HUELGA DE LA ORQUESTA FILARMÓNICA CIUDAD DE MÁLAGA

Tristeza tengo porque mi querida Orquesta en la que participé con desvelo para su nacimiento y posterior desarrollo, que pueda cerrar la temporada en huelga, después de 30 años de vida sin conflictos tan alarmantes.

Por lo que me dicen, el nivel de presencia y compromiso de las autoridades públicas en su devenir es escasísimo, confiando en el gerente, Juan Carlos Ramírez, todo el trasegar de la misma. Al Ramírez le conozco poco, salvo saludos de cortesía, algunos comentarios, más un escrito que firmaba con su primer Concejal de Cultura donde se autoproclamaban iniciadores de una auténtica cultura municipal en Málaga, lo que me dejó perplejo, no por la nueva fe de converso del Concejal, sino porque de tanto vivir en los mundos de la cultura, apenas pude diferenciar lo auténtico de lo verdadero, aunque si guardarme en silencio mi proclamación de lo falso, tan sujeto a modas, billetes, y politiquerías.

Los músicos de la Orquesta van a la huelga por dos motivos, la desatención presupuestaria que correspondería a la naturaleza del nacimiento de la Orquesta a la par de la de Sevilla, mermada paulatinamente en su número de componentes, como en sus asignaciones salariales; menores que la de los profesores de la Banda Municipal, y ni que decir de la agrupación hermana de Sevilla. Otra demanda se cierne sobre la selección del director, en la que no se va a tener en cuenta a los músicos.

Nacieron juntas las orquestas andaluzas de Sevilla y Málaga, mismas dotaciones presupuestarias, mismos compromisos por los alcaldes de las dos ciudades, una crece que te crece y mejora, otra, la nuestra, va reduciendo su plantilla a la par que reduce su empaste musical por las sustituciones. Eso sí, a la de Sevilla le ha crecido la deuda, la malagueña tranquiliza a todo el ramo de autoridades que se ven y han visto concernidas por su saneada economía, porque buscar dinero en cultura es un mal asunto en su vida pública.

De la elección del director, sistemas hay muchos, pero lo que está claro, es que los músicos han establecido dudas, y más, por no contar con su presencia como estaba firmado. Me surge una historia de la selección por los músicos de Celebidache, como director de la orquesta de Paris, y que después de su primer ensayo mandó a su casa casi a la mitad de los ejecutantes que le eligieron.

La Orquesta merece más atención económica, difusión y auditorio entre otras muchas cosas, mejor gestión en definitiva. La Orquesta necesita dotarse de mecanismos de selección sujetas al Código de Buenas Prácticas, que estableció César Antonio de Molina, ministro con Zapatero, que tan buenos resultados está dando en las grandes instituciones culturales de España. Tranquilizaría a los aficionados del presente y futuro que nuestro director, cumpliera con esos objetivos, y no estaría de más visto lo oído de más de veinte años de auténtica cultura, desde el fallecimiento de mi querido gerente y después gran amigo, Benjamín Esparza, nos planteáramos lo de la selección del gerente por estos procedimientos.

A no ser que D. Francisco de la Torre, tan aficionado a dotarnos de museos sucursales, este esperando el declinar de la Orquesta, para ponernos una franquicia de la Orquesta Filarmónica de Múnich.