Aznar, sobre el Gobierno: «Lo de ahora es radicalmente indeseable»

ÑITO SALAS / PEDRO J. QUERO

El expresidente del Ejecutivo sostiene que España es hoy «un país en desorden», que vive «el peor momento» en los últimos cuarenta años

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

José María Aznar mostró ayer su preocupación por la situación política española y sin mencionarlo de manera expresa estuvo especialmente crítico con el Gobierno del socialista Pedro Sánchez: «Lo de ahora es una situación desde el punto de vista político no sólo manifiestamente mejorable, sino radicalmente indeseable». El que fuera presidente del Ejecutivo por el PP entre 1996 y 2004 recordó que España ha tenido un éxito histórico «sin precedentes» logrado gracias a la aportación de «muchos», pero sostuvo que es hoy «un país en desorden», que, a su juicio, está viviendo «el peor momento» en los últimos cuarenta años, una situación «extremadamente peligrosa».

Aznar afirmó que España tiene la instituciones «tocadas», consideró que en el aspecto económico no se están afrontando los problemas y retos que el país tiene por delante (entre ellos mencionó la revolución digital o el futuro de las pensiones) y subrayó que internacionalmente no tiene peso. Asimismo, el también presidente de la Fundación FAES denunció a aquellos que «quieren romper a España», en referencia a los independentistas catalanes, y a los que también «quieren acabar» con el sistema político surgido de la Transición y de la Constitución de 1978, en alusión a partidos como Podemos.

«He criticado y con razón los años de gestión de (José Luis Rodríguez) Zapatero, pero esto de ahora supera todo lo imaginable. Gobiernan unas personas que no le han votado; tienen minoría en el parlamento y están apoyados por los radicales más radicales amigos de Venezuela e Irán, que los financia. España está en manos de quien quiere acabar con ella», aseveró durante su participación en el Aula de Cultura de SUR para presentar su libro 'El futuro es hoy' y donde compartió conversación con el abogado y expresidente del PP de Málaga, Manuel Atencia, y el director de este periódico, Manuel Castillo. La presentación corrió a cargo del escritor y articulista Pablo Aranda.

José María Aznar concluyó que de esta situación no sale nada positivo y supone una «pérdida de oportunidades para el país». A su juicio para intentar recuperar la normalidad en España sería necesario no poner en cuestión la obra política de la Constitución que ha permitido que España progrese y se desarrolle y que los dos principales partidos (PP y PSOE) lleguen a grandes acuerdos. Sin embargo, consideró que los socialistas están hoy «en la ruptura y no en la reforma», en mantenerse en el poder y puso en duda que al PSOE se le pueda llamar hoy un partido constitucionalista. Además, lamentó que el espíritu de la Transición se empezara a romper a partir de 2004 con la llegada de Zapatero a La Moncloa.

En este contexto general y ante la fragmentación que se ha producido en el ala conservadora (donde compiten el PP, Ciudadanos y Vox), el expresidente popular del Gobierno apeló a «la responsabilidad» para que haya una refundación y una reorganización del centro-derecha porque sobre ella «va a descansar el futuro constitucional de España».

José María Aznar reconoció que la reorganización y refundación del centro-derecha «no es fácil» y reconoció que los tiempos electorales como el actual son momentos «de competencia pero es posible llegar a elementos de concurrencia, comprensión y de actuación conjunta y cuando pasen los momentos electorales no es que sea necesario es que será inevitable». «El PP y Ciudadanos saben que su responsabilidad de futuro va a ser el mantenimiento de la España constitucional y eso es lo que está en juego en las próximas elecciones generales», manifestó.

Preguntado sobre la irrupción de Vox, Aznar evitó entrar a valorarlo y se limitó a decir que son el PP y Ciudadanos quienes «se deben ocupar de eso» y cuando se le inquirió sobre si lo consideraba la extrema derecha, el expresidente del Gobierno se preguntó: «¿Qué es Podemos? El radicalismo extremo. ¿Qué es ERC? Un partido golpista».

Sobre si se siente más querido en el PP desde la llegada de Pablo Casado a la presidencia del partido, Aznar dijo que «siempre» se ha sentido querido y que él ha estado «en el mismo sitio», para, a renglón seguido lanzar un dardo, sin nombrarlo expresamente, a Mariano Rajoy: «El centro-derecha gana cuando no se disfraza y cuando se disfraza, pierde. El líder que ahora tiene el PP no se disfraza y por eso sus posibilidades de futuro son grandes».

Asimismo, Aznar denunció que el auge del populismo no sólo se produce en el campo de la política sino también en otros ámbitos como el judicial –donde recordó la última polémica sobre las hipotecas– y el periodístico. En este último caso, apuntó que cada vez es más complicado discernir entre las noticias falsas y las verdaderas.

Elecciones andaluzas

Ante la celebración, el próximo 2 de diciembre, de las elecciones autonómicas andaluzas, José María Aznar deseó que haya un cambio en la Junta. «A Andalucía le ha llegado el momento de la alternancia política. Espero y deseo que la haya y que se sea capaz de articular una buena mayoría para darle un nuevo impulso a esta tierra», aseguró.

Cuestionado sobre si el primer hito de esa refundación y reorganización del centro-derecha se puede producir en Andalucía, el exjefe del Ejecutivo arguyó que «lo importante» es que se produzca el cambio para que haya un proyecto de prosperidad y bienestar «relevante».

Además de la política nacional y autonómica, José María Aznar habló largo y tendido sobre uno de los ejes de su último libro, que es la situación geopolítica y geoestratégica actual del mundo. En este punto, el que fuera presidente del Gobierno español sostuvo que el orden mundial creado tras la II Guerra Mundial «ha colapsado» y está siendo desafiado por nuevos regímenes autoritarios por lo que hizo un llamamiento a «defender la democracia liberal, que está en peligro». Defendió la necesidad de que Europa «cultive más» la relación atlántica con Estados Unidos que, a su juicio, «se ha roto»; mostró su preocupación por la evolución de EE UU bajo la presidencia de Trump –cuya victoria electoral achacó a que los demócratas hicieran un discurso centrado en las minorías– y alertó sobre los peligros de China y Rusia.

 

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