Idígoras le planta un beso a Lagunillas

Idígoras le planta un beso a Lagunillas
FRANCIS SILVA

El dibujante malagueño recrea la famosa fotografía de Doisneau en un muro del barrio y anima a la gente a fotografiarse besándose frente a él

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

«Tenemos una pared para ti», le dijeron. Un muro gris, lleno de rugosidades y grietas entre los ladrillos, en una esquina de la calle Huerto del Conde. Un lienzo perfecto. Ángel Idígoras deja su firma en el popular barrio de Lagunillas con una recreación de la famosa fotografía de Robert Doisneau 'El beso'. Lo hace a su manera, con su sello caricaturesco y un toque malagueño: aquí la farola que es testigo en París del encuentro de los amantes será la Farola del Puerto de Málaga. Le acompañará una cita del poeta Vicente Aleixandre: «La memoria del hombre está en sus besos». Y un propósito: convertirse en 'La esquina de los besos'. El dibujante anima a la gente a hacerse fotos mostrando su cariño a quien tenga a su lado e invita a compartirlas por la redes sociales y enviárselas.

El malagueño se suma así a la iniciativa impulsada desde la asociación Fantasía de Lagunillas por vecinos y promotores culturales para llenar de arte las paredes destartaladas de esta céntrica zona. Es la primera vez que se mete en el papel de un graffitero –aunque él lo está creando a pincel con pintura acrílica–, y la experiencia le está gustando. «Es más divertido que dibujar en casa», cuenta entre risas minutos antes de volver a colocarse frente al mural para dar los últimos retoques a su obra. En un par de días, si la lluvia lo permite, estará listo. Más de dos metros de alto y ancho que cubre con la técnica del pincel seco. Sin color, en blanco y negro como la instantánea que dio la vuelta al mundo.

«Es un barrio popular por el que pasa un montón de gente que se para y te comenta. Todo son buenas palabras», asegura el viñetista y colaborador de SUR. El de la tienda de ropa de al lado le presta la banqueta para pintar y le guarda el material, el del bar le da una cerveza para que se refresque... Entre amigos.

Un ambiente de compañerismo y buen rollo que Ángel Idígoras quiere llevar más allá del mural. «Cuando lo hacía, me vino la idea de llamarlo 'La esquina de los besos', que la gente vaya allí y se bese. Con su pareja, su madre, un amigo o con la mascota. Con quien sea», cuenta. La propuesta ya ha dado sus primeros resultados y, mientras ultima el dibujo, ha fotografiado unos cuantos besos con los que estudia hacer un vídeo para relanzar la iniciativa. Uno de ellos, de una pareja de extranjeros sorprendidos con la pintura a los que Idígoras explicó la filosofía del proyecto. Y se besaron.

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