Cultura en las distancias cortas

La Casa Amarilla cuenta con una galería para dar visibilidad al trabajo de los artistas./SUR
La Casa Amarilla cuenta con una galería para dar visibilidad al trabajo de los artistas. / SUR

Málaga ve crecer un circuito alternativo de pequeños espacios impulsados por la iniciativa privada y dedicados a diversas disciplinas artísticas

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Como cocinero no se había decidido a montar algo por su cuenta, aunque ahora él y su socio se lo guisan y se lo comen en La Polivalente. «Veníamos de El Cosmonauta, un espacio dedicado al reciclaje creativo, y nos comentaron los dueños del edificio que lo iban a vender. Buscando nuevos locales nos encontramos, también en Lagunillas, con esta farmacia que llevaba siete años cerrada. Comprobamos que tenía muchas posibilidades y decidimos crear este espacio, que es una especie de centro cultural que también sirve como espacio para albergar clases de disciplinas creativas y al mismo tiempo es un bar donde puedes tomarte una cervecita y disfrutar de una carta de platos divertida». Habla Daniel Vega, que junto a Matías Murillo maneja el timón de este proyecto cultural que antes de cumplir su segundo aniversario ya ha cosechado una entusiasta respuesta por parte de los creadores y del público.

«Lo fuimos creando casi sobre la marcha, viendo las posibilidades del espacio. Empezamos con recitales de poesía, conciertos y representaciones de pequeño formato. El 9 de septiembre cumpliremos dos años y por el momento el balance es súper positivo. Empezamos programando a amigos y a las pocas semanas ya no teníamos que llamar a nadie. Venía gente de Madrid, de Barcelona y de otras muchas ciudades interesadas en mostrar su trabajo aquí. En exposiciones estamos casi cerrando el año 2020. Estamos casi como los museos, pero en plan cercano», comenta Vega entre risas.

La Polivalente ilustra el nacimiento y consolidación en la capital malagueña de una red de pequeños espacios impulsados por la iniciativa privada que nutren la oferta cultural de la ciudad con propuestas de diversas disciplinas. Una microcultura que va calando sin prisa ni pausa en una agenda marcada a menudo por las acciones de las instituciones públicas y sus presupuestos millonarios. «Podríamos decir que nos complementamos. Un determinado perfil de artista no tiene cabida en esas instituciones, más allá de exponer una obra en un certamen anual. Así que nuestra pervivencia es crucial para que el panorama artístico sea plural y completo», reivindica Pedro Alarcón, artífice de Casa Sostoa, el pujante espacio surgido en la zona oeste de la ciudad hace casi un lustro.

Alarcón echa la vista atrás sobre el nacimiento de Casa Sostoa, el proyecto artístico que desarrolla en su propia vivienda: «Se podría decir que surgió de una forma muy orgánica. A veces me digo que fue la propia casa la que me habló en un momento determinado de sus posibilidades. De forma inconsciente había creado el espacio propicio para esta experiencia. Un día le expuse mis intenciones a un amigo artista (Javi Calleja), que a su vez me habló de las experiencias 'open studio' y 'open house', y a partir de ahí empecé a maquinar. En pocos meses ya le había puesto nombre y me imaginaba esto de forma muy profesional. De una especie de experiencia piloto pasó rápidamente a ser algo programado en el tiempo».

Y en cuestión de tiempo, una de las iniciativas pioneras en la escena alternativa local llega con La Casa Amarilla. «Es un proyecto que nace hace diez años para dar visibilidad a artistas locales y tener un espacio donde poder crear. El objetivo inicial de convertirnos en una residencia está en 'stand by' aunque el proyecto sigue en mente», ofrece uno de sus promotores, David Burbano.

«Nuestra pervivencia es crucial para que el panorama artístico sea plural y completo» Pedro Alarcón. Casa Sostoa

«La sensación es agridulce, porque pese a vender 20.000 entradas en un año, las expectativas eran más altas» Gonzalo Campos. Microteatro Málaga

«Nuestro objetivo principal es la profesionalización desde la cultura de base» Sara Sarabia. La Casa Amarilla

«Nos hemos hecho un hueco sin grandes ayudas y ganando respeto a base de no tener respeto» Pedro Okña. Villa Puchero Factory

«Empezamos programando a amigos y a las pocas semanas ya venían los artistas a buscarnos» Daniel Vega. La Polivalente

Cultura de base

Toma el relevo del discurso Sara Sarabia: «El objetivo principal de La Casa Amarilla es la profesionalización desde la cultura de base. La promoción y difusión de la obra de los artistas y la internacionalización con los intercambios con Serbia, Noruega e Italia, así como los proyectos que parten desde la casa y se proyectan hacia afuera como son Estival y EAMálaga».

