Julio Fraga celebra con 'El perro fiel' en La Cochera sus 30 años en cine y teatro

Julio Fraga, en escena. /SUR
Julio Fraga, en escena. / SUR

El actor, director y productor andaluz da rienda suelta a la palabra en un viaje muy personal e íntimo por sus recuerdos

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

«Hoy me defino como 'El perro fiel'... Vagabundo de las tablas, como así deambulamos sin ser de nadie a la vez que sintiéndonos de todos, sin collar pero con nombre y apellidos». Quien así habla es Julio Fraga, un hombre consagrado al cine y al teatro durante los últimos 30 años; un actor, director y productor fiel al telón, a las luces, a la madera y a la palabra «que desata su bozal, para que nunca enmudezca». Fraga da rienda suelta a esa palabra en 'El perro fiel', donde con un formato inusual, y en género de tragicomedia, guía al espectador por un viaje muy personal, a la vez que universal, hacia su Andalucía más íntima. Este jueves 10 y viernes 11 de octubre lo hará en La Cochera Cabaret (10 euros).

'El perro fiel' es una historia de Julio Fraga, un relato que persigue hacer pensar sobre los orígenes, lo emocional, la alegría, el llanto, el humor y lo efímero de la vida. Es un paseo por los recuerdos, los sentimientos, la añoranza. «A compás de fandangos y con respiros de otros palos, este 'perro' nos cuenta de sus abuelos, de su antaño, de sus porqués… Desde un escenario casi desnudo, entre cálidas luces y de cercanas maneras, olfatea el perro. Abre la tapa del baúl cerrado y nos invita a pasear por el humor, las emociones y la reflexión; a navegar, por un ratito, en la eterna nave del tiempo», explica la directora Verónica Rodríguez.

Julio Fraga, director de la película 'Seis y medio' (Premio al mejor largo en el Festival Nuevo Cine Andaluz y con seis nominaciones de Asecan) y que recientemente dirigió 'Múltiple' para Factoría Echegaray, se encuentra aquí cara a cara con el público sin artificios, creando una atmósfera de cercanía y poesía con la iluminación, el sonido y los elementos escenográficos justos. Una propuesta íntima, auténtica, que huye de la carcajada para conquistar la sonrisa.