Una novela rescata los papeles perdidos del naufragio de la Gneisenau, el «Titanic malagueño»
J. Francisco Guerrero López reconstruye el desastre para retratar la Málaga del cambio de siglo al cumplirse el 125 aniversario del hundimiento
Pasando por el puente sobre el río Guadalmedina, a la altura de la Iglesia de Santo Domingo, su padre le contó el origen de aquella ... pasarela de hierro que responde al nombre de los Alemanes porque fue un regalo del país germano a la ciudad por la ayuda prestada al hundimiento del buque escuela Gneisenau en el puerto de Málaga. Una historia que se le quedó rebotando en su cabeza durante décadas hasta que decidió indagar en aquel suceso y descubrió algunos pasajes poco conocidos como la desaparición de parte del informe oficial del naufragio que fue cortado a «cuchilla». Unos papeles perdidos y un misterio que añaden, si cabe, un toque más de intriga a la nueva novela de J. Francisco Guerrero López (Torre del Mar, 1957), escritor y profesor de la Universidad de Málaga que titula su nuevo libro con el nombre de la legendaria y malograda embarcación: 'Gneisenau'. «Es el Titanic malagueño», afirma con decisión de superviviente de esta aventura literaria.
Y es que este desastre, ocurrido a un paso del puerto y la Farola, sigue siendo más de un siglo después la catástrofe marítima más presente en la memoria de Málaga. El autor cuenta que los ha habido más destructivos, como las 5.000 marineros que murieron en 28 galeras de la Armada Española hundidas cuando escapaban de un temporal en 1563, pero apunta que el naufragio del Gneisenau es el que está grabado contra viento y marea en la historia de la ciudad. Y da la clave de su fama. «Es el más icónico, el naufragio por excelencia porque los malagueños vieron y vivieron en directo cómo se hundía y cómo muchos se tiraron al mar para salvar a los alemanes, perdiendo incluso sus vidas», argumenta Guerrero López sobre el impacto de aquel suceso equiparable para la sociedad actual al derrumbe en directo de la Torres Gemelas. Sólo que en aquel diciembre de 1900 no había cámaras que retransmitieran el horror y la muerte, por lo que solo se grabó en la memoria de los malagueños que siguen sin olvidar esta tragedia de la que precisamente el próximo diciembre se cumple el 125 aniversario.
El libro
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Título: 'Gneisenau'
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Autor: J. Francisco Guerrero López
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Editorial: Ediciones del Genal, novela, España, 2025, 400 páginas, 22 euros
Aquella conmoción no solo se prolongó en los días posteriores con el entierro más multitudinario que hubo en Málaga en la época, sino también con el eco de esta tragedia en la que fallecieron 41 marineros y, según se cree, unos doce malagueños que participaron en el rescate. A todos ellos retrata J. Francisco Guerrero López en 'Gneisenau', que partiendo de una exhaustiva documentación reconstruye desde la ficción los días previos hasta llegar al hundimiento que describe con una capacidad de detalle sorprendente. Y es que no solo buscó en archivos y se entrevistó con expertos navales, sino que también hizo trabajo de campo y se fue con temporal de levante al sitio en el que se localiza el naufragio para sentir en propias carnes la «angustia» y las condiciones a las que se enfrentaron náufragos y rescatadores. «Solo me faltó echarme a una barca con esas olas», cuenta añadiendo un toque de humor.
Homenaje a su padre
Para contar esta historia, el autor también se ha servido de sus propias experiencias. Así, toda la historia se cuenta a través de un periodista de información científica que hace una visita teatralizada al cementerio Inglés donde están enterrados los tripulantes alemanes fallecidos, donde se encuentra con una anciana, antigua profesora de la UMA y que había sido monja, que guarda un documento en el que relata todo lo que pasó en el naufragio. «Este personaje está inspirado en una compañera de universidad y gran feminista, ya fallecida, que, cuando se puso enferma, nos enteramos en el hospital que había sido madre superiora de una orden, así que esta novela es un homenaje que a ella le habría gustado», asegura el profesor, especialista en autismo y atención a la diversidad, al que le gusta romper con el ámbito académico cuando se pone el traje de escritor de ficción.
Autor de 'El doble de Picasso' (2013) y 'La casa de las seis cabezas' (2022), J. Francisco Guerrero López revela que la novela también es un homenaje y una cuenta pendiente con su padre, José Guerrero Perdiguero, capitán de barco y el que puso la semilla de esta novela cuando siendo todavía un niño le contó la historia del origen del Puente de los Alemanes. El libro deja además claro un error muy habitual en las crónicas del hundimiento ya que la Gneisenau «no era una fragata como se suele decir, sino una corbeta clase Bismarck», además de ofrecer un retrato «realista» de los charranes, personas de clase pobre que vivían del mar y dormían en la playa, pero que suelen arrastrar una particular leyenda negra.
El autor reivindica a los charranes como la clase más humilde de las personas que vivían del mar en Málaga frente al retrato de estos personajes como delincuentes
«También los llamaban los tiznaos porque recogían restos de carbón del agua que era lo que entonces movía el mundo y los barcos», explica el escritor y profesor de la UMA que, frente a la imagen de estos personajes humildes como delincuentes, ofrece una mirada más cercana y comprensiva de estos aspirantes a jabegotes. «Los charranes eran la clase más baja de los que vivían del mar y algunos delinquían porque no tenían nada para comer, pero al vivir en la playa estoy convencido de que fueron los primeros que acudieron al rescate de aquel naufragio», cuenta este testigo en diferido de aquella tragedia que también reivindica a un escritor hoy olvidado, Manuel Martínez Barrionuevo, que escribió 'El padre eterno', protagonizada por un charrán, «una figuras que hace 50 años todavía se veían en las playas».
Ese protagonismo de los malagueños en el rescate de la malograda embarcación con 470 tripulantes que el mar estrelló contra las rocas está muy presente en las páginas de 'Gneisenau'. «En las crónicas se hablaba de los marineros fallecidos, pero poco de los malagueños que perdieron su vida en el rescate e incluso después a causa del naufragio», subraya Guerrero López que pone como ejemplo un hombre que acudió a salvar a varias personas, pero murió días después de una neumonía que contrajo durante el rescate. «Fueron héroes, pero en realidad no sabemos a ciencia cierta cuántos malagueños murieron», concluye el novelista que rinde su particular homenaje a propios y foráneos en estos papeles recuperados del naufragio más doloroso vivido en la ciudad.
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