Manuela Carrasco: «En el flamenco llevamos unos años de desmadre»

Manuela Carrasco presenta el espectáculo 'Esencia flamenca'. /Jesús Diges
Manuela Carrasco presenta el espectáculo 'Esencia flamenca'. / Jesús Diges

«Hay que evolucionar pero la revolución, no», asegura la heredera del baile gitano más visceral, que el 25 de junio actúa en el Bienal de Málaga

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Tenía que ser bailaora. José Carrasco 'El Sordo' era su padre; Cipriana Salazar Heredia, su madre. Ellos hubieran preferido que se dedicara a otra cosa menos sacrificada, pero Manuela Carrasco no les dejó otra opción. Con diez años ya zapateaba en el Jaleo de Torremolinos. Hoy, con 60 sigue en la tablas. Gitana por los cuatro costados y heredera del flamenco más visceral, la sevillana se erige guardiana de la pureza, del baile sin más artificios que los pies y las manos. 'Esencia flamenca' le trae de vuelta a la Bienal de Arte Flamenco de Málaga, este 25 de junio en el Teatro Cervantes.

–A usted el baile le viene de la cuna, pero la mayoría de los bailaores de hoy salen de conservatorios y escuelas. ¿Se pierde así la esencia?

–Son diferentes. El baile gitano es la explosión y el arte. Y los que están en conservatorios y aprenden en las escuelas, son bailes menos puros pero que también hay que respetarlos... siempre que hagan flamenco.

–¿Las nuevas generaciones gitanas lo están manteniendo?

–Es por lo que yo lucho. He creado una fundación con la que quiero mantener el flamenco, porque llevamos unos años de desmadre. No quiere decir que todos lo hagan, hay personas que bailan puro y lo hacen muy bien. Y eso es por lo que hay que luchar, que siga como hace mucho tiempo.

–Desmadre, ¿en qué sentido?

–Que no hacen el flamenco puro, hay personas que no llevan el flamenco como se tiene que hacer.

–¿No entiende la evolución?

–Siempre se ha hecho como es, eso tiene unos cánones y una manera de hacer. Después están los que salen monstruos, me refiero a grandes artistas con grandes personalidades. En el flamenco hay que evolucionar, pero la revolución no. Lo que no tenga nada que ver con el flamenco, no.

–¿Rocío Molina sería flamenca?

–Con lo que está haciendo ahora mismo no. No baila mal, pero no es flamenco. Las historias en el baile flamenco el único que las hacía bien era Távora, porque no se apartaba del flamenco. Pero es que ahora lo único que usan es el cante por seguiriya y en el baile hacen barbaridades que no están en mi concepto de flamenco.

–Sin embargo, propuestas como la de Rocío Molina son bien recibidas en la Bienal de Flamenco de Sevilla.

–Ya, pero entonces no le llames Bienal de Flamenco.

–¿Su baile nace de la pura improvisación, del dejarse llevar?

–Sí. Cuando montas un espectáculo con bastantes personas, hay tener una línea para que todo el mundo sepa dónde estamos. Pero dentro de eso, yo no bailo todos los días igual, yo voy improvisando.

–Más que la técnica, lo que importa entonces es la pasión que se pone.

–Sí, pero con eso se nace.

–El espectáculo termina con 'La soleá de Manuela Carrasco'. ¿Ese palo lleva ya su nombre?

–Sí, es mi palo, donde yo me identifico, donde yo me siento. Cada persona tiene un palo que es el suyo, donde ahí revienta y no se puede mejorar. Cuando surge es una explosión.

–Sigue bailando a los 60 años. ¿El flamenco no le ha dejado heridas en el cuerpo?

–Pues sí. Me duele la espalda, me duelen las piernas... Pero cuando estoy en el escenario no me duele nada.

–Eso dicen siempre los artistas, pero cuesta creerlo.

–Pues créetelo. Cuando sales al escenario eres otra persona. Será el respeto que te causa el escenario, el público y la responsabilidad. La que es artista es artista.

–¿Echa de menos la potencia de los 25 años?

–Aunque alguno se extrañe, yo sigo teniendo la misma fuerza que con 20 años. Con la experiencia aprendes y a lo mejor, en vez de meter los pies tanto, usas los brazos.

–Es decir, que no volvería a los 20.

–No, porque a los 20 eres una metralleta pero sin sentido. Ahora sabes dónde estás y dónde hacer las cosas.

–Se cumplen 40 años de 'La leyenda del tiempo' de Camarón. ¿Fue de las que entonces pensó que se había vuelto loco?

–No, no, no. Lo que hizo Camarón era evolucionar. Cogió otras músicas y las adaptó muy bien, no dejó nunca de ser flamenco. Se me pone el vello de punta cuando lo escucho. Es muy difícil que salga otro igual. Los que le criticaban le tenían envidia.

–¿Se bailaba diferente cuando cantaba Camarón?

–Pues sí, porque cuando él cantaba yo lo escuchaba y cuando yo bailaba él se quedaba quieto. Era una cosa impactante. Eso no se olvida en la vida.

El espectáculo
'Esencia flamenca', de Manuela Carrasco, en la Bienal de Arte Flamenco de Málaga.
Elenco
Baile: Manuela Carrasco, Pepe Torres y 'El Choro'. Cante: Enrique 'El Extremeño', Zamara Carrasco y Ezequiel Montoya. Toque: Joaquín Amador y Ramón Amador
Lugar
Teatro Cervantes.
Fecha
Martes 25 de junio, a las 20.00 horas.
Entradas
Entre 11 y 30 euros.