«Fue un milagro que sobreviviera»: la cantante de Roxette se sincera sobre su tumor cerebral

Marie Fredriksson, la vocalista de la banda sueca Roxette./Planeta
Marie Fredriksson, la vocalista de la banda sueca Roxette. / Planeta

Marie Fredriksson cuenta en su autobiografía que la música fue «la mejor medicina» para luchar contra su enfermedad

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Olvidó las letras de sus propias canciones, pero superó un tumor cerebral gracias a ellas. Marie Fredriksson (61 años), la cantante de la banda de rock sueca Roxette, ha tenido que enfrentarse a dos grandes retos en su vida: su infancia y su enfermedad. La primera implicó vivir en el seno de una familia con pocos recursos y superar la dolorosa pérdida de una de sus hermanas mayores cuando ella tenía solo 7 años. La segunda, una gran dosis de medicamentos, sesiones de radioterapia, complejas operaciones y, muy especialmente, una voluntad de hierro, superación personal, fuerza mental, paciencia y esperanza.

Ha sido esta última experiencia la que le ha llevado a querer contar su historia «sin rodeos» para «que la gente sepa lo que supone pasar por lo que a mí me ha tocado pasar». Las secuelas generadas por el tratamiento con radioterapia le provocaron problemas visuales en el ojo derecho, auditivos, motores –un pie se le tuerce solo y vive con el temor de caerse a consecuencia de ello-, y orientación y memoria –ya no puede escribir correctamente porque ha olvidado muchas palabras-. Todo ello le ha impedido redactar el libro ella misma, por lo que esta labor ha corrido a cargo de la periodista y escritora sueca Helena Von Zweigbergk, que le ha prestado sus manos en la creación de 'Listen to my heart' (Cúpula) - título que hace referencia a su gran éxito 'Listen to your heart' (1988).

«Fue el 11 de septiembre de 2002 cuando comenzó el infierno», dice la cantante nada más empezar. En aquel momento Roxette tuvo que aplazar su gira por causa de fuerza mayor, su vocalista acababa de empezar un viaje muy distinto: la lucha contra un cáncer cerebral.

Su primera pregunta al verse en la camilla del hospital tras desmayarse en su casa fue: «¿Me voy a morir?» Un instinto de supervivencia muy humano que florece en cualquier persona que se sabe enferma. Los médicos predijeron un año más de vida, pero ella no lo supo hasta años más tarde y quizás eso también le ayudó a no rendirse.

«Soy una persona atrevida y divertida que está atrapada en un cuerpo enfermo» Marie Fredriksson

Lo peor fue el principio. No solo por verse obligada a vivir con una enfermedad de la noche a la mañana, de seguir ejerciendo las mismas funciones que una madre sana a pesar de los síntomas o de tener que someterse a diversas operaciones y sesiones de radioterapia, sino también por el acoso que sufrió por parte de los medios de comunicación. Durante meses, los periodistas se agolparon frente a la puerta de su casa a la espera de una exclusiva. Un periódico incluso llegó a publicar en portada que el tumor se le había extendido por todo el cuerpo. Algo que no era cierto en absoluto.

Arriba: Marie Fredriksson y Per Gessle, componentes del grupo de música pop Roxette. Izquierda: Roxette durante un concierto en Colonia (Alemania) en 2015. Derecha: Marie Fredriksson durante un concierto en 1995. / Archivo

También sufrió un gran estrés interior, preguntándose a cada instante si esos serían sus últimos minutos de vida. «Había épocas en las que no dejaba de darle vueltas a la enfermedad, luego llega un momento en el que uno ya no tiene fuerzas para seguir hablando de ella», explica. El tratamiento también influyó en su imagen. Perdió el pelo y se le hinchó la cara de tal forma que la gente no era capaz de reconocerla. Un duro golpe que le hizo deprimirse y encerrarse en sí misma. «Si uno no ha pasado por ello, no puede entenderlo», expresa Frederikson, que confiesa que durante años fue incapaz de pronunciar la palabra «tumor» o entrar al hospital sin echarse a llorar.

Pero tras haberse preguntado mil veces «¿por qué a mí?», se obligó a ver la situación desde otro punto de vista. «Todo el mundo puede sufrir un tumor cerebral, ¿por qué no me iba a pasar a mí? La vida se convirtió en algo completamente diferente de lo que yo estaba acostumbrada. Soy una persona atrevida y divertida que está atrapada en un cuerpo enfermo. Hay una tristeza que me acompaña todo el tiempo, que está ahí constantemente. Pero, al mismo tiempo, tengo mucha suerte. Una familia fantástica, un trabajo fantástico y una casa fantástica. Cuando pienso en ello me digo a mí misma que no puedo sentarme a lloriquear», reflexiona.

