Gonzalo Suárez: «Añoro el cine»

El cineasta y escritor Gonzalo Suárez, ayer, en Málaga. /
El cineasta y escritor Gonzalo Suárez, ayer, en Málaga.

El escritor y director presenta en Málaga sus novelas ‘Con el cielo a cuestas’ y ‘Doble Dos’ y confiesa que le gustaría volver a los rodajes

FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

El cine debe mucho a Gonzalo Suárez (Oviedo, 1934). Dice que le gusta «inventar» y «descubrir». Y su filmografía ilustra esta aspiración: fue capaz de retratar por enésima vez el espíritu de Frankenstein y que su tragedia pareciera novedosa en Remando al viento (1988) o que el género negro brillara con deslumbrante oscuridad en El detective y la muerte (1994). Pero el cine como la sociedad actual no tiene memoria y hace ya siete años que el director no se pone detrás de una cámara. Desde Oviedo Express (2007). Ganas y proyectos no le han faltado. Y mientras esperaba el sí de un productor o de una televisión más bien de ambos, ha seguido escribiendo, guiones y libros. En estos últimos encuentra la «libertad» que no tiene en la gran pantalla. Y acaba de publicar dos novelas: Con el cielo a cuestas y la reedición de Doble Dos. «Una vez editadas, ahora añoro hacer cine, sobre todo por la acción de los rodajes», asegura el cineasta-novelista que sonríe antes de completar la frase: «Es que la literatura se hace sentado y engorda».

Antes de la presentación de sus libros, Suárez mantuvo ayer una conversación con SUR que, irremediablemente, saltó de la literatura al cine. De hecho, el encuentro tuvo un prólogo casi de ficción con el entrevistado y el entrevistador encontrándose ante el espejo del cuarto de baño de un hotel. Miradas, arqueo de cejas, boca torcida. Complicidad pura sin necesidad de palabras. Para un guión de comedia. Las palabras llegaron al hablar de las novelas que, paradójicamente, están unidas por la censura.

Sus primeras novelas

En el caso de Con el cielo a cuestas, el relato es heredero de una de las primeras novelas de Gonzalo Suárez. «Una obra gruesa que la censura rechazó, lo que me permitió darme cuenta de que no me gustaba», reconoce el autor al que, por una vez, las tijeras del franquismo le hicieron un favor. «Cincuenta años después encontré la novela y me ha permitido escribir una nueva historia, en la que está presente el París que yo había vivido, cierto paisaje y algún personaje de la obra original», explica Suárez que se siente particularmente atraído por la incorporación del rol de Frederica, una perturbadora mujer con sexo de hombre que se convierte en «una Lady Macbeth, una persona perversa y bastante demoníaca».

Con el cielo a cuestas es una novela inclasificable que viaja de las aventuras al género negro en el trasfondo de los años cincuenta, una época que también comparte la novela reeditada Doble Dos, que relataba el intento de asesinato de Franco durante la visita del presidente norteamericano Eisenhower en 1959 y que se publicó por primera vez en 1974, con el dictador todavía vivo. «El editor José Manuel Lara fue a una audiencia con el libro, se lo regaló a Franco y le hicieron una foto con él, por lo que la censura no se atrevió a prohibirlo», recuerda Gonzalo Suárez, que considera la novela «premonitoria de los nexos de la CIA con el origen del terrorismo internacional, que ha acabado siendo incontrolable».

Suárez rememora los seis meses que se pasó en Los Ángeles adaptando esta novela para el cineasta Sam Peckinpah, aunque la película no se rodó. ¿Y para cuando unas memorias? «Comencé unas, El hombre que soñaba demasiado, pero me da pudor disponer de las vidas de los demás», afirma el escritor, aunque admite que le tienta. «De mayor, me lo pensaré», apostilla con cierta socarronería.