Emilia Rebollo de Fort, la artista que rompió moldes

La investigadora Matilde Torres ha rescatado la figura de la artista malagueña. /Francis Silva
La investigadora Matilde Torres ha rescatado la figura de la artista malagueña. / Francis Silva

La investigadora Matilde Torres rescata la figura de una autora malagueña del XIX que alcanzó proyección internacional

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Emilia Rebollo de Fort nació hace 177 años, pero Matilde Torres sigue hablando de ella en presente. «Conozco a Emilia desde hace años y la quiero mucho», comparte con una sonrisa cómplice esta doctora en Historia del Arte, especialista en creadoras andaluzas del siglo XIX, que ha desarrollado una intensa investigación sobre esta autora singular y fascinante.

«Emilia rompió muchos esquemas económicos, artísticos y sociales», sostiene la investigadora sobre esta mujer que llegó a ser titular de la Sociedad Científica Europea, socia de honor de la Academia Parisien de inventores, que expuso sus creaciones en varios países recibiendo más de 30 medallas y diplomas y cuya labor llegó a exhibirse en el pabellón español de las Exposiciones Universales de Chicago (1893) y París (1900). «Y todo eso lo consiguió sin ser pintora ni escultora», avanza Torres. Porque Emilia Rebollo de Fort logró una proyección internacional casi inédita en una mujer de la época gracias a su labor volcada en las artes decorativas, en concreto, a sus trabajos sobre tela y a sus decoraciones para mobiliario.

«Inventó diversas técnicas artísticas aplicadas a estas disciplinas. Comenzó como tapicera junto a su primer marido, que tenía esa profesión, pero una lesión en la mano le impidió desarrollar las posibilidades de la técnica del capitoné en la que era una auténtica maestra. Entonces, empezó a trabajar composiciones monocromas, siempre de motivos vegetales, sobre mobiliario. Esas creaciones recibieron el nombre de 'estilo japonés' porque tenían un lacado final que las asemejaba al mobiliario de esos países», detalla la investigadora.

Presente en las Exposiciones Universales de Chicago y París, fue miembro de la Sociedad Científica Europea y recibió más de 30 premios en varios países

La Hacienda del Álamo conserva la inmensa mayoría de la obra de la creadora malagueña

En esta faceta, Rebollo de Fort se erigió como una pionera del estarcido, técnica de impresión sobre el mobiliario que la creadora malagueña desplegó de la mano de su segundo marido, Juan de Fort. «Emilia fue una adelantada a su tiempo. Expuso sus creaciones en Málaga y en Barcelona, pero también en Bélgica, Francia y Rusia, entre otros muchos países. Tuvo una extraordinaria proyección internacional que le llevó a recibir la Cruz Laureada en Rusia, la Medalla de Honor en Bélgica y a ser miembro fundador del Museo Artístico y Científico de Palestina, entre otros muchos reconocimientos», sigue Torres.

Pero, claro, seguimos en el siglo XIX. «Todos los envíos de material para sus obras, así como los transportes de sus creaciones para que fueran expuestas en medio mundo iban a nombre de su marido, Juan de Fort, que representó un gran apoyo para la carrera de Emilia», ofrece Matilde Torres. Además, la unión de Emilia y Juan abrió a la creadora las puertas de la Hacienda del Álamo, residencia familiar que conserva no sólo la inmensa mayoría de su obra, sino también un vasto legado documental sobre sus exposiciones en diversos países.

Sola entre hombres

Justo la Hacienda del Álamo promueve la catalogación de la obra de Emilia Rebollo de Fort que Matilde Torres desarrolla desde hace dos años y cuya publicación está próxima. Además, a ese volumen se sumará la conferencia sobre Rebollo de Fort que la investigadora malagueña ofrecerá a finales de año dentro del ciclo dedicado a mujeres malagueñas impulsado por el Ateneo de Málaga y la Diputación Provincial.

«Emilia fue una mujer en un mundo de hombres, pero siempre demostró tener una gran personalidad para desarrollar sus proyectos», glosa Torres, quien pone como ejemplo de ese carácter una de las pocas imágenes que se conservan de la autora. En ella aparece con las tijeras de tapicera en ristre, junto a algunas de las muchas medallas y distinciones que fue reuniendo a lo largo de su trayectoria.

Una mujer «de armas tomar» que trabajó el tejido, el mobiliario e incluso el cristal, una pionera que desde Málaga mostró su obra en medio mundo y que ahora, gracias a la labor de Matilde Torres, regresa un siglo después con su poder de fascinación intacto.

Retrato de Emilia Rebollo de Fort. Detalle de una decoración realizada con la técnica del estarcido. Emilia Rebollo de Fort despuntó en las artes decorativas. / SUR

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos