Muñoz Molina se cita con el asesino de Luther King

Antonio Muñoz Molina, anoche, antes de su participación en el ciclo ‘Palabras mayores’ de La Térmica. /
Antonio Muñoz Molina, anoche, antes de su participación en el ciclo ‘Palabras mayores’ de La Térmica.

El autor andaluz adelanta en La Térmica su nuevo libro, ‘Como la sombra que se va’, la primera novela sobre James Earl Ray

FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Empezó y acabó de la misma manera: hablando de libros. Primero del último que ha escrito, el ensayo Todo lo que era solido (2013), en el que aborda la crisis política de la sociedad española que se empeña en seguir dándole la razón cada semana con renovados casos de corrupción, partidos a la baja y polémicas consultas. «Me han llegado a llamar antipático» por denunciar en las columnas periodísticas el «despilfarro» en la época previa a la crisis, confesaba ayer Antonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956) ante el abarrotado auditorio que acudió a La Térmica para escucharle. En el ciclo Palabras mayores habló sin tapujos, con la libertad del que está acostumbrado a pisar charcos y mojarse. Y su próxima novela, la primera americana tras vivir a caballo entre Nueva York y Madrid en la última década, no será distinta. Como la sombra que se va (Seix Barral) retrata a un personaje controvertido: James Earl Ray. «En Estados Unidos nunca se ha escrito una novela sobre él; es delicado tocar al hombre que mató a Martin Luther King», afirmó ayer el escritor y Premio Príncipe de Asturias que avanzó que el libro sale a la venta en apenas unos días, el 25 de noviembre.

La novela reconstruye el asesinato del líder y defensor de los derechos civiles de los negros, que ocurrió el 4 de abril de 1968 en Memphis. Hasta el lugar del tiroteo llegó el propio Muñoz Molina, que ha seguido los pasos de la víctima, pero sobre todo del verdugo, lo que ha permitido al autor reencontrarse con la capital de Portugal, la ciudad en la que el narrador escribió El invierno en Lisboa (1987) y en la que recaló el asesino James Earl Ray en su huida. «El eje de la novela es precisamente ese viaje tras el asesinato», apunto el escritor, que considera que esta novela no habría existido sin que en 2004 le hubieran nombrado director del Instituto Cervantes de Nueva York. Una obligación laboral que, tras extinguirse, convirtió en una devoción al fijar allí su hogar a tiempo parcial.

«Esta novela ha requerido una inmersión en esa cultura, esa lengua y ese mundo, por lo que no habría sido posible sin el conocimiento y el aprendizaje de los últimos años», señaló Antonio Muñoz Molina, que añadió que también fue fundamental «la facilidad para consultar por Internet los archivos del FBI y los de la comisión del Congreso sobre este asesinato». Un acceso a la documentación oficial que el escritor califica como «un ejercicio de transparencia admirable».

Como la sombra que se va también tiene una dimensión política ya que el trasfondo en el que se mueve el personaje principal del asesino es la América de los años 60 azotada por las luchas de la población negra por los derechos civiles. «Fue una de las grandes revoluciones del siglo XX, pero no violenta y buscando los caminos legales con ingenio y creatividad», aseguró ayer Antonio Muñoz Molina, que también se ha empapado de la figura de Martin Luther King, un hombre que estaba pasando por una época muy difícil en el momento previo a su asesinato. «De hecho su figura solo fue indiscutible después de su muerte», apostilló.