Así será la gran exposición sobre Malévich en el Museo Ruso

Los pabellones de Tabacalera acogerán a partir del 14 de septiembre el proyecto más cotizado en la historia de la filial

'Supremus nº 56'. 14 millones de euros/
'Supremus nº 56'. 14 millones de euros
Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

En la bisagra entre el siglo XIX y el XX se pintó a sí mismo como a un dios. El gesto, más allá de la evidente impostura, quería destilar su desdén hacia la moda artística del momento, la misma que campaba por sus fueros en la exposición organizada por la Asociación de Artistas de Moscú, cuyo comité de selección, al ver su propuesta, concluyó: «Estas obras o son muy buenas o son muy malas».

Kazimir Malévich tenía poco más de 20 años y la determinación de labrar su propio camino como artista. Una senda que le ha llevado a los manuales de Historia del Arte como punta de lanza de la vanguardia rusa y, por extensión, ha convertido su firma en una pieza cotizada dentro del mercado. Y ambos aspectos brillan en la ambiciosa exposición que la Colección del Museo Ruso de Málaga le dedicará a partir del 14 de septiembre. SUR adelanta en exclusiva el contenido del montaje que reunirá medio centenar de piezas de Malévich. Y ese conjunto, además, representa el proyecto que suma una mayor valoración económica entre los vistos hasta la fecha en la filial de Tabacalera.

Kazimir Malévich

Lugar
Colección del Museo Ruso de Málaga
Fechas
Del 14 de septiembre al 3 de febrero de 2019
Propuesta
Una selección de 44 obras y diez objetos del artista de la vanguardia rusa

Cada exposición que recala en el Museo Ruso –como sucede con los proyectos que se exhiben en el Centre Pompidou Málaga y en la Casa Natal de Picasso– pasa antes por la aprobación del Consejo Rector de la agencia municipal que gestiona las tres instituciones. De este modo, el expediente del proyecto concreta que la muestra sobre Malévich tiene un valor asegurado de 156,60 millones de euros. Con 44 obras de arte y 10 objetos, la iniciativa suma una cotización mucho mayor que muestras que duplican ese número de referencias, como la exhibición anual sobre los Románov (89,94 millones de euros), 'Las cuatro estaciones' (61,62 millones) y 'Arte Ruso. Del icono al siglo XX' (63,58 millones) que sirvió para inaugurar la delegación malagueña del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo en marzo de 2015. Y sin salir del ámbito del valor asegurado de las obras expuestas en Málaga, la muestra sobre Malévich también marca distancias respecto a los proyectos organizados por el museo malagueño sobre otros popes de la vanguardia rusa como Chagall (102,22 millones) y Kandinsky (73,55 millones), a la luz de la documentación presentada al Consejo Rector de la agencia municipal.

Del lado menos crematístico, la exposición sobre Malévich que recalará en el Museo Ruso desde el 14 de septiembre hasta el 3 de febrero de 2019 surge como una sugerente oportunidad para repasar la trayectoria del artista y, en particular, para asomarse a su producción menos conocida: la anterior a su eclosión como figura destacada de las nuevas corrientes plásticas en los compases iniciales del siglo XX.

'Autorretrato' (1910-1911) 1,2 millones de euros
'Autorretrato' (1910-1911) 1,2 millones de euros

La frontera entre ambas etapas puede trazarse en la primera década del siglo pasado. 'Cuadrado negro' (1915) marcaría el hito en el camino de Malévich hacia una pintura desprovista del motivo, de un relato más allá de la propia pintura. Así, la exposición programada por el Museo Ruso ofrece el camino del artista hasta ese hallazgo a través de su tránsito primero por lafiguración y la abstracción.

«'Cuadrado negro' en sus distintas variantes no surgió de repente. Su aparición vino precedida por casi dos décadas de trayectoria creativa de Malévich. Igual que muchos de sus contemporáneos, el artista transitó con entusiasmo por distintas corrientes artísticas», defiende la vicedirectora del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo, Eugenia Petrova.

«A principios de la década de 1900 –sigue Petrova–, su arte era 'casi' realista. Por desgracia, de este período se han conservado pocas obras suyas, en su mayoría dibujos. A mediados de la década de 1900, Malévich intentó pintar al estilo de los impresionistas y de los expresionistas», relata la vicedirectora del Museo de San Petersburgo, que cuenta con una imponente selección de piezas del autor que protagonizará una de las exposiciones del año.

El estudio para el fresco 'El triunfo del cielo' (1907), dos paisajes de corte impresionista fechados en 1906 y su icónico autorretrato datado entre 1910 y 1911 son algunas de esas obras tempranas que pasarán por los pabellones de Tabacalera. Mención aparte merece 'Sociedad con sombreros de copa' (1908). En esta pieza, Malévich parece mirar hacia el famoso cuadro de Edouard Manet 'Almuerzo sobre la hierba', si bien da cuenta de su afán irreverente al introducir en la escena a un hombre orinando al fondo de la composición de apariencia clásica.

'Composición con la Gioconda' (1914). 7 millones de euros
'Composición con la Gioconda' (1914). 7 millones de euros

La siguiente –y fugaz– etapa creativa de Malévich pasaría por territorios próximos al cubismo y al futurismo. Y en este punto la exposición de Malévich tenderá puentes con el proyecto con el que compartirá espacio en el MuseoRuso: la muestra dedicada a David Burliuk, considerado el padre del futurismo ruso. 'Retrato perfeccionado Iván Kliun' (1913) y 'Composición con la Gioconda' (1914) representan dos hitos de este periodo previo a la eclosión del suprematismo, gran hallazgo de Malévich a la historia de la pintura, que encuentra su primer icono en 'Cuadrado negro'.

RecuerdaPetrova que 'Cuadrado negro' apareció primero (1913) como parte del decorado de la ópera 'Victoria' en la que participó Malévich, que dos años más tarde lo convertiría en un lienzo para incluirlo en la exposición '0.10. La última exposición futurista'. El propio Malévich presentó la obra como «el icono de mi tiempo».

«Este cuadro, que personifica una divinidad que no tiene parecido con el ser humano, se convierte para Malévich en una expresión filosófica-artística de la nada universal, de la inexistencia completa, en la que nace algo nuevo y desconocido. Y, sin embargo, detrás de esta Nada no hay simplemente una forma geométrica de color. En la conciencia creativa de Malévich, 'Cuadrado negro' corresponde a la imagen de la divinidad que se ha disuelto en el espacio y que determina los destinos de la humanidad y sus relaciones recíprocas con el universo», argumenta Eugenia Petrova.

El resto de su vida regresaría con frecuencia a ese 'Cuadrado negro'; sin embargo, como otros contemporáneos, Malévich también cayó bajo el influjo de la revolución bolchevique, al menos durante un tiempo. Sus retratos de los años 20 y 30 responden a ese deseo de un arte 'accesible' al pueblo. Eso sí, Malévich iría virando desde el realismo inicial hacia figuras esquemáticas en paisajes desiertos dominados por el color. Otro guiño irreverente, otro recodo en su propio camino.

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