Antonio Soler vuelve a casa tras el «doble sprint» de 'Sur', su novela más arriesgada

Soler, durante la firma de libros organizada tras la presentación de 'Sur', su última novela./Ñito Salas
Soler, durante la firma de libros organizada tras la presentación de 'Sur', su última novela. / Ñito Salas

El escritor malagueño presenta en el Rectorado su último libro, «una torre de Babel donde caben lo poético y lo obsceno, lo frívolo y lo filosófico»

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Tiene 'Sur', la última novela de Antonio Soler, algo de carrera de larga distancia que ha requerido «un doble sprint», ese esfuerzo final que los atletas hacen para llegar más lejos «cuando parece que el cuerpo ha dado todo de sí mismo». El escritor malagueño ha vuelto a casa convertido en director de una gran orquesta formada por más de doscientos personajes que le han obligado a tomar riesgos insólitos en su carrera y utilizar diferentes técnicas narrativas. Como un artesano, Soler moldea el lenguaje en función de cada contexto para construir «una torre de Babel donde caben lo poético y lo obsceno, lo frívolo y lo filosófico». El resultado, coinciden el arquitecto Salvador Moreno Peralta y el editor Joan Tarrida, encargados ayer de presentar la novela en el Rectorado de la Universidad de Málaga junto a Juan Antonio García Galindo, «es una obra maestra».

«De niño me fascinaba la idea de levantar los tejados de las casas. En cada persona hay una novela»

Durante más de quinientas páginas, Soler toma el pulso de Málaga un día cualquiera de agosto, hace dos años, jugando a levantar los tejados para espiar a sus habitantes, como fantaseaba cuando era niño: «Quería ser invisible para entrar en las casas, porque estoy convencido de que en cada persona hay una novela». Aunque ha necesitado músculo literario para levantar 'Sur', la mayor influencia que reconoce «es la calle», antes de citar a Albert Camus: «Han sido mi corazón y mi carne los que han escrito bien y no mi inteligencia». De ese material está hecha esta novela «policromada como una vidriera gótica», en palabras de Moreno Peralta, que destaca «la prosa delicada y precisa» de su amigo, a quien ve «en un momento de excitación juvenil y plenitud creadora que parece no tener fin».

Soler presentó 'Sur' ante más de 200 personas que abarrotaron el salón de actos del Rectorado.
Soler presentó 'Sur' ante más de 200 personas que abarrotaron el salón de actos del Rectorado. / Ñito Salas

Aunque Málaga nunca aparece nombrada, las historias de la novela discurren por sus barrios y rincones, como Portada Alta, La Luz o la estación María Zambrano, un callejero que «emparenta la ciudad con el Nueva York de 'Manhattan Transfer', el Berlín de 'Berlin Alexanderplatz' o el Dublín de 'Ulises'», según Tarrida, director de Galaxia Gutenberg, editorial de 'Sur'. La novela fue distinguida en junio con el Premio de Narrativa Juan Goytisolo, dotado con 20.000 euros. El jurado, formado por escritores como Luis Mateo Díez o Antonio Lucas, destacó que Soler había sido «capaz de convertir una historia múltiple en una obra de arte» mediante una «escritura fulgurante y de lenguaje potente».

«Escribir es un viaje profundo. Tenemos que exigir que nos desvelen lo que está velado»

En un salón de actos repleto, demostrando su capacidad de convocatoria, entre colegas como Pablo Aranda, Alfredo Taján, José Antonio Garriga Vela o José Antonio Mesa Toré, Soler recordó que hace cuarenta años su hermana envió uno de sus primeros relatos a un concurso. Por entonces ni siquiera imaginaba «que escribir sería un viaje tan profundo», mucho más allá de la habilidad para construir relatos: «Hay que desconfiar de los autores que se limitan a contar historias. Tenemos que exigir que nos desvelen lo que está velado». El autor de 'Las bailarinas muertas' o 'El nombre que ahora digo' también rescató una frase de su discurso de investidura como doctor honoris causa por la Universidad de Málaga: «Escribir es volver a casa». Y reencontrarse con el niño que soñaba con levantar tejados.

 

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