Darko. Suma y sigue

Darko vuelve a desarrollar una intervención para una institución en la que, nuevamente, deja patente su dialéctica creativa en torno a la destrucción-creación

Detalle de una de las obras y vista parcial de la exposición./Escuela de Bellas Artes de San Telmo
Detalle de una de las obras y vista parcial de la exposición. / Escuela de Bellas Artes de San Telmo
JUAN FRANCISCO RUEDA

Se hace difícil, ante el nuevo proyecto de Darko (Málaga, 1981) para la histórica Escuela de Arte San Telmo, no recordar una crítica que en estas páginas apareció el 19 de enero de 2013. 'De lo urbano a la galería' era su título. En ella, el que esto escribe, abordaba la exposición 'Onírico', en la galería La Casarosa. En aquella crítica ya se advertía el afán experimentador y autodidacta de un creador que, como tal, había nacido y se había hecho en el entorno del arte urbano a partir del 'graffiti'. Aquella muestra era ese paso que lo llevaba de la calle a la galería, de los márgenes, pues Darko obraba con absoluta libertad y asumiendo el credo más ortodoxo del 'graffiti', al mercado y a uno de los escenarios legitimadores de la institución-Arte; esto es, la galería. Ese paso ha sido refrendado en otras exposiciones en distintas galerías a lo largo de estos más de 6 años, lo que evidencia que la dimensión creadora de Darko excede el 'graffiti' y distintas estribaciones de 'lo urbano' para desembocar, sin complejo alguno pero con profundo respeto, en territorios como la poesía visual, el poema-objeto, la instalación, las intervenciones específicas en la ciudad o ejercicios en la naturaleza susceptibles de ser incluidos en la categoría de 'land art'.

Pero hete aquí que Darko nos ha acostumbrado a otro paso más. El que lleva de la galería a la institución. Esta 'Estratos', este proyecto específico para San Telmo, es un suma y sigue en esa otra vía de legitimación de la institución-Arte. De hecho, no podemos obviar cómo el artista ha sido el último en intervenir las preciadas escaleras del Centre Pompidou Málaga. 'Segundo movimiento' se llama esa intervención específica en el Pompidou y guarda muchas correspondencias con este proyecto que ahora nos ocupa.

Y se llama así, 'Segundo movimiento', porque sucede a 'Primer movimiento', otra intervención que desarrolló en 2018 para la escalera de la Colección del Museo Ruso, también pintura mural pero profundamente distinta a la del Pompidou. Una, la del Ruso, abstracto-geométrica, de carácter dinámico, con la tricromía de la vanguardia rusa (blanco, negro y rojo) y con El Lissitzky asomando, si bien Darko venía de sesudas investigaciones con la abstracción geométrica, con lo que la convergencia era absolutamente natural. La otra, la del Pompidou, orgánica y procesual, privilegiando el gesto instintivo del 'spray' –nunca abandona esa cita a su origen– y técnicas como el chorreo. Este repaso por el trabajo de Darko no sólo tiene como finalidad escenificar ese paso de la calle a la galería y de la galería a la institución, también, y muy especialmente, porque en 'Estratos' se cruzan ambos universos, se sintetizan, por así decirlo, sus dos últimas intervenciones en instituciones, en el Ruso y en el Pompidou. Esto es, lo geométrico, el rigor, el orden y la estructuración del espacio pictórico junto a lo orgánico, lo procesual y lo instintivo.

Darko actúa en este espacio expositivo subvirtiendo la querencia del movimiento natural del espectador que accede al mismo. Al situar frente a la puerta de entrada, al otro extremo, una amplia intervención específica que suma papeles pintados junto a cartones, generando una suerte de estratigrafía, ésta actúa como espacio de atracción que hace que el espectador encamine sus pasos hacia la pared, que funciona como punto final del recorrido y que en esta ocasión se torna como origen. En ella, Darko ha generado una suma de estratos en función a cartones de embalaje, vulgares y precarios. Entre esa sucesión de tramos horizontales de cartones superpuestos se esconden dos estratos de papeles en los que el artista ha intervenido pictóricamente. En ellos, como residuos de la acción de pintar, como una suerte de rastro de 'la mano que pinta', encontramos una sinuosa trama. La intervención remite inequívocamente al propio proceso pictórico. Cada rasgado de los cartones, como cada meandro o curva y contracurva pintada, se convierte en una suerte de 'coreografía del pintar'. El estrato, que 'per se' remite a un tiempo, refuerza aquí esta condición, ya que esos estratos pintados aluden al tiempo, al de la ejecución de la propia obra. Por otro lado, esa trama evoca las menudas tramas orgánicas que pintores como Dubuffet (el 'L'hourloupe') y Saura asumieron en los lances finales de sus trayectorias.

Resulta interesante el diálogo que se establece entre esta monumental intervención y varias piezas. Éstas están ejecutadas con la suma de decenas de fragmentos de papeles que se superponen hasta llegar a varios centímetros de grosor. Para Darko, la violencia y la destrucción, como envés o contrapartida, originan la creación. Esta dialéctica siempre ha estado presente en su trabajo, jugando con la paradoja o incluso el oxímoron. Si en anteriores exposiciones grababa con machota y cincel en las paredes la palabra 'Poetry' (poesía) o usaba el fuego, como hicieran Burri, Klein o Kounellis, ahora es la continua destrucción de obras sobre papel lo que genera otra nueva. Curiosamente, esta manera de proceder nos recuerda al 'décollage', a la acción de rasgar o arrancar fragmentos desiguales de papeles, obedeciendo a una pulsión, y que originaría una nueva obra en función a esa destrucción. El 'décollage' fue empleado por los artistas del nuevo realismo, a partir de los años cincuenta en Francia, quienes arrancaban los carteles que se acumulaban en las calles y las vallas para originar este proceso. Era, en cierto modo, una respuesta al uso objetivo y frío que el Pop hacía de la publicidad, sumando un componente vivencial y de transformación.

Otro nutrido grupo de piezas juega con una articulación en franjas horizontales, a modo de estrato, respondiendo cada una de ellas a distintos tratamientos del material pictórico, aunque en todos Darko deja su impronta, la huella del proceso pictórico (barridos, chorreones, etc.).

'Estratos'

Autor:
Darko.
La exposición:
Una intervención pictórica sobre una pared de la sala, en la que se emplean cartones y papeles pintados, y 13 obras de distintos tamaños y técnicas ('spray', acrílico, 'collage', etc.).
Lugar:
Escuela de Arte San Telmo. El Ejido, 3, Málaga.
Fecha:
Hasta el 24 de mayo.
Horario:
De lunes a viernes, de 9.30 a 20.30 horas.