¿Hay imágenes encriptadas en la Biblia?

Daniel Ríos y Guillermo N. Bergmann muestran el libro. / Ñito Salas

Tres jóvenes malagueños afirman haber obtenido pictogramas alusivos al contenido de los textos sagrados representando en código binario las cifras que suman las letras de cada palabra

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

Todo empezó como un experimento, conscientes de que probablemente no les llevaría a ningún lado, pero fueron los primeros sorprendidos por sus resultados. Guillermo, Mercedes y Daniel son tres jóvenes de Benalmádena que han dedicado buena parte de su tiempo libre en el último año a indagar sobre la posible existencia de imágenes encriptadas en los textos de la Biblia, y su trabajo ha arrojado una serie de descubrimientos que, según su criterio, son solo la punta del iceberg de lo que podría ser una investigación de una mayor envergadura. Tras leer el libro 'El código secreto de la Biblia' publicado en 1997 por Michael Drosnin, que sostiene la hipótesis de la existencia de un código bíblico en la Torá judía (el Pentateuco o los cinco libros de Moisés de la Biblia cristiana) demostrado tras cumplirse una predicción con fecha exacta, decidieron ir un paso más allá y preguntarse si no sería posible que tras los textos sagrados existieran también pictogramas.

Para ello pensaron que podrían representarse en código binario (formado por los números 1 y 0) las cifras que están contenidas en cada una de las palabras de la Torá. Según explicaron, cada una de las 22 letras del alfabeto hebreo está asociada a un número, desde el 1 hasta el 400. Tomaron entonces la primera palabra de la Biblia, 'bereshit' ( que significa 'en el principio'), y sumaron los números que representan cada una de las letras que la componen. Obtuvieron así la cifra 913 (400+10+300+1+200+2), que traducida al código binario arroja la siguiente relación: 1110010001.

Hicieron los mismo, por orden, con las siguientes palabras del texto, utilizando su versión original en hebreo, y colocando cada uno de los códigos binarios resultantes debajo del anterior. Luego otorgaron un grafismo a cada elemento de los códigos en cuadrículas dispuestas en líneas. Así, los números 1 marcaron cuadrículas en negro y los 0, cuadrículas en blanco. La primera sorpresa fue que las cuatro primeras palabras arrojaron un pictograma que asociaron con la primera letra del alfabeto hebreo (alef).

Pero su experimento estaba incompleto. ¿Qué pasaría si los pictogramas que empezaban a aparecer se duplicaran como si se les aplicara un espejo? Tomaron la palabra espejo en hebreo y obtuvieron su valor numérico, esto es, 246 que, traducido al código binario, es la sucesión 11110110. Entonces, se les ocurrió aplicar ese código binario a las primeras ocho letras de la Torá, restando aquellas a las que les correspondería el dígito 0. El resultado fueron seis letras que, separadas por la mitad, conforman dos palabras distintas por este orden: «conectar espejo». Lo tenían claro, el propio texto sagrado les estaba indicando cuál era la fórmula para alcanzar su propósito.

Una vez sentada la base de su trabajo, se dedicaron noches enteras a decodificar los pictogramas derivados de esta fórmula y a extraer de ellos dibujos que, según aseguran, representan conceptos que están relacionados con el contenido de lo que se dice en esa parte de los textos sagrados. Así, afirman haber descubierto zonas de pictogramas que contienen lo que podría considerarse como la representación de la apertura de las aguas del mar Rojo por Moisés, de la entrega de las tablas de la ley a Moisés y de Moisés ante el faraón. Además, sostienen que se pueden extraer el arca de la alianza, plasmada con una proporción en consonancia con las medidas recogidas en el libro del Éxodo (2,5 codos de largo por 1,5 de alto), animales como la serpiente, árboles, los planos del templo de Salomón e incluso personajes de la historia como Adolf Hitler, extraído de una parte en la que se dice «y tomó de todo cuadrúpedo puro y de toda ave pura y ofreció holocaustos en el altar» (Génesis 8:20), lo que ellos relacionan con el holocausto judío.

«Solo hemos decodificado el 0,9% de la Torá, en textos cogidos al azar», explicó Daniel Ríos, quien junto con Guillermo N. Bergmann y Mercedes han publicado el libro 'Sefart. El software divino', para explicar pormenorizadamente esta investigación. «No estamos falseando la realidad», remarcó Daniel quien apuntó que son varios y muy diferentes los ejemplos de pictogramas que encajan con imágenes alusivas a los textos de los que se han obtenido mediante su particular fórmula. «La chica que ha hecho los dibujos para las ilustraciones es sordomuda y sin poder comunicarnos bien con ella ha pintado lo que ha visto porque lo ve claro. No estamos locos», concluyó.