«He pasado trece años de mi vida bajo el estigma del dolor, pero nunca me he dado por vencida» Marie Fredriksson

Su optimismo y autoestima también creció gracias al apoyo que recibió, tanto de familiares y amigos como de sus fanes. Su marido Micke estuvo con ella en todo momento, su hijo Óscar le ayudó a recordar las letras de las canciones que se habían esfumado de su memoria como si nunca hubiesen estado allí, y sus seguidores pusieron en marcha una cadena de oración en todo el mundo para que se curase. Pero su mejor terapia fue la música. «A pesar de lo perdida que me he sentido en la vida, siempre he experimentado una fuerza enorme al cantar. Eso es lo que no me puede arrebatar nadie. Mi voz nunca me ha fallado», afirma la cantante.

Aunque ahora sus problemas de memoria son todo un desafío para aprenderse las letras y tiene que cantar sentada durante los conciertos por temor a caerse, estar en el escenario sigue siendo su pasión. «En él me siento como en casa», dice, «la alegría de estar ahí arriba es mi identidad».

Portada del libro 'Listen to my heart' (Planeta).

Marie Fredriksson volvió a los escenarios en 2007 en solitario con su gira por Suecia llamada 'Nu!' ('¡Ahora!' en sueco) y en 2011 retomó los conciertos con Roxette. Cinco años más tarde, la banda se embarcó en una gira mundial que conmemoró su 30 aniversario.

La artista reconoce entre las páginas de su autobiografía que «fue un milagro que sobreviviera» y que cuando echa la vista atrás experimenta «fuertes sentimientos encontrados» porque, a pesar de que siente una enorme alegría y orgullo por haber salido adelante, «es difícil ignorar el dolor». Aún así, considera que la enfermedad le ha hecho sentirse más segura de sí misma y a ver el lado positivo de las cosas. «Las dificultades de la vida no terminan nunca. No es posible vivir sin dolor. Pero, aún así, también surgen momentos de felicidad como diamantes entre la grava. Ahora he aprendido a alegrarme por las pequeñas cosas. Un rayo de sol, ver cómo brotan las hojas en los árboles, un bocadillo de paté… Por fin creo que me he reconciliado con la idea de que padezco una lesión, consecuencia de la radiación, y que tengo que vivir con ella. He pasado trece años de mi vida bajo el estigma del dolor, pero nunca me he dado por vencida y no me voy a rendir. Voy a seguir peleando hasta que no pueda más», concluye.

Roxette, la guinda del pastel de 'Pretty Woman'

Roxette fue un grupo sueco formado por la cantante Marie Fredriksson y el cantante y compositor Per Gessle que se fundó en 1986 y que alcanzó la fama mundial en 1989.

Desde entonces, ha vendido 75 millones de discos y sencillos. Cuatro de sus 'singles' llegaron al número uno en la lista Billboard de EE UU. 'The Look' fue el primero y le siguieron 'Listen to your hear', 'It must have been love' y ''Joyride'. También fue la primera banda de habla no inglesa en grabar un 'unplugged' para MTV.

'It must have been love' también es conocida por ser la canción final de la banda sonora de la película 'Pretty Woman', con Richard Gere y Julia Roberts. Cuando Hollywood llamó a Per Gessle proponiéndole componer una canción para el 'filme', este no tuvo tiempo de escribir nada nuevo y mandó 'It must have been love (Christmas for the broken-hearted)' - 'Debió ser amor (Navidad para los corazones rotos)'-, un sencillo navideño que tenía entre sus borradores. Al director de la película, Garry Marshall, le encantó, e incluso cambió ligeramente el guión para que la canción encajara mejor con las escenas. También se modificaron algunas estrofas del 'single' para eliminar la parte navideña de la letra y, finalmente, tanto la película como la canción se convirtieron en un éxito inesperado.

«Roxette es una banda que hace música para que la gente se sienta bien. No hay escándalos a nuestro alrededor, sino que el público se pone de buen humor cuando nos ve. Nosotros siempre hemos querido transmitir energía positiva. Si se nos pregunta cuál es el mensaje de lo que hacemos, la respuesta es 'energía positiva'», afirma Marie Fredriksson convencida.