El exilio desde los ojos de una niña

Maryam Madjidi./WIKIPEDIA
Maryam Madjidi. / WIKIPEDIA

La escritora franco-iraní Maryam Madjidi recuerda su infancia en París en la premiada 'Marx y la muñeca'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Ya en el vientre de su madre, la escritora franco-iraní Maryam Madjidi (Teherán, 1980) fue protagonista de aventuras que muchos no tendrían en una vida entera. Hija de unos padres comunistas perseguidos por el régimen de Irán, su madre huía de la policía por las calles de su ciudad natal. Pero ante la amenaza de los ayatolas, la familia se exilió a París cuando Madjidi tenía cinco años. Se instalaron en un piso de quince metros cuadrados y la autora no quería cruasanes, sino los postres típicos de su país.

Madjidi acaba de publicar en España 'Marx y la muñeca' (editorial Minúscula), una biografía que se convierte en una reflexión sobre el exilio. «Los exiliados seremos siempre extranjeros», cuenta la escritora. «Incluso hay un momento en la vida, que a mí me llegó cuando cumplí 30 años, en que el exiliado debe asumir que nunca le considerarán un ciudadano del país de acogida, aunque él se sienta así. Yo me veía francesa, pero también descubrí que los demás no me consideraban francesa», subraya.

En 'Marx y la muñeca', Madjidi explica el exilio desde los ojos de una niña, ella misma. «Si lo hubiera escrito desde el punto de vista de un adulto, probablemente hubiera tenido que posicionarme políticamente, denunciar la situación de los inmigrantes... Pero hacerlo desde la visión de una niña puede permitir a la sociedad reflexionar, en un contexto de nacionalismo y de racismo», subraya.

El libro, que Madjidi comenzó a escribir en Pekín en 2012 y que continuó en Estambul y París, ha recibido varios premios en Francia, entre ellos, el Goncourt a la primera novela y el 'Étonnants voyageurs'. Ha vendido 30.000 ejemplares y ha sido traducido a 14 idiomas. «Al principio, cuando hablaba con amigos, me daba por satisfecha con que llegara a 1.500 personas», asegura.

Madjidi destaca la relación entre la escritura y la memoria. «Cuando escribo, tengo la sensación de estar recordando. Quizá en el futuro pueda escribir un libro de ficción, pero ahora siento que tengo que escribir sobre la realidad. Creo que de pequeña depositaron sobre mí muchas historias, muchos testimonios, y me veo en la necesidad de compartirlos. Pero además, está la cuestión vinculada a la experiencia de la infancia. Cuando se olvida la memoria, se llega ciego a la edad adulta», subraya.

Combinando el tono serio con el humor, Madjidi reflexiona también sobre la visión que desde Occidente se tiene de Oriente. «Es un cliché que no se deja de alimentar y que permite que se pueda intervenir en Irak, Afganistán o Siria. Es un colonialismo disfrazado», destaca.

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