López Cuenca analiza el impacto del turismo sobre la imagen urbana

López Cuenca, ayer en La Casa Invisible. :: a. g./
López Cuenca, ayer en La Casa Invisible. :: a. g.

El artista nerjeño inaugura 'Pa(i)saje', adelanto de su proyecto para el Reina Sofía, y advierte sobre «los daños colaterales» del desarrollismo

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

A Rogelio López Cuenca le inquietan los paisajes urbanos. Por eso propone otra manera de leerlos, al margen de las triunfalistas interpretaciones oficiales basadas en resultados económicos. El artista nerjeño dirige el foco hacia «los daños colaterales» del desarrollismo y el impacto que el turismo tiene sobre las ciudades. Sobre Málaga, por ejemplo, donde ayer inauguró su exposición 'Pa(i)saje' como adelanto del proyecto que el próximo año presentará en el Museo Reina Sofía. La muestra, consistente en cuatro obras proyectadas en La Casa Invisible, pone en jaque «el bucle de fingimiento» al que conduce la configuración del paisaje urbano según las necesidades turísticas: «Construimos las ciudades en función de lo que creemos que quieren los turistas, y ellos a su vez piensan que somos así, hasta el punto de que nosotros mismos acabamos siendo turistas en nuestras propias ciudades. Vivimos en la periferia y viajamos al centro en fechas señaladas».

A través de tres vídeos y una videoinstalación, López Cuenca, en colaboración con Elo Vega, reivindica un papel más participativo de la creación en la investigación social y ofrece una lectura crítica sobre la construcción de la imagen urbana. El autor de 'Historia de dos ciudades' recupera «la sinfonía clásica» entre el cine y las ciudades y reconoce estar «cada vez más relacionado con proyectos pedagógicos». Forma parte de un grupo de investigación de la Universidad de Las Palmas sobre los resultados de la «turistificación», un proceso que le interesa especialmente y que ya abordó en 2004 mediante 'Nerja once', producción que tomaba como ejemplo el efecto transformador del turismo sobre su localidad natal: «Siempre aludimos a Barcelona cuando hablamos del impacto devastador del turismo sobre las ciudades, pero Valencia se convirtió en una caricatura y Málaga ya es una especie de bucle aumentado hasta una expresión incalculable».

Capitalismo refinado

La inauguración de la muestra estuvo antecedida por una intervención de la filósofa y poeta mexicana Sayak Valencia. A través de sus obras, López Cuenca arremete contra «el capitalismo refinado», que a su juicio «ha empezado a perderle el miedo» a la violencia: «Antes se camuflaba bajo propaganda y discursos de progreso, pero ahora, con el repunte de la censura y la reivindicación de mano dura, el capitalismo se ha dado cuenta de que no necesita la democracia». Es lo que la propia Sayak Valencia ha llamado «capitalismo gore». López Cuenca considera que «funciona mediante la seducción pero deja víctimas, aunque no haya sangre ni saque los tanques a la calle».

En 'Pa(i)saje', López Cuenca también hace referencia a su proyecto sobre Valparaíso: «Allí dio comienzo el golpe militar de Pinochet en 1973. En 2003 fue declarada patrimonio de la humanidad. Comparas las decisiones que han tomado unas ciudades y otras y te das cuenta de muchas cosas». Aunque la crítica al desarrollismo y la destrucción del medio ambiente «forman parte de mi trabajo de forma natural», la nueva exposición también ajusta cuentas con el machismo, en buena parte por la implicación de Elo Vega: «La ciencia supuestamente objetiva está en crisis. No resiste una crítica antipatriarcal rigurosa porque está movida por el status quo y los intereses». Todo eso esconde el paréntesis de 'Pa(i)saje'.