El caso de la escritora asesinada en los Montes

Clara Peñalver crea una trama en la que la investigación tradicional y científica se dan la mano. / A. AGUILAR
Clara Peñalver crea una trama en la que la investigación tradicional y científica se dan la mano. / A. AGUILAR

Tras su investigadora Ada Levy, la autora crea a la inspectora Carol Medina en esta trama que se inspira en policías de la Comisaría Provincial La escritora Clara Peñalver convierte Málaga en el escenario de un meticuloso crimen literario en 'Las voces de Carol'

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Tiene pasión por las dos ruedas y en todas sus novelas hay motos. Y como buena amante de las curvas se ha dejado llevar por la serpenteante carretera que sube y baja de los Montes. «Si residiera en Málaga, tendría una casa allí», confiesa Clara Peñalver, que nació en Sevilla, vive en la vecina Granada y escribe sobre Málaga. Lo paradójico es que esos bosques que escogería para vivir se han convertido en su nueva novela, 'Las voces de Carol', en todo lo contrario: un lugar de muerte. Porque en una moderna vivienda entre pinos y alcornoques aparece apaciblemente inerte Abril Zondervan, una escritora de éxito en todo el mundo. Un aparente suicidio del que desde un primer momento desconfía la inspectora Carol Medina.

«En realidad la novela surgió con el personaje de Abril, una escritora con un trastorno mental y su relación con la sociedad, que no sabía si iba a dar para una novela histórica, un 'thriller' o una historia intimista», explicó ayer a SUR Peñalver, que regresó al escenario del crimen, Málaga, para presentar este nuevo libro que acabó convirtiéndose en un relato policíaco cuando la autora visibilizó a Zondervan en una fría mesa metálica del Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga. «Fue entonces cuando el resto de la trama empezó a crecer ya que Abril es el centro de la novela», apunta la escritora que encontró en la Costa del Sol el escenario propicio. «No solo es una gran ciudad multicultural, sino una nueva Barcelona en el que hay prosperidad empresarial y, a la vez, operan las mafias», explica Peñalver que retrata en su novela esa doble cara malagueña que ha saltado con fuerza a las portadas de la prensa en las últimas semanas por ajustes de cuentas, atentados y lucha entre clanes.

En la investigación de la muerte de Abril Zondervan, la inspectora Carol Medina cuenta con la ayuda de la policía científica que tiene un gran protagonismo en la historia. De hecho, Clara Peñalver, bióloga de formación, pasó largas horas con los especialistas y técnicos policiales de la Comisaría Provincial de Málaga que después han pasado a convertirse en personajes de ficción. Así, Mila Olmos, inspectora que trabajo en el caso Malaya, forma parte de los rasgos literarios de Carol , el policía científico Carbonero tiene un 80% de su modelo real, Manolo Pérez Carmona, y la médico forense Silvia esconde a Elena Galarraga que enseñó a la autora a poner a Zondervan sobre la mesa de autopsias para descubrir sus secretos.

«Me han ayudado mucho y me han dado unas posibilidades tremendas», confiesa la autora, que también abre la trama al fenómeno de los 'escuchadores de voces', un trastorno que sufre la escritora fallecida en la novela. «Antes se les ponía la etiqueta de esquizofrenicos y se les estigmatizaba, pero me gustó descubrir que los escuchadores de voces podían llegar a vivir con sus alucinaciones auditivas y que, sin hablar de curación, sí se podían recuperar», señala Clara Peñalver que se aparta de la investigadora y detective Ada Levy, protagonista de una trilogía previa, para explorar esta trama policiaca y literaria que tiene algún toque biográfico.

«Yo también soy obsesiva al escribir y algunas de esas manías las tiene Abril, pero su mente tiene poco que ver con la mía», apunta Peñalver, que añade que sí reconoce en el libro. «Sobre todo al mostrar algunos de mis miedos que vuelco tanto en Abril como en Carol», confiesa.

 

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