Javier Gomá: «Nuestra época es muy imperfecta, pero la menos imperfecta de toda la historia»
El filósofo y autor de 'Fuera de carta' reflexiona sobre el malestar social pese a vivir «el mejor momento de la historia» en una charla en el Aula de Cultura de SUR
Que los árboles no te dejen ver el bosque. Esa fue una de las ideas claves que este miércoles dejó sobre la mesa del Aula ... de Cultura de SUR el filósofo Javier Gomá. Una idea práctica, como le gusta a este pensador «extraño», como lo definió su interlocutora, la periodista Regina Sotorrío, por su afición a hablar de lo que nos preocupa y nos interesa con lenguaje contemporáneo y hasta cotidiano. Porque defiende que ahí, en lo que nos pasa y nos pesa, reside la filosofía. Que también sirve para pensar los tiempos. Y por eso aseguró ayer que cada época tiene sus contradicciones que se traducen en su propia incapacidad para ver algunas evidencias. Y la de estos días -léase este siglo- es no saber contemplar nuestro bienestar social porque la indignación no nos deja ver el bosque.
«Vivimos el mejor momento de la historia, pero estamos muy enfadados y, por ese malestar en la ciudadana del siglo XXI, se da la paradoja o el efecto de que no vemos que somos los mejores y nos comportamos como si estuviéramos mal», aseguró ayer el filósofo, escritor y director de la Fundación Juan March, que participó en un acto organizado por Diario SUR, en colaboración de Fundación Unicaja y Cerveza Victoria. En su dictamen de la situación actual, Javier Gomá tiró de la historia para diagnosticar la «anomalía» con respecto a otros momentos florecientes de la humanidad. «En las épocas de auge en las que la sociedad alcanzó la madurez, la gente sentía orgullo de pertenencia, como en la Atenas de Pericles, el imperio de Carlomagno, las ciudades de los Medici o la corte de Luis XIV, que fueron las mejores y todos estaban encantados. Lo singular de nuestra época es que claramente somos los mejores, en lo material y en lo moral, pero lo que predomina en la sociedad contemporánea es el malestar», argumentó el pensador.
«Vivimos el mejor momento de la historia, pero estamos muy enfadados y no vemos que somos los mejores«
«Nadie escribe una obra de teatro para que solo la vean otros autores, por lo que igualmente toda la filosofía debería escribirse para ser leída por todo el mundo»
Javier Gomá
Filósofo y escritor
El miedo a las vacunas, al cambio climático o a la inteligencia artificial son algunas de las expresiones de esa inquietud generalizada, aunque Gomá no habla tanto de estas manifestaciones coyunturales, sino más bien de una forma de estar en el mundo hasta el punto de que «el malestar es una consecuencia de la época que vivimos». No obstante, su mirada no es complaciente con estos tiempos, ya que es consciente de los problemas y disfunciones que produce la democracia liberal y el capitalismo, pero el filósofo tira de la memoria comparada para concluir que «nuestra época es muy imperfecta, pero la menos imperfecta de toda la historia».
«Ansiedad existencial»
Durante la charla celebrada en el salón de actos Unicaja de la Acera de la Marina al hilo de la publicación de su nuevo libro, 'Fuera de carta', Javier Gomá habla de todo, desde su tardío debut literario a su discurso sobre la ejemplaridad pública que diferencia de la tendencia posterior al linchamiento. Así, confesó que publicó su primer libro con 38 años, pese a que la vocación de escritor le llegó en la adolescencia de forma «violenta y totalitaria». «Tuve una visión clarísima que tenía que ver con escribir, pero no tuve la madurez suficiente para dar forma a esa visión y el sentimiento que dominó mi vida durante veinte años fue una ansiedad existencial porque no era capaz de hacerlo», contó el filósofo que se quitó de un plumazo todas sus dudas con 'Imitación y experiencia' (2004), con la que logró el Premio Nacional de Ensayo. Después llegó su 'Tetralogía de la ejemplaridad' e incluso obras de teatro, como 'Inconsolable' a la muerte de su padre o, la recién estrenada, 'Filosofía mundana', que avanzó que en mayo se representará en Málaga.
Fruto de esa trayectoria defiende que «la gran filosofía es la que admite su dimensión literaria», ya que el pensamiento no debe tener como destinatarios otros pensadores, sino el público en general. «Nadie escribe una obra de teatro para que sea vista por otros autores, por lo que igualmente toda la filosofía debería escribirse para ser leída por todo el mundo», defendió Gomá, que añadió que a los autores que la sociedad llama filósofos son «unos individuos secundarios que son los que escriben libros». «Pero los filósofos principales son las personas: todos somos filósofos», concluyó. Aunque algunos estén -estemos- demasiado molestos para ver el bosque.
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