CUMPLEAÑOS TOTALES

Juan Francisco Gutiérrez
JUAN FRANCISCO GUTIÉRREZMálaga

Las televisiones del fin de semana, fíjense, han caído en la cuenta de que a Julio Iglesias, hey, le han caído ya los 75 años. Y eso que hace casi nada lo veíamos en altamar en un barco de bandera española cantando aquello de que era un Quijote que no tenía edad y tal. Las coplas de Julio Iglesias fueron desde los setenta unos himnos íntimos para las cosas del querer; unas sintonías suavonas y romanticonas que representaban el orden, la patria y las pasiones comedidas.

Julio, aparte de vender náuticos con su firma y su horóscopo, se embarcó en la aventura de ser el 'crooner' latino y susurrante más exportable en los años prehistóricos de la globalización. Sus dúos con Diana Ross o Stevie Wonder, sus versiones de todo y su vida contada al dedillo lo convirtieron en ídolo incontestable, estratosférico. Los imitadores se pusieron las botas con esa especie suya de desgana al cantar, como haciéndolo de perfil y con las manos tentándose la ropa como si le robasen la cartera. Pero Julio amasó una cantera de fieles que aún mantiene, a pesar de que no se deje ver con demasiado ahínco más allá de los memes, y siempre mucho menos que Raphael, compañero de quinta y de brillo. Ambos, por ejemplo, siguen sonando con fuerza en 'La Tranca', la adorable taberna de 'millenials' y maduretes malagueños que, también ahora recién mudada un poco más cerca de Carreterías, rinde culto diario a estas viejóvenes glorias musicales de nuestras entretelas.

Y hablando de glorias: resulta que también este finde se ha conmemorado el veinte aniversario de uno de los discos más recordados de otro Jota, el de Los Planetas. Su banda, esta vez sin lluvia, ha tocado en la capital vecina todas las canciones de 'Una semana en el motor de un autobús' en un par de conciertos sinfónicos al alimón con la Orquesta y Coro Ciudad de Granada. Unas versiones clásicas que, para maduretes como uno, ay, nos hicieron reconciliar con los himnos de Jota. Esos que, también con desgana vocal pero pellizco poético, forman parte de los himnos románticos de las últimas generaciones.