Memoria satírica de dos fotógrafos

Néstor Lisón y Óscar Cánovas posan juntos. /Paco Gómez
Néstor Lisón y Óscar Cánovas posan juntos. / Paco Gómez

En clave de ficción, Nacho Canon y Nicon Pepinos publican un libro irónico sobre el mundo de la foto contemporánea española

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

En la ficción que tejieron durante cinco años uno se apellidaba Canon y el otro se llamaba Nicon. Cada semana contaban sus peripecias en el mundo de la fotografía contemporánea española en el blog 'Cienojetes'. Un viaje iniciático de estos dos personajes que no sólo querían convertirse en profesionales de la cámara. Deseaban entrar en el quién es quién del sector. Con sus heterónimos componían 'post' satíricos de la situación fotográfica desde dentro: galerías, autores, escuelas, museos, festivales, empresas fueron retratados con fina ironía.

«Dividimos a los fotógrafos en dos tipos: los pirotécnicos, siempre atentos a la última tecnología, y los trascendentales, que hacen fotos de difícil entendimiento», explica Óscar Cánovas, uno de los dos autores del libro 'Cienojetes, el gatillazo de la fotografía española', editado por Fracaso Books. «Hemos narrado cuál es el camino que sigue una persona, quizás no muy equilibrada mentalmente, desde lo pirotécnico hasta lo trascendental en la foto contemporánea, pero teníamos siempre una máxima: no escribir de oídas. Siempre de la experiencia directa, con conocimiento de causa».

El libro publica un compendio de 45 piezas, que fusiona y edita las 128 entradas del blog, para evitar repeticiones y sumar, en la parte visual, el trabajo de algunos fotógrafos que han tomado con humor sus apariciones en esta metaficción, como Cristina de Middel -que aparece en un fotomontaje convertida en Khaleesi-, Castro Pietro o Paco Gómez. «Lo que tiene de hacerse personaje es que pones en tu boca palabras que no son tuyas», afirma Néstor Lisón, que firmaba como Nicon Pepinos y que en realidad trabaja en el Centro de Emergencias del 112. «Hemos intentado darle coherencia narrativa, pero se puede leer por fragmentos».

Lisón y Cánovas se conocieron en un colectivo de fotografía de Murcia, llamado Cien Ojos, del que parafrasearon el nombre. Avanzaron en el campo de la fotografía con un éxito dentro de los parámetros usuales: muchas exposiciones colectivas, varias individuales, catálogos colectivos y cada uno sacó su libro con sus proyectos personales. A cuatro manos, se dedicaron a escribir esta especie de novela en tiempo real, con títulos como 'Esa foto ya la hizo fulano', 'Cuanto más fea mejor' o 'El cuñado', un 'post' que leyeron 200.000 personas y reunió 250 comentarios. «Servían como detectores de egos», comenta Lisón.

En total, este espacio virtual tuvo tres millones de visitas. «Queríamos no hacer crítica por crítica», dice Caraván, el hombre tras Nacho Canon, que en realidad es profesor universitario de Informática. «Nos reímos mucho de nosotros mismos». La historia de estos dos aficionados, Nicon y Canon, tiene su arco de transformación. Del entusiasmo al desencanto. «Coincide con lo que pasó con la fotografía contemporánea», dice Cánovas. «Empezamos con el boom fotográfico y fuimos testigos de cómo se desinflaba». Al final, uno decide olvidarse de todo lo aprendido y el otro se transforma en una cámara, en clara alusión a Kafka. «Volvimos al aislamiento del que veíamos», sentencia Lisón.

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