Laura Pérez: «Quería retratar lo oculto, pero lejos del sensacionalismo y sin artificios»

Laura Pérez, posando tras su cómic 'Ocultos'. /JON SEDANO
Laura Pérez, posando tras su cómic 'Ocultos'. / JON SEDANO

La ilustradora presenta en Málaga su primera novela gráfica, en la que retrata ovnis, fantasmas y el mundo de lo que se no se ve pero se percibe

Jon Sedano
JON SEDANO

La ilustradora valenciana Laura Pérez ha pasado por Málaga para presentar su primera novela gráfica en solitario, 'Ocultos' (Astiberri). Tras haber ganado varios premios, como el Valencia Crea 2015 o el Fnac Salamandra Graphic, la autora se adentra en el mundo de lo invisible para retratar aquello que no vemos pero que, en ocasiones, percibimos junto a nosotros. El resultado es una obra de gran fuerza visual capaz de generar sensaciones de todo tipo en los lectores.

¿Qué ofrece 'Ocultos' a los lectores?

–Sensaciones e historias que llegan a ser tan abstractas que son capaces de generar diferentes estímulos. Hay algunas que están más elaboradas y te llevan de la mano, mientras que otras tendrás que interpretarlas.

'Ocultos' plantea, de manera reflexiva, temas que estamos acostumbrados a ver tratados de forma sensacionalista, como ovnis, fantasmas, etc. ¿Qué le llevó a interesarse por ellos y a contarlos de esta manera?

–Mi interés viene de cuando era niña, y me gusta pensar que poco a poco la ciencia va dando respuesta a cosas que no son tangibles a la vista y que hay más por descubrir. Hay muchísimos temas que pueden ser superficiales, pero que si indagamos un poco nos encontramos con que se llevan tratando desde tradiciones antiguas . Por ello quería alejarme del sensacionalismo y afrontarlos sin artificios.

¿Es ante una obra biográfica?

–No demasiado. Son temas que me interesan y los he intentado plasmar de forma que cada lector se fije en unos detalles u otros. Hay muchas cosas ocultas en cada página y cada vez que lo lees aparece algo nuevo.

En la obra encontramos incluso ejercicios de 'metacómic', con el título de los capítulos en forma de libros colocados en una estantería al inicio. ¿Qué le ha motivado a utilizar este tipo de recursos?

–Los temas tratados en 'Ocultos' están todos entrelazados, puedes empezar a leer uno y luego saltar a otro, pero de una manera simbólica también los he querido relacionar dentro del libro. No hay un orden prescrito más allá del formato, son historias que pueden funcionar tanto solas como en conjunto. Y esa atmósfera es la que quiero transmitir a la mente del lector.

¿Cómo se gestó 'Ocultos'?

–La historia principal la desarrollé de principio a fin, aunque luego le hice muchísimos cambios. En cuanto a las historias cortas, simplemente me dejé llevar por mis impulsos e iba empezando y concluyendo cada una. Fui creando el material que quería presentar a la editorial de forma muy natural. Pero hasta que no tuve todo terminado no supe si poner o no la historia larga para unirlo todo. Es una estructura un tanto caótica, como el pensamiento.

Al venir del ámbito de la ilustración, ¿cree que le es más fácil transmitir mediante imágenes?

–Creo que sí, sin duda. Aunque los textos me parecen interesantes, al final termino sacrificándolos. El último capítulo de 'Ocultos' era todo con texto y decidí quitarlos todos y al ver que se entendía, lo dejé así.

¿Se ha tenido que documentar con especialistas para elaborar alguna de las historias?

–Sí. Aunque podía haberme quedado en lecturas muy interesantes como los libros que Plaza & Janes publicó en la década de los 70, eso solo me iba a aportar hasta un límite. Fue necesario contactar con gente especializada, como Aldo Linares o Paloma Navarrete de 'Cuarto Milenio', que me llevaron a muchas conferencias interesantes. Allí descubrí personas de las que pude aprender, que me aportaron bastante.

Es difícil, al leer la obra, que no nos venga a la cabeza David Lynch y su clásica estructura narrativa con pausas y tiempos muy marcados. ¿Qué otras fuentes de inspiración tuvo?

–Sobre todo cinematográficas. Me gustan mucho las historias pausadas y aunque estamos acostumbrados a contar siempre lo más interesante, creo que en las pausas también hay momentos así y me gusta rescatarlos. No hace falta que todo el rato estén pasando cosas.

Uno de los relatos que muestra esta pausa es el de Tomás.

–Casualmente esa historia está basada en un relato real de un familiar muy escéptico, al que jamás le pasa nada. Sucedió tal como aparece en la novela en un pueblo llamado Ainsa, y gracias a las bondades que ofrece el cómic he podido dibujar el hotel y la plaza tal como son.

El mundo del cómic siempre ha estado dominado por autores masculinos, ¿le ha resultado difícil hacerse un hueco?

–Para nada. Me han puesto las mismas facilidades que le ponen a mis compañeros y en general, salvo por algún comentario privado, no he visto ningún hándicap.

Viendo su ritmo de trabajo, me imagino que ya estará pensando en la siguiente obra…

–Sí, estoy trabajando con una editorial francesa en un libro ilustrado sobre historia de la brujería. Y por otro lado, estoy preparando otra obra similar a 'Ocultos' pero más abstracta y sensorial, casi muda.