La Casa Amarilla cuenta con ocho socios y una red de colaboradores y trabaja en la actualidad con una treintena de artistas. «Somos una asociación y dentro de esa asociación tenemos una galería de arte, que intenta ser parte del flujo de ingresos económicos necesarios para sufragar los gastos del proyecto», detalla Burbano, quien añade que la iniciativa no se sustenta a través del pago de cuotas. «Cuando nos preguntan cómo se puede ayudar al proyecto, respondemos: 'Compra una obra cada cierto tiempo'. Esa decisión repercute de manera directa en el artista y en el proyecto», apostilla Sarabia.

Junto a La Casa Amarilla, entre las ilustres veteranas de la cultura de base aparece Villa Puchero Factory (VPF) con Pedro Okña a los fogones. «Surgió ante la necesidad de mostrar las creaciones de un grupo de artistas que por 2011 nos cruzamos en esta ciudad de un modo alternativo a las vías establecidas, usando lo que tenías: un sofá y una casa», recuerda Okña sobre la transgresora propuesta de este colectivo. «Creo que hemos evolucionado lenta y positivamente. Nos hemos hecho un hueco sin grandes ayudas y ganando respeto a base de no tener respeto. Comenzamos Manu (Emmanuel Lafont) y yo aportando nuestra casa, esfuerzo y cabezas kamikazes. Después cogí las riendas 'solo' (en realidad nunca estoy solo... no podría, tengo la suerte de tener cerca grandes amigos, grandes creativos y grandes personas) y desde hace un año y pico formé un 'Equipo VPF' en plan Liga de la Justicia con Martín De Arriba, Nacho Mayorga y Susana Vergara, tan variado como complementario».

Arriba, Microteatro Málaga brinda funciones para 15 personas. Abajo, a la izquierda, Matías Murillo y Daniel Vega impulsan La Polivalente. A la derecha, una de las acciones escénicas de Villa Puchero Factory. / SUR

Aunque, para variado, el grupo de seis socios que decidieron trasladar a Málaga la exitosa fórmula de Microteatro vista en Madrid. Tres médicos, un ingeniero y dos guionistas levantaron hace casi cinco años Microteatro Málaga, que en este tiempo ha reunido un cartel con más de 400 piezas escénicas y a casi 100.000 espectadores en su céntrico local de la calle San Juan de Letrán, donde ofrece representaciones para una audiencia de quince personas y la posibilidad de tomar algo en el bar.

Pero la iniciativa no pasa por su mejor momento, como confiesa uno de sus promotores, Gonzalo Campos: «La sensación es agridulce, porque a pesar de que mantener este formato y de que vender 20.000 entradas en un año no está nada mal, es cierto que las expectativas que teníamos eran más altas. Tenemos que tirar de otros sustentos además de la venta de entradas, como una pequeña subvención del Ayuntamiento de Málaga y de la Fundación Unicaja, que nos presta un apoyo fundamental».

Casa Sostoa va camino de su quinto aniversario.
Casa Sostoa va camino de su quinto aniversario. / SUR

Un futuro incierto

Autores esenciales en el teatro español contemporáneo como Juan Mayorga, Alfonso Zurro y José Sanchis Sinisterra han presentado sus obras en Microteatro Málaga, que pese a la enjundia de su programación contempla un futuro sombrío: «La sensación que tenemos es que el interés de los malagueños ha ido declinando. Creo que el malagueño es muy tendente a probarlo todo, pero no integra nada en su vida. Tengo la sensación de que a todo el mundo le encanta Microteatro, pero no terminan de integrarlo en su vida».

Entonces, ¿dónde está el secreto para mantener iniciativas como estas, sustentadas en los bolsillos particulares de sus promotores? Los cinco gestores cuestionados coinciden en el diagnóstico de que proyectos de esta índole son «alérgicos» a la rentabilidad económica y definen su nacimiento y permanencia en «una manera de entender la vida». O dicho con las palabras siempre irreverentes de Pedro Okña: «¿El secreto de nuestro 'éxito'? Ser nosotros mismos y no casarnos con nadie, aunque follemos con todos».

Porque Okña y su proyecto se manejan mejor en las distancias cortas.

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