La antigüedad hecha libro

Algunos curiosos en la Librería Gómiz de Cádiz/Salvador Salas
Algunos curiosos en la Librería Gómiz de Cádiz / Salvador Salas

Un 'Angelus' de nueve kilos, cómics del Guerrero del Antifaz o un Misal Romano del siglo XVIII, entre las joyas de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión

CLAUDIA SAN MARTÍN

Los amantes de la lectura y las antigüedades están de suerte. Por cuarto año consecutivo la plaza de la Merced se convierte en el escenario principal donde siete librerías de toda España traen a la ciudad joyas de todas las ramas, tipos, precios o tamaños y que se podrán adquirir desde el viernes 28 de septiembre hasta el próximo 14 de octubre con la Feria del Libro Antiguo.

Si da un paseo por los siete stands que la componen, probablemente se dará cuenta de que ésta no es una feria de libro como otra cualquiera: no encontrará el último bestseller de María Dueñas o Rupi Kaur, sino ediciones descatalogadas o limitadas como la de la 'Tauromaquia o Arte de Torear', de Pepe Hillo, o un tratado homeopático de 1870 que alberga en su stand Javier Gómez, responsable de la Librería Gómiz de Alicante. «Ahora mismo no sé ni cuántos libros tengo. Es la primera vez que vengo a Málaga y lo hago muy animado», detalla Gómez.

Otra de las librerías que ha encontrado su lugar en la plaza picassiana viene directamente desde Cádiz y lleva el nombre de su responsable: Raimundo. Cuenta con cientos de ejemplares de temas taurinos, de folclore malagueño, de Semana Santa, algunos de flamenco o temas populares, e incluso una colección de seis tomos sobre los nazarenos de Málaga con su propio estuche aterciopelado. Una de sus gangas de mayor dimensión es el conocido 'Angelus Diabolus, la historia del bien y del mal en el arte cristiano', un ejemplar que pesa más de nueve kilos y que se puede adquirir por 60 euros.

La mayoría de las librerías que se dan cita durante estas dos semanas provienen de fuera de Málaga, pero Códice e Isla Negra, ambas situadas en el centro de la ciudad, no han querido perderse esta ocasión para mostrar sus joyas más escondidas entre los estantes de la tienda. Códice cuenta en su mayoría con tantas curiosidades como pueda imaginar: cómics antiguos como el del Guerrero del Antifaz, un cartel publicitario sobre las pasas moscatel de la provincia o algún que otro ejemplar descatalogado del siglo XVIII o XIX.

Isla Negra, por su parte, quiere transmitir al comprador con sus productos la sensación de que tiene entre sus manos una auténtica obra de arte. Las ediciones que presenta son tan variadas como pintorescas, como un Misal Romano en latín del siglo XVIII, volúmenes que recopilan todas las obras de Lope de Vega o Cervantes, una gramática castellana del siglo XIX, ediciones de literatura hispanoamericana o recopilaciones de las obras de Picasso del siglo pasado. No sólo su contenido es singular, sino que todos los libros expuestos tienen un carácter especial que los hace únicos en una idea romántica de páginas amarillentas y olor a historia que cautiva a cualquiera.

 

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