatos de verano en SUR (13/07/19)

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SUR
Karola Cosme Mantis32

Mi primer marido murió por accidente, lo juro; era excitantemente torpe. Pero al segundo sí que lo maté. Lo conocí en una de esas páginas de citas. En su foto de perfil parecía más imbécil, pero resultó que lo sabía todo. Era como tener un navegador de internet de carne y hueso. Lo detestaba. Fue él quien me explicó cómo descuartizar un cuerpo sin derramar mucha sangre. Lo corté en pedacitos y seguí al pie de la letra sus soporíferas lecciones de cocina para que la carne quedara sabrosa. No pude acabármelo, me daba ardor de estómago.

Sheila Acacio Miradas lejanas

Debería haberlo adivinado. Una mujer tan guapa y tan elegante no se fijaría en un hombre como yo. Tengo un imán para las feas, y como es lo que hay, pues lo acepto, sin más. Mejor mal acompañado, que solo. Pero me molesta que me tomen por tonto. Y ella lo hizo. No dejaba de mirarme y hacerme señas continuamente. Su mirada era hipócrita, y eso me incomodaba.

–¡Estoy aquí! –le dijo aquel hombre– ¡Justo aquí detrás!

Y después marcharon los dos. Y a mí, que me jodan. Si es que no tengo remedio, ya me lo decía mi madre. Y sabía de lo que hablaba. Era una mujer fea, extremadamente fea.

Fernando García de la Cruz Ávila Maestro Sané

«Di adiós a la impotencia sexual, al mal de ojo, atrae a quien te atrae, acaba con la maldición del eventual…» Releí muy despacio: «La-mal-di-ción-del-e-ven-tual». Llamé al número enseguida: «Maestro Sané, llevo años atrapado como trabajador temporal de unos grandes almacenes». Esa misma tarde me recibió en su gabinete. La ceremonia fue rápida. Sané derramó pétalos azules sobre mi cabeza. Bebió la sangre de un murciélago sin alas. Y el ritual concluyó con un salmo tan evanescente como el humo de su incensario. Unas semanas después, mi contrato expiró y por primera vez la empresa no me renovó para tres meses más. Llevo parado desde entonces. Mis antiguos compañeros me cuentan que un tal Sané ha entrado de sustituto. Yo les pregunto si acaso no será maestro. Pero todos coinciden: «No, no, tan solo otro eventual».

José Luis Rosas Guerrero Vestidura talar

Se persigna arrodillado ante el altar. La vela encendida tras el vidrio rojo indica que está expuesto el Santísimo en el Sagrario. Él lo colocó en la misa desierta de seis de la mañana.

Tantos años de soledad voluntaria, tiempo eterno de servicio sacro. Ver mermar sus feligreses, convertirse en ancianos. Acompañarles a bien morir. Impulsarles al cielo con los santos Sacramentos.

La Santa Sede le obliga a retirarse por ser enfermo de vejez. Eso contenía la carta rota. No tiene a nadie. Oscuridad y penuria alrededor.

Se despoja de la sotana. Desnudo frente al Santísimo se tiende con los brazos en cruz sobre el suelo helado. Renovará sus votos esta vez a la eternidad.

Alma Serra Canciones

Él tiene casi 13, ella ya pasó los 3. Ella se entregaba a sus caricias, mientras él le susurraba al oído canciones de 10 años atrás. Ella se rindió al sueño y él, tierno y sigiloso, la cogió como si se fuera a romper, la dejó en la cuna, me miró, y me dijo: «Ya puedes descansar, está dormida». Ella se sumergió en su sueño, él en sus recuerdos y yo me rendí al paso del tiempo.

Tiojimeno La Muerte de Sui

Sui estaba abonada al tercer piso del Cervantes (fila 1 butaca número 1) y cada noche al resonar los agradecidos aplausos por bulerías del público, el canto de sirenas del patio de butacas la convocaba al piadoso y deseable acto final.

Solo tenía que dejarse llevar. Dejarse caer. Levitar haciendo honor a las bellas artes.

La ley de la gravedad haría el resto.

Jagalera Recuerdos

Nos acordamos cuando jugábamos a mirar las nubes, e imaginar figuras que tu creías ver, y les explicabas a los amigos lo que tu imaginación creaba; una cara, una figura, algún animal.

Todavía algunas veces sigo mirando, evocando recuerdos del pasado, y lo feliz que fui en aquellos años; el otro día, salí a la terraza y me puse a mirar las nubes, intentando ver alguna figura que mi imaginación fuera capaz de crear; no vi nada, no fui capaz, ya no tengo imaginación como cuando era un niño.

Cabizbajo; pensaba cómo pasa el tiempo, y la soledad que algunas veces tenemos las personas; noté una cosa que me dio en la mano; era una gota de agua, miré la nube y vi una cara que estaba llorando; era mi madre.  

Silvana Centurión Realidad

El fantasma de la ópera cantaba, cantaba y cantaba, hasta que un día, se extrañó de qué su público no le aplaudía, fue así cuando se percató, de que... solo era un fantasma.

B.J. MORENO El visitante

Cuaderno de bitácora. Año 55.001 de la Era Post-Fisión Nuclear. Soy el androide KGATT-ZZTOP del Planeta Majarón. Entrando en estado de dispersión molecular para tomar contacto con vehículo de transporte colectivo humanoide. Panel informativo indica línea 15 de EMT: Parada Barbarela, destino Plaza de la Virreina. Gran número de individuos. Presencia de glándulas sudoríparas sobaqueras activas, muchas carentes de sustancia reductora de hedor. Tomo forma de uno de ellos, conocido en zona de estudio como El Orea. Detecto posibilidad de comunicación. Primer intento de interconexión.

–Piiiiiiuuuu, güiiiiiiigüi (lenguaje majara). Espero respuesta. Uno de ellos me mira desafiante, el otro se ríe. Intento disimular. Segundo intento.

–Guaaaaaaa, jiuuuuuujiuuuuu. El primero responde mirando al otro:

–Compadre, ¡hay que ver cómo está la juventud! ¡Está echá a perder! El otro dirigiéndose a mí añade:

–¿Qué dices, majara? Me han reconocido. Abortando operación. Bajo del 15. Se acerca otro individuo, recibo comunicación:

–¡Oreaaa… Oreooón!

Cruella de Vil La invasión de las moscas

(¡Qué bonito, el perrito!)

–Explorador 1 para Moscardón Jefe. Cambio.

–Aquí Moscardón Jefe, informe Explorador 1. Cambio.

–Alimento dispuesto en montones dispersos de similares características a lo largo de toda la calle. Distribución aleatoria, no parece existir un patrón uniforme. A mis doce observo un buen pegote recién elaborado. A mis tres, aromático caldibache a tutiplén. A mis nueve, varias bolitas secándose al sol, todavía humeantes. Cambio.

–Recibido Explorador 1, siga informando. Cambio.

–Detecto presencia de mucha comida sólida por toda la acera. Origen canino. Presencia de buenos caldos del mismo origen concentrados en bases de farolas, bajos de coches y esquinas de edificios. El maridaje es perfecto. Solicito permiso para regresar a base. Cambio.

–Recibido y conforme, Explorador 1. Procederemos a enviar comandos de choque para tomar contacto y empezar a apoderarnos de la Zona de Exploración. Cambio y Corto.

–(Voz en Off) ¡Pronto, todas las calles serán nuestras! (carcajada).