El diario como contraseña literaria

El escritor gaditano José Manuel Benítez Ariza, ayer, antes de su charla./GERMÁN POZO
El escritor gaditano José Manuel Benítez Ariza, ayer, antes de su charla. / GERMÁN POZO

Benítez Ariza asegura que la autobiografía es el hilo conductor de toda su obra | El escritor gaditano descubre las claves de sus relatos y poemas desde la experiencia personal y apropiada en el ciclo del Aula de SUR y el Centro del 27

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

No tardó en salir el tema. De hecho fue lo primero que le preguntaron cuando le pidieron su opinión sobre uno de los estilos de moda en la literatura, la autoficción. José Manuel Benítez Ariza lo denominó de otra forma, «autobiografía», y explicó que, en su caso, no lo practica solo desde su experiencia propia, sino también desde las vivencias apropiadas de otros y incluso desde las de su generación. Todo eso forma parte de la memoria de este escritor gaditano todoterreno que lleva quince años publicando un diario en Internet, 'Columna de humo', que califica como un «experimento» que alimenta toda su actividad literaria como un «hilo conductor». De ahí han surgido tres tomos recopilatorios, pero también esos apuntes a diario han sido el punto de partida de poesías, ensayos, relatos o ideas de novelas que alimentan la bibliografía de este autor y también sus proyectos de presente y futuro.

«El diario es un catalizador que no solo refleja lo que me pasa a mí, sino también a gente cercana que lo incorporo a mi propia experiencia aunque no lo haya experimentado, por lo que practico lo autobiográfico en el sentido amplio», explicó ayer Benítez Ariza en su charla en el ciclo 'Un café cargado de lecturas', que organizan el Aula de Cultura de SUR y el Centro de la Generación del 27, con la colaboración de Obra Social La Caixa. Una conversación del autor con los escritores José Antonio Mesa Toré y Pablo Aranda en la que estuvo muy presente la reciente reedición de 'Trilogía de la Transición', un tomo que agrupa sus novelas 'Vacaciones de invierno', 'Vida nueva' y 'Ronda de Madrid'.

Un proyecto que nació también de la propia experiencia de José Manuel Benítez Ariza, ya que el protagonista de la primera novela, Juanma, un niño de 10 años, sufre un aparatoso accidente de bicicleta que le dejó con la mandíbula maltrecha. «Convertí esa historia en una novela de aventuras infantiles aunque el trasfondo no lo era ya que cuando aquello ocurría, 1973, eran las postrimerías del franquismo y el mundo adulto estaba metido en cosas de las que no podía hablar públicamente, con misterios y zonas vedadas», señaló el escritor que, cuando terminó aquel libro, comprobó que tenía una «inercia» para seguir desarrollando el personaje y la época, pero no desde el «relato oficial» de la Transición, sino desde el punto de vista de la periferia.

Una sola novela

La segunda entrega, 'Vacaciones de invierno, mostraba a Juanma convertido en un adolescente en una trama que funcionaba como 'thriller', mientras que la ultima, 'Ronda de Madrid', lo presentaba como protagonista de una «novela bizantina» que lo trasladaba al crepúsculo de la movida. Fue entonces cuando el autor tomó conciencia de que en realidad había escrito el planteamiento, el nudo y el desenlace de una «sola novela» que ahora ha revisado y editado de forma conjunta como «un relato alternativo de mi generación sobre eso que se llama la Transición».

José Manuel Benítez Ariza aseguró que, aunque en otros casos pueda parecer menos evidente –como el género fantástico–, «si indagamos los suficiente no hay literatura sin elemento de autoficción». Y puso como ejemplo el gran modelo de la literatura nacional, 'El Quijote', que «incluye esos toques autobiográficos de Cervantes que son el marco para entender la novela».

Para el autor gaditano, la elaboración de un diario no es contar lo que pasa, sino que la realidad llega a través de los filtros del escritor. Como cuando Andrés Trapiello le envío una carta que había encontrado en el rastro de Madrid dirigida a Rafael Benítez Ariza. Y a partir de ahí, José Manuel escribió a su 'Hermano Rafael' imaginando la vida de este familiar apócrifo que compartía sus apellidos. «Cuando escribes un diario tienes el formato perfecto para esa lucha entre lo vivido y lo ficcionado», concluyó este practicante de la autobiografía. La propia, la apropiada y la inventada.