Javier Castillo: «No cambio ni un lector por un premio literario»

Javier Castillo regresa hoy a las librerías con 'Todo lo que sucedió con Miranda Huff'./@Evenpic
Javier Castillo regresa hoy a las librerías con 'Todo lo que sucedió con Miranda Huff'. / @Evenpic

Tras el éxito de 'El día que se perdió la cordura' y 'El día que se perdió el amor', el malagueño regresa hoy a las librerías con 'Todo lo que sucedió con Miranda Huff'

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Desprende una naturalidad filtrada en libros convertidos en fenómenos editoriales. Y así, lo que nació como el impulso íntimo de publicar su primera obra en Amazon ha desembocado en dos novelas con más de 300.000 ejemplares vendidos. Tras el éxito de 'El día que se perdió la cordura' y 'El día que se perdió el amor', Javier Castillo (Málaga, 1987) regresa hoy a las librerías con 'Todo lo que sucedió con Miranda Huff' (Suma de Letras).

¿Nervioso?

–La verdad es que sí. Algunas plataformas 'on line' distribuyen el libro un día antes y ya me están llegando muchas fotos que gente que lo tiene y que lo está empezando a leer. Es un momento de euforia, pero también te pones nervioso.

¿Teme más a la página en blanco o a la respuesta de los lectores?

–Tengo la suerte de no haberme enfrentado todavía a la página en blanco. Soy una persona con muchísimas ideas y en lo que me centro es en elegir la mejor. Más que temor, siento la responsabilidad de que a la gente le guste, porque sé que hay mucha gente esperando a leerlo, mucha gente con ilusión de ir a la librería y comprarlo... Claro que sientes la responsabilidad.

Pese a todo, ha decidido cambiar de registro respecto a sus dos primeras novelas.

–También hay algo de nerviosismo en ese sentido. Termina el binomio formado entre 'El día que se perdió la cordura' y 'El día que se perdió el amor'. Esta novela es una historia totalmente nueva, con un mensaje distinto y tocado de una manera diferente. Es cierto que intento mantener la esencia, el ritmo, el suspense, el punto psicológico que te va haciendo dudar de todo el mundo, pero como tiene un enfoque distinto y la historia arranca de una manera diferente, está la duda de si gustará. Sí que tengo la certeza de que los personajes son mejores en esta novela que en las anteriores, en cuanto a que a mí me gustan más y creo que son más completos, más humanos. A mí me gusta mucho cómo ha quedado, pero siempre queda la incertidumbre de si tus gustos coincidirán con los de la gente.

«Es fácil enarbolar un párrafo complicado para demostrar que eres muy bueno escribiendo»

¿Cómo llegó hasta esta nueva historia?

–Surgió de un relato que escribí hace casi diez años, en el que desaparecía la mujer del protagonista en una cabaña y él empezaba a buscarla. Tenía esa imagen en la cabeza, la imagen de la desaparición, de la incertidumbre, esa angustia de que había desaparecido la mujer y no se sabía quién era el culpable. Esa sensación de desasosiego la mantenía en el recuerdo y ha surgido de ahí una historia que al final es muy distinta, porque, por ejemplo, está muy vinculada al cine, ya que los protagonistas son guionistas, está situada en Los Ángeles y a la vez en un pueblo inventado... La novela es un poco una mezcla de mi estilo actual con aquella idea inicial de una desaparición que me transmitía una incertidumbre que me apasionaba.

Siempre ha mantenido que su vocación esencial es entretener al lector. ¿Sigue siendo así?

–Totalmente. Cuando escribo, aunque sea un párrafo, siempre intento que no suponga un suplicio leer lo que he escrito, sino que sea algo que te haga evadirte y disfrutar. Intento escribir de una manera simple; es más, creo que es fácil enarbolar un párrafo escrito de manera complicada para demostrar que eres muy bueno escribiendo, pero en realidad no se trata de eso. Creo que se trata de que la gente lea con pasión. Lo importante es transmitir ideas complejas de una manera simple y no al contrario. Transmitir ideas simples de una manera compleja hace que te separes de la lectura y lo importante es que la gente disfrute leyendo. El libro ya tiene tramas complejas para encima complicarlo más con la manera de escribir. Yo lo que quiero es que la gente disfrute, que se entretenga y que cuando cierre el libro diga '¡Guau!'. Quiero que la gente tenga la misma sensación cuando lee un libro que cuando enciende la televisión y pone Netflix.

«Quiero que la gente tenga la misma sensación cuando lee un libro que cuando pone Netflix»

¿La lectura tiene que ser un placer?

–Totalmente. Leer tiene que ser un placer, tiene que mantenerte enganchado, tiene que hacer que canceles planes con tus amigos, ese tipo de sensación. Cuando alguien te escribe 'Oye, son las cinco de la mañana, no puedo dejar de leer y mañana tengo que trabajar. Te odio muchísimo'. Ese es el mejor halago que te pueden hacer. Es bonito que los libros compitan hoy con los planes de ocio.

En ese afán por entretener, ¿ha sentido el recelo de parte del sector literario?

–Un poco al principio, pero creo que se debía sobre todo a que era alguien nuevo. Ahora creo que han visto que este tipo de libros hacen que la gente lea más y cuando la gente lee más, creo que eso es bueno para todo el mundo, para todos los lectores, sean del género que sean. Empiezas a leer un libro tipo 'best seller', luego pasas a otro romántico, luego pasas a algo más profundo, de ahí te lees tres clásicos y al final lees de todo.

Traído por el público

¿Cambiaría un puñadito de lectores por un premio literario de relumbrón?

–En absoluto. No cambio ni un lector por un premio literario. Es cierto que he recibido premios literarios como El Público de Canal Sur o el Málaga Joven pero no cambiaba ninguno de los grandes premios de las editoriales por un lector, porque además tengo la alegría de que he conseguido llegar donde estoy traído por los lectores, no empujado por el prestigio de un premio o de un jurado. Al final, creo que es más bonito haber llegado hasta aquí con el cariño de los lectores. En absoluto estoy pensando en premios ni nada de eso. Para mí, es increíble la magia de que alguien vaya a una librería, se fije en la portada, le dé la vuelta al libro y lea la sinopsis... para mí todo eso es maravilloso y con eso ya me doy por satisfecho.

Como fenómeno literario nacido en Internet, ¿cree que su caso desmiente la idea de que la Red hace que la gente lea menos?

–Es que yo sé que Internet no está haciendo que la gente deje de leer. Tengo la certeza de que la gente que empieza a leer en Internet lee mucho más que la gente que no lo hace. La gente que se compra un libro electrónico lee de media unos 20 libros al año y la gente que no los tiene lee mucho menos. Para mí, el formato en el que leas da igual. Ahora, por ejemplo, se está leyendo muchísimo a través de los audiolibros. Como escritor, para mí lo importante no es que lean tus palabras, sino que escuchen tu historia.

Sin agente literario, escribiendo en una biblioteca pública y publicando en una editorial pequeña, para ser un autor de súperventas, desmonta algunos tópicos.

–(Ríe) Es verdad que empecé en pequeñito en Amazon, pero para mí Suma de Letras (el sello con el que ha publicado sus tres novelas) es como el Real Madrid de las editoriales. Comparto editorial con autores buenísimos, con escritores internacionales... Además, tengo la impresión de que es bonito que sucedan este tipo de cosas, porque das a entender que a cualquiera le puede pasar. Siempre digo lo mismo, 'Si quieres algo, persíguelo'. En mi caso, desde pequeño, ese 'algo' era escribir. No lo perseguí activamente, pero mantuve ese sueño durante muchos años y al final ha vuelto.