El pintor con alma de poeta

Rosario Camacho, María Fernanda Thomas de Carranza, el alcalde y Juan Francisco Rueda./
Rosario Camacho, María Fernanda Thomas de Carranza, el alcalde y Juan Francisco Rueda.

El libro ‘La aventura de la creación’ recoge los escritos de José Caballero

REGINA SOTORRÍO

«¿Conocéis el tranvía que da la vuelta donde está la Azucarera? La gente cuando se sube se tiene que agarrar porque si no se cae al suelo».Fue lo primero que dijo Picasso cuando les recibió en su casa de la Costa Azul en 1957. Se notaba que hablaba con dos compatriotas que conocían bien su tierra, el pintor José Caballero y su mujer. Roto ya el hielo, debatieron sobre pintura y sobre la posibilidad de crear un museo con su obra en Málaga. Picasso se mostró entonces dispuesto a donar sus creaciones, con una condición: que antes entrara en España el Guernica, «que es del pueblo español». La anécdota se narra en La aventura de la creación, un libro que reúne los textos de Caballero, uno de los grandes exponentes de la abstracción en España, un artista que pintaba tan bien como escribía y un hombre que contaba entre sus amigos con Federico García Lorca, Pablo Neruda, Caballero Bonald, Alberti...

«Sabía comunicar con la prosa y con el verso, porque tenía alma de poeta», resalta Rosario Camacho, catedrática emérita de la Universidad de Málaga, que ayer presentó el libro, precisamente, en la Fundación Picasso-Casa Natal. Le acompañaban en la mesa el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre;el crítico de arte de SUR, Juan Francisco Rueda, y la viuda del pintor, María Fernanda Thomas de Carranza. Estaba feliz de dar a conocer estas páginas en un lugar que Pepe como ella le llama «quiso tanto y donde pintó con tanta alegría». Durante 30 años la costa malagueña fue su destino de descanso, y en Marbella falleció en 1991.

El libro incluye numerosas reproducciones de sus obras; pero lo que más valor tiene aquí no son sus creaciones sino sus palabras. Y era un escritor «fantástico», apunta Rueda. Quizás por eso se ganó la amistad y el respeto de buena parte de los poetas de su tiempo, con los que realizó geniales colaboraciones. Como con Lorca, para quien aportó dibujos para obras del grupo teatral La Barraca. El mismo granadino elogiaría su «profunda imaginación poética».

El volumen se divide en tres partes. Una primera, Evolución, que traza la trayectoria biográfica de José Caballero desde 1936, en esos años duros de la guerra civil y posguerra en los que la pintura se convirtió en algo secundario. Lo primero era sobrevivir. En sus escritos se refleja el «exilio interior» en el que vivía «tuvo que aprender a callar», matiza Camacho y cómo a partir de los 50 triunfa la vocación artística y empieza a pintar con intensidad. Era un tiempo de búsqueda en el que, como comenta la catedrática de la UMA, ya aparece una constante: «Siempre me ha gustado más experimentar que perfeccionar», decía.

Reflexiones

En la La aventura de la creación, se vuelcan sus reflexiones ante el proceso creativo. En opinión de Rueda, sus textos constituyen «un corpus teórico interesante y pertinente» sobre la abstracción. Suponen una oportunidad para aproximarse a su obra, «una suerte de autorretrato» con palabras. El libro se cierra con Semblanzas cercanas «pero con rigor» sobre amigos y compañeros, empezando por su maestro Daniel Vázquez Díaz y continuando por Picasso, Neruda, Alberti, Buñuel, Caballero Bonald... «Ayuda a tener una visión precisa sobre él, sobre el hecho creativo y es un testimonio de un tiempo. Por eso es un libro a tener en cuenta para acercarse al arte español de la segunda mitad del XX», concluye el crítico.

Recuperados sus textos, a María Fernanda Thomas le preocupa ahora «enormemente» qué hacer con su legado... y lanzó una mirada alcalde. De la Torre recogió el guante, pero reconoció que el momento es complicado. «Podemos empezar por hacer en Málaga la mejor exposición que se haya hecho sobre José Caballero», sugirió ella. «Eso sí podemos hacerlo», respondió el alcalde.