Justicia poética para Fernando Merlo

Rafael Inglada y Gloria Merlo posan con el nuevo volumen./Ñito Salas
Rafael Inglada y Gloria Merlo posan con el nuevo volumen. / Ñito Salas

Un libro reúne los sonetos del malogrado autor malagueño y ofrece media docena de poemas inéditos

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Su hermana pequeña, Gloria, recuerda que Arthur Rimbaud le fascinaba hasta la obsesión. Y la imagen encaja como un guante, porque cuando muchos están empezando a vivir, el poeta francés y él ya estaban de vuelta. Rimbaud abandonó la literatura a los 19 años para emprender un largo viaje donde encontró su destino: la desaparición. Él también emprendió un viaje, un mal viaje, y desapareció antes de cumplir los 30.

«Se despidió de mí después del almuerzo, un 16 de octubre: 'Tenemos que hablar de papá'. Nunca más volvería a verlo vivo. La misma parte de ese 16 de octubre de 1981 volví a encontrarlo, muerto», escribe Gloria Merlo en el epílogo de 'Tibias cobras de veneno breve', la primorosa edición a cargo de Rafael Inglada que reúne los sonetos de Fernando Merlo, que siendo un muchacho ya pulía sus 'Obras Completas'.

Lo recuerda también su hermana Gloria en el breve y emotivo texto donde por primera vez escribe sobre su hermano: «Fernando poeta, que no dejó nunca de escribir, aunque en los diez últimos años de su vida no escribiera y sí corrigiera y rompiera versos». Diez años, desde los 19, la misma edad que Rimbaud, el mismo abandono del mundo.

Claro que Fernando Merlo (1952-1981) sigue viviendo en la memoria de sus amigos y, sobre todo, en sus poemas. 'Tibias cobras de veneno breve' lo recupera ahora en un delicado volumen que supone además la sexta entrega de la colección de poesía 'Arroyo de la Manía' a cargo de Inglada.

El recordado poeta regresa a la escena literaria con la cuidada antología 'Tibias cobras de veneno breve', editada por Rafael Inglada

«Fernando Merlo fue un poeta muy pegado a su tiempo y, a la vez, muy personal. Sólo publicó dos libros en vida, 'Al son de mi guitarra' y 'Cartas a Elvira y a Iska' y dejó lo que él mismo llamaba sus obras completas reunidas en 'Escatófago', del que ya se han realizado tres ediciones en Córdoba, Madrid y Málaga», detalla el editor.

«Es que la obra de Fernando sigue interesando mucho, porque son poemas que mantienen una modernidad plena», acota Gloria Merlo sobre la obra de su hermano mayor. «Él recoge la tradición y le añade una voz propia. Empezó en la poesía de protesta, muy vinculada a la temática social y a Blas de Otero. Luego se decantó por la vanguardia, una vanguardia tremenda en su caso, de modo que fue depurando esa vertiente social, siempre a su manera, porque siempre ha tenido una voz muy propia», detalla Gloria Merlo.

'Tibias cobras de veneno breve'

Autor.
Fernando Merlo. Edición de Rafael Inglada, con nota de José María Báez y epílogo de Gloria Merlo
Precio.
20 euros. A la venta a partir del día 21 en la Librería Áncora.

Además, la hermana de Fernando Merlo admite que ha tenido que vencer cierta resistencia interior para publicar poemas que su hermano había descartado en vida. «Al principio dije que no, porque creía que así me mantenía fiel a su memoria, pero después me convencieron, sobre todo sus amigos, porque creían que era de justicia dar a conocer esos versos. Fernando corregía mucho, era muy exigente», comparte Gloria Merlo.

En su conjunto

Una labor poética que glosa Inglada para reivindicar la pertinencia del nuevo volumen: «Reunir los sonetos y publicarlos en un sólo libro tiene un gran interés, ya que se trata en algunos casos de composiciones de muy difícil acceso y, al mismo tiempo, ayudar a tener una visión del poeta en su conjunto».

«Fernando Merlo escribe unos versos muy clásicos –prosigue Inglada– en cuanto a la estructura y la tradición, en su caso barroca, pero al mismo tiempo se trata de poemas muy rompedores no sólo por la temática, sino también por la puntuación».

Poemas como 'A sus venas', escrito un mes antes de su muerte, que comienza casi a modo de  vaticinio: «Estos cauces que ves amoratados / y de amarillo cieno revestidos / eran la flor azul de los sentidos / que hoy descubre pétalos ajados...». Y cierra, se despide: «Trotando corazón y pensamiento / que por las aguas de la sangre vierte / con rápido caudal la lenta muerte».

Fernando Merlo (izquierda), con el pintor José María Báez. María Navarro, Fernando Merlo y Miguel Gómez. Retrato del poeta fallecido antes de cumplir los 30 años. / SUR

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