Amor, muerte, soledad y olvido en el primer poemario de Ignacio María Muñoz

Ignacio María Muñoz. /Alberto Ferreras
Ignacio María Muñoz. / Alberto Ferreras

«La poesía es un modo de expresión de uno mismo, el género en el que el autor se cuenta», indica el escritor

DOMÉNICO CHIAPPE

«El tiempo es un estado de ánimo y el sentido de la vida sigue la idea de los círculos concéntricos», asegura Ignacio María Muñoz (Bilbao, 1959), autor de los poemarios 'Crónica de ausencias' y 'De la luz y del olvido', un conjunto de versos que aborda lo que el poeta considera los ejes de la literatura: «Amor, muerte, soledad, olvido». «Todos los autores tratamos prácticamente el mismo tema y en la historia de la literatura todos hemos intentado encajar las mismas piezas de forma distinta», sostiene Muñoz, que hasta ahora había escondido su labor literaria. «Se tiene una idea nuclear, alrededor de la que se va creando y lo creado siempre te conduce a ella».

Dueño de una biografía apartada de los circuitos literarios, formado en los predios de las finanzas y la publicidad, Muñoz eligió, sin embargo, la cultura como refugio: narrador de novelas aún inéditas, crítico de arte contemporáneo y coleccionista de fotografía. De su fondo personal es la imagen de Lisa Cuomo que desde la portada invita a leer los textos con los que Muñoz hace un acercamiento a sí mismo, rondándose como si fuera otro: «crónica de ausencias / redactada con detalle / en cada renglón del cuarto», escribe en los versos que prestan su primera línea al título.

Editados por Cuadernos del Laberinto en solo volumen, la obra ha sido trabajada durante 30 años. «La labor del poeta se parece a la del pintor. ¿Cuándo está listo un cuadro? Cuando alguien lo compra y se lo lleva, y no lo puede retocar más. Mi proceso de creación es continuo: vienen imágenes, ideas, palabras. Los escribo, los guardo y dejo que maceren. Luego vuelvo a ellos y los enfrento. En el momento de decidir entregarlos a la imprenta, dejan de ser míos y ya son del que los lea».

El propósito de Muñoz ha sido conseguir un lenguaje depurado, una «voz propia», sedimentada por la experiencia y los días. «La poesía es un modo de expresión de uno mismo, el género en el que el autor se cuenta. Me siento como si me desnudara en público, porque publicar es una impudicia», afirma Muñoz. «Pero el lector pasará estos versos por su filtro personal y los recreará, porque el que está habituado a la poesía intenta traducir lo que lee a su propio sentimiento. Importa que sintonice contigo».

 

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