El legado teatral de Nacho Albert revive en 'Mi querida Mori'

Luis Centeno y Sofía Barco, en un ensayo de 'Mi querida Mori'. /Francis Silva
Luis Centeno y Sofía Barco, en un ensayo de 'Mi querida Mori'. / Francis Silva

Paco Bernal dirige para Factoría Echegaray la primera obra que escribió el fallecido dramaturgo, una «historia de amor enrevesada» entre dos contrarios en el Japón de 1945

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Era su primera obra teatral, «su nacimiento en la escena». La montó él solo hace años con pocos recursos y para un único día en el Teatro Cánovas, para el ciclo 'El mal de Tourette'. Y ahí se quedó, archivada entre la cantidad de textos, guiones y poemas que creaba la «mente inquieta» de Nacho Albert. Ahora, un año y medio después de que el dramaturgo y director malagueño «se fuera» (aún le cuesta a los suyos expresarse en otros términos), Factoría Echegaray recupera sus inicios teatrales con 'Mi querida Mori', la obra que se instala en el Echegaray del 30 de abril al 12 de mayo. Estos días se ensaya en la tercera planta del Teatro Cervantes.

La producción tiene una indudable «carga emocional», confirma Paco Bernal, su amigo íntimo y quien asume la dirección de la obra por petición de la familia y Factoría Echegaray. Pero Bernal es contundente al afirmar que en esta puesta en escena la «profesionalidad» del equipo se impone a los sentimientos. «No nos dejamos llevar por las emociones, queremos hacer el mejor trabajo posible por devoción por Nacho y por el teatro, porque le hemos dedicado muchos años de nuestra vida a esto. Y queremos que eso se plasme en honor a Nacho», insiste.

Esta 'Mi querida Mori' -inspirada en el relato 'Sol naciente' que escribió junto a José Lobillo- «empieza de cero». «Es otra visión de la visión que tuvo Nacho», explica Bernal. Además, ambientada en el Japón de 1945, respeta «el ritmo y el aire que impregna todo lo oriental», una cadencia pausada y sutil diferente a la que acostumbra a mostrar el teatro occidental.

«No nos dejamos llevar por las emociones, queremos hacer el mejor trabajo posible» Paco Bernal

En 'Mi querida Mori', Nacho Albert cuenta la relación entre dos contrarios: «Una persona que está fuera de su ambiente completamente (el diplomático británico Mister Diamond) mantiene una extraña relación con una mujer (la geisha Naoko)». Una «historia de amor enrevesada» que plantea la posibilidad de que los opuestos se atraigan, con Mori como la protagonista ausente. «Es como si los personajes fueran dos ruedas y Mori, el eje que los une. Y ese mismo eje que les une es también el que les separa, el que impide que las dos ruedas se junten», indica. Ambos están condenados a raíz de un juramento pasado a permanecer juntos hasta el final en las horas previas a uno de los más devastadores acontecimientos de toda la historia.

Sofía Barco y Luis Centeno, en un momento del ensayo de la obra.
Sofía Barco y Luis Centeno, en un momento del ensayo de la obra. / Francis Silva

Prácticamente todo el equipo conocía a Nacho Albert, eran amigos y compañeros. No extraña que en la conversación salgan a relucir anécdotas con él, el primer trabajo juntos, aquel proyecto que nunca llevaron a término… «Nos ha dejado huérfanos de proyectos a todos, era hiperactivo intelectual y artísticamente», asegura Sergio Rubio, ayudante de dirección, y el actor Luis Centeno lo corrobora. «Yo no lo conocí, pero es como si lo hubiera hecho porque todos los días se habla de él, y le empiezo a conocer a través de los comentarios de la obra y de los halagos de sus amigos», asegura la actriz Sofía Barco, que tiene el reto de transformarse en una geisha en sus andares, su actitud corporal, su forma de hablar. Le da la réplica como Mister Diamond Luis Centeno, «un actor con una trayectoria brutal de años y años que ha sabido reinventarse y buscar donde no había buscado antes para encontrar su esencia, su pureza como actor», valora Bernal. A su lado tiene a Sergio Rubio, «un gran profesional que en un acto de humildad se ha puesto en el papel de ayudante de dirección, y eso no hay palabras ni precio que lo pague», añade el director. Miguel Olmedo, también amigo y colaborador habitual de las creaciones de Nacho Albert, firma la banda sonora.

Por el ensayo se asoma la madre de Nacho Albert. Sabe que el día del estreno pasará un «mal rato». «La vi la primera vez que la hizo. Todo lo hizo él, el escenario, el sonido, la luz... El texto era fantástico», recuerda Cristina Bordallo. Pero agradece que la escena teatral le recuerde a través de su obra. Y hay mucho más de la frenética creatividad de Nacho Albert que aún no ha visto la luz. «Todo lo que podamos sacar y reeditar, lo haremos», asegura la novia del dramaturgo, Rebeca Reyes.