La libertad cabe en una viñeta

Pachi e Idígoras, con César Oroz en el centro, posan con sus galardones. /Ñito Salas
Pachi e Idígoras, con César Oroz en el centro, posan con sus galardones. / Ñito Salas

Idígoras y Pachi recogen el Premio Elgar por sus más de 30 años de humor gráfico en un acto reivindicativo del ejercicio de la profesión en el Día de la Prensa

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

A la hora del almuerzo en la casa de los Rodríguez Idígoras, no solo se comenta la noticia que abre el telediario. «Como si fuéramos dos niños, le decimos 'papá, ¿te podemos contar tres chistes que tenemos?'», cuenta el dibujante Francisco Javier, Pachi para todos. El padre los categoriza entonces en tres grupos: «Este está bien, este es buenísimo y este ni se os ocurra que ya tenemos bastantes problemas en casa». Con el sentido del humor que les caracteriza, Idígoras y Pachi recogieron el Premio Elgar a la trayectoria profesional del II Certamen de Viñetas Periodísticas, un acto que se convirtió en una defensa del ejercicio sin cortapisas del periodismo en el Día de la Libertad de Prensa. Porque «ha estado en peligro y lo sigue estando», apostilló el presidente de la Asociación de la Prensa de Málaga, Rafael Salas. «Cuando hay menos periodistas, hay menos libertad de prensa», lamentó.

«La libertad es ser fiel a uno mismo, que no te autocensures, que intentes explorar y pasarte de la raya. Siempre habrá un ofendido de guardia, seamos libres y asumamos las consecuencias de nuestros garabatos», añadió César Oroz, ganador a la Mejor Viñeta 2018 por un dibujo publicado en el 'Diario de Navarra' donde el peso del mundo aplasta al hombre que no cuenta con la mujer.

Los tres ganadores son ejemplos de cómo la libertad cabe en una viñeta, donde nada ni nadie se libra de la caricatura. La fructífera carrera de los primeros y el acierto del segundo se impusieron por unanimidad en esta edición del certamen, convocado por la Asociación de la Prensa de Málaga y la Fundación Manuel Alcántara (con la colaboración de la Obra Social 'la Caixa' y el Centro Oficial de Formación Profesional, Cesur). Un reconocimiento creado hace un año para «premiar la genialidad de unos periodistas que escriben, editorializan y cuentan con solo con dos dibujos, una frase, mucha ironía y mucho ingenio», valoró Rafael Salas.Precisamente fue Alcántara quien pidió que los galardones llevaran el nombre de su amigo y coetáneo Elgar. «Un día le dijo 'Nos vamos a llevar poco tiempo en las esquelas'», recordó Antonio Pedraza, presidente de la Fundación Manuel Alcántara, que manifestó su admiración por los dibujantes.

Todos tuvieron emotivas palabras para el viñetista y para el columnista de SUR. Idígoras y Pachi, que celebran más de 30 años de humor gráfico en periódicos como SUR y en revistas nacionales, se reconocieron «hijos adoptivos» de Elgar. Ángel Idígoras se remontó a su infancia, a cuando un pintor chino –que luego descubrió que era japonés– colocó su caballete frente a un merendero de playa destartalado para trasladarlo al lienzo. Al principio no comprendía por qué no evitaba ese obstáculo para pintar a mar abierto. «Pero conforme avanzaba, me iba quedando maravillado, era el cuadro más bonito del mundo. Aprendí que depende de cómo tú mires las cosas, las puedes ver de una manera o de otra. Elgar y el japonés cambiaban la perspectiva, la mirada, para encontrar el lado alegre y humorístico de la vida. Elgar me ha enseñado a achinar los ojos cuando hay que mirar las cosas de otra manera», detalló. Por su parte, César Oroz admitió que Alcántara, cuya columna también publicaba el 'Diario de Navarra', era «una referencia necesaria» en la que se «zambullía» antes de hacer la viñeta. «Su frescura de ideas era un aperitivo magnífico antes de la digestión a veces pesada de la actualidad», apuntó.

«Sentíos libres, como tiene que ser», les dijo el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, para cerrar el acto. Con un «¡Viva la libertad!» se despidió César Oroz.