Simón Partal: «No sé lo que es la felicidad, pero sí la ausencia de la infelicidad»

Simón Partal, en ETOPIA. /ETOPIA Centro de Arte y Tecnología
Simón Partal, en ETOPIA. / ETOPIA Centro de Arte y Tecnología

El poeta malagueño obtiene una residencia artística en el Centro ETOPIA de Zaragoza para desarrollar un ensayo sobre la dicha a través del arte y la literatura

REGINA SOTORRÍO

Alejandro Simón Partal ha dedicado horas de estudio y páginas de análisis a perseguir la felicidad en el plano teórico. Un ensayo publicado ('Las virtudes de lo ausente: fe y felicidad en la poesía española contemporánea') y otro en camino son el resultado de esa búsqueda. «Y tú, ¿eres feliz?», pregunta. «No sé lo que es la felicidad, pero sí la ausencia de infelicidad», contesta el poeta malagueño. Una respuesta que encierra toda una filosofía de vida. Confiesa que antes esperaba encontrar esa alegría de vivir en lo extraordinario, en lo sublime, hasta que comprendió que a ella solo se llega con el «aprendizaje de la modestia». La dicha nos rodea constantemente en las cosas más sencillas y cotidianas, solo hay que esforzarse por localizarla. Él allanará el camino en 'Hacia lo no visible', una investigación sobre la felicidad en el arte y la literatura que ahora desarrolla desde el Centro de Arte y Tecnología ETOPIA de Zaragoza. Será el primer autor en hacer residencia en este espacio creativo multidisciplinar

Simón Partal entiende la felicidad como la «ausencia de infortunios», como una vía de evitar los males y los sufrimientos. «Yesa dicha sin pirotecnia y sin artificios es lo que pretende alguien que va al cine o lee un libro», explica. En el proyecto seleccionado por ETOPIA, el autor (Premio de Poesía Arcipreste de Hita) indagará en la noción de felicidad con la convicción de que la vida «no basta y por eso existe el arte y la literatura». Es un ejercicio de trascendencia que ayuda a un mejor vivir. ¿Por qué alguien dedica tiempo a leer, a ir a un concierto o ver una película? «Por entretenimiento, pero también para buscar respuestas a su propia vida», dice Simón Partal.

Seres necesitados

Defiende que el arte en todas sus manifestaciones pone en evidencia que «todos somos seres necesitados, desde Florentino Pérez al mendigo que pide limosna a la salida del supermercado». «Somos seres incompletos. Tenemos incertidumbres, angustias vitales lógicas que nos hacen seres con debilidades», añade. La cultura ayuda a entender eso, a ser conscientes de que «nuestro papel es pequeño ante lo inabordable de la naturaleza». Y, además, aporta consuelo: «El sufrimiento es letal cuando no se puede compartir, la literatura y el arte permiten hacerlo».

Pero Simón Partal no cae en la ingenuidad de pensar que la cultura arreglará todos los males del mundo. «No vamos a cambiar nada, pero sí tenemos que señalar lo fundamental para que quien pueda acercarse a lo que hacemos pueda entender un poco mejor qué es el buen vivir o aceptar nuestra sumisión ante el mundo. Somos seres muy pequeños y aceptar esa limitación da mucha paz y tranquilidad», añade.

En todo eso trabajará durante su residencia en ETOPIA, donde compartirá experiencias con artistas de diferentes disciplinas en un centro vivo en constante evolución. Un contacto que enriquece y del que se «impregnará» para dar un impulso a su próximo poemario y a su debut como autor teatral. El malagueño compagina además la residencia con la enseñanza, impartiendo clases de Fundamentos de la Literatura en la Universidad de Zaragoza. Y esa cotidianidad de las aulas, de los paseos por la ciudad, los encuentros con otros creadores tendrán un reflejo en su obra. «Es la primera vez en mi vida que puedo dedicarme a trabajar desde el sosiego. Y es un privilegio». Ahí reside su felicidad.

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