Federico Moccia: «El #MeToo no me condiciona al escribir»

El autor italiano Federico Moccia, en Madrid./ Óscar Chamorro
El autor italiano Federico Moccia, en Madrid. / Óscar Chamorro

El escritor italiano repite en 'Mil noches sin ti' la receta que le ha llevado a vender 2,5 millones de libros en España

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

A Federico Moccia (Roma, 1963) no le importa que le consideren el último romántico. «El romanticismo debe existir, pero bien dosificado», afirma este escritor superventas, autor de 'A tres metros sobre el cielo', 'Tengo ganas de ti' o 'Perdona si te llamo amor', que ahora regresa con otro triángulo amoroso (Sofía, Andrea y Tancredi) en 'Mil noches sin ti' (Planeta). Cambian los tiempos, pero la visión del amor permanece inalterable, y por qué cambiarla, pensará Moccia, cuando ha vendido 2,5 millones de libros en España.

«El #MeToo no me ha condicionado de ninguna manera. Sofía es una mujer fuerte e independiente, como lo son todas mis mujeres», afirma Moccia. «La mujer tiene que ser considerada naturalmente con sus capacidades increíbles y tendría que poder representarse ella sola sin recurrir a un movimiento. No debería existir el feminismo porque su existencia es asumir que existe un problema que no debería existir», asegura.

El escritor no cree en la guerra de sexos, sino en la «complicidad de sexos». «Creo que debe seguir viva la posibilidad de que un hombre le haga la corte a una mujer, que le pueda regalar flores o abrirle la puerta. No entiendo que un gesto amable se vea como una provocación», asegura el escritor. Moccia cuenta que el recuerdo de las mujeres de su infancia le ayuda a retratar a sus personajes femeninos.

«Cuando yo era jovencito, tenía hermanas, primas, mi madre, mi abuela... Yo asistía sorprendido a todas esas conversaciones femeninas, he recibido una buena preparación y creo que puedo hablar de mujeres», explica Moccia, que dice convertirse en un «actor» cuando se pone delante del folio en blanco. «Te metes en la piel de un personaje y tratas de sentir lo que siente», apunta el autor, que no reniega de las redes sociales, pero que cree que las relaciones no se pueden centrar en internet. «La red puede servir para conocernos, para mandarnos fotos al principio. Pero al final vamos a tener que vernos, eso todavía se sigue necesitando para crear un hijo», bromea.