La granadina Cristina Morales gana el premio Herralde con una novela sobre la discapacidad

La granadina Cristina Morales gana el premio Herralde con una novela sobre la discapacidad

«Lectura fácil» narra la historia de cuatro mujeres con vínculos familiares y origen común con diversos grados de minusvalías intelectuales que comparten un piso tutelado

COLPISABarcelona

La escritora Cristina Morales (Granada, 1985) ganó este lunes el XXXVI Premio Herralde de Novela con la obra 'Lectura fácil', una reflexión del papel que juegan las personas con discapacidad en la sociedad. El galardón, dotado con 18.000 euros y convocado por la editorial Anagrama, reconoce a la autora por el «hallazgo genial de cuatro voces desternillantes que gozan de la impunidad imprescindible a toda literatura verdadera». Las «cuatro voces» de las que habla el jurado pertenecen a cuatro mujeres con diversos grados de discapacidad intelectual que comparten un piso tutelado y que viven libremente su vida y su sexualidad.

El jurado del premio ha estado compuesto por Gonzalo Pontón Gijón, Marta Sanz, Juan Pablo Villalobos, Rafael Arias y la editora Silvia Sesé, que han elegido 'Lectura fácil'. 'El sistema del tacto', de Alejandra Costamagna (presentada bajo el seudónimo de A. Torrant), ha sido la novela elegida como finalista.

Cristina Morales (Granada, 1985), licenciada en Derecho y Ciencias Políticas y especialista en Relaciones Internacionales, es autora de las novelas 'Los combatientes' (Caballo de Troya, 2013), galardonada con el Premio INJUVE de Narrativa 2012. Sus cuentos han aparecido en numerosas antologías y revistas literarias.

Ha conseguido las becas Antonio Gala para Jóvenes Creadores, la de la Fundación Han Nefkens en 2015 y la Beca de escritura Monserrat Roig en en 2017. Vive en Barcelona, donde es artista residente en la Fábrica de Creación La Caldera (Barcelona) como miembro de la compañía de danza contemporánea Iniciativa Sexual Femenina.

Una novela «hecha desde la gracia y el humor»

La ganadora del Herralde reivindica el tratamiento narrativo con personajes con lo que se considera administrativamente discapacidad intelectual: «La literatura ha dado poca cabida a voces protagónicas de este tipo y aunque existe tradición literaria en torno a la locura, no así a lo que los castellanos denominaban 'el idiota' o 'el tonto del pueblo'».

El Benjy de «El ruido y la furia» de Faulkner o el Zacarías de «Los santos inocentes» han sido dos referentes presentes en la autora, que recuerda que «cuando han sido utilizados son vehículo para hacer crítica de clase».

En opinión de Morales, «hay gran potencia en la posibilidad de acercarse literariamente a estos personajes, que en la vida real están en los márgenes de los márgenes».

Las cuatro protagonistas, que proceden de un ambiente rural indeterminado, pasan «peripecias frente a una administración pública buenista y paternalista» y la novela quiere «confrontar la retórica de lo institucional frente a la retórica del analfabeto o de aquel al que se le acusa de hablar mal».

A pesar de la «seriedad» con la que aborda el tema, Morales asegura que la novela «está hecha desde la gracia, la fiesta del lenguaje, desde el humor, porque una escribe para pasarlo bien».

El título, continúa Morales, alude al movimiento de lectura fácil que nació en el centro y el norte de Europa en los años 70 en algunas bibliotecas pensando en la adaptación de clásicos para personas que tenían discapacidad intelectual, y desde entonces se ha ido ampliando el espectro de los depositarios de este tipo de literatura a «personas con dificultad lectora, como migrantes que no conocen la lengua, población reclusa que no ha tenido acceso a la lectura o personas con fracaso escolar».

Temas

Libro

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos