El flamenco se pone la máscara del teatro

Un momento de la representación de '¡A morir se ha dicho!', de Re-Danza Cía. /SUR
Un momento de la representación de '¡A morir se ha dicho!', de Re-Danza Cía. / SUR

Nació como trabajo de clase para el Conservatorio de Danza y ganó el MálagaCrea. '¡A morir se ha dicho!' llega hoy al Echegaray

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Eran alumnas del Conservatorio Superior de Danza de Málaga durante aquellos meses en los que el país estuvo a punto de batir el récord de un Estado europeo sin Gobierno. Y justo en ese momento cae en sus manos un libreto, 'Futuros difuntos', en el que tres internos de un manicomio se quedan sin la figura del regente... El texto de Eusebio Calonge para La Zaranda les inspiró una coreografía con la que no solo aprobaron una asignatura del Conservatorio: '¡A morir se ha dicho!' se hizo con el primer premio de Artes Escénicas MálagaCrea 2018 y hoy llega al Echegaray, dentro del 36 Festival de Teatro. Una pieza de danza que se coloca la máscara (también literalmente) del teatro: los movimientos se ponen aquí al servicio de la dramaturgia y la interpretación.

En detalle

La obra
'¡A morir se ha dicho!', de Re-Danza Cía
Coreografía y dirección
Hortensia Laencina e Isabel Vargas
Intépretes
Hortensia Laencina, Isabel Vargas y María Jesús Barrios.
Fecha
Hoy, 16 de enero, 20.00 horas.
Lugar
Teatro Echegaray
Entradas
15 euros

Detrás de Re-Danza Cía están la murciana Hortensia Laencina y la almeriense Isabel Vargas, dos coreógrafas formadas en Málaga con el flamenco como lenguaje base. Un idioma que toman como punto de partida, pero nunca como fin en sí mismo. En su espectáculo, el arte jondo se funde con la danza contemporánea y con otros movimientos que no existen en el flamenco. Van detrás de los pasos que ya trazaron nombres como Rocío Molina, Israel Galván y Rubén Olmo, un camino en el que les ha influido las enseñanzas de la profesora, coreógrafa y bailaora malagueña Nieves Rosales, de la compañía SilencioDanza.«Nos abrió mucho la mente en cuanto a la manera de crear una obra, de no ir a lo sencillo, intentar contar algo al público», reconoce Laencina.

La historia

El flamenco es aquí un medio de expresión más para narrar la historia de tres internos de un manicomio que pierden a su figura de autoridad. La primera reacción es la alegría, «porque son dueños de su propio destino». Después, como suele pasar, vendrá la lucha por el poder que les llevará a combatir «a muerte». Como transfondo, '¡A morir se ha dicho!' encierra una crítica política y social a esas «dos Españas» en perpetuo enfrentamiento. En una escena por jaleo, por ejemplo, se oyen de fondo las voces de diferentes políticos españoles, desde el «Españoles: Franco ha muerto» hasta frases de Albert Rivera o Pablo Iglesias, como reflejo de la «incapacidad» de la clase política para ponerse de acuerdo.

Ni en la escenografía ni en el vestuario encontrarán detalles flamencos. «Todo va en base al análisis dramatúrgico de la obra, en función del texto y de los personajes», detalla Laencina. Y los movimientos han surgido según cada uno de ellos demandaba. Tres individuos que cobran forma detrás de tres máscaras inspiradas en los bufones que retrató Velázquez. Una elección que conlleva también una denuncia a las diferencias de clases. «Porque ellos eran la miseria del pueblo, pero el pintor los representa con poder, como si fueran de la realeza», argumenta.

La bailarina y profesora del Conservatorio Superior María Jesús Barrios se suma a Isabel Vargas y Hortensia Laencina para dar cuerpo a esos tres personajes que se volvían «más reales» cuando usaban las máscaras. «Y el hecho de tener que bajar la cabeza para formarlos nos daba también la composición corporal del personaje», detalla.

Es una obra «arriesgada», no al uso, y por eso les sorprendió el doble reconocimiento de MálagaCrea, al mejor espectáculo y mención especial a la escenografía. «Ahora cuando mandas la información a los programadores, lo ven con otros ojos», reconoce. Y la visibilidad y la credibilidad es el mayor de los premios.

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