Lo que cuestan los Goya

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

La piqueta ha dejado al descubierto las paredes negras que hicieron del Astoria un refugio de cinéfilos y peliculeros durante décadas. La sala es ya solo el recuerdo de otros tiempos de cinema paradiso, aunque lo más triste no es la nostalgia de que desaparezca, sino que carezca de un plan de lo que vamos a hacer con este edificio fantasma –ya solar– que compramos todos los malagueños a escote. Veinte millones de euros y un piquito más.

Algo menos nos va costar la gala de los Goya. Bueno, bastante menos, pero eso no quita que sea una cifra de seis ceros. Dos millones de euros más IVA a dividir entre cuatro patrocinadores –Ayuntamiento, Diputación, Junta y Unicaja–, aunque el Consistorio también tendrá que pagar los extras de enmoquetar de rojo el Martín Carpena y de vestirlo de fiesta. Es evidente que no es barato organizar la ceremonia de la Academia de Cine, aunque el debate no está tanto en lo que nos va a costar como en lo que compramos a cambio. Y el retorno que tiene. La gala de los Goya es la más mediática que existe en nuestro país, con lo que el caché responde al mercado. Aunque lo lógico es rentabilizar todo lo posible esa factura. Para estirar el precio del metro cuadrado de alfombra, los organizadores ya están preparando actividades con nominados y películas aspirantes que prolonguen durante la semana previa al 25 de enero el alcance de los premios y el contacto con el público malagueño. Inteligente jugada, aunque no debería ser la única. Junto a la entrega de premios, el otro gran momento de interés llega con la lectura de nominados que se celebra tradicionalmente en la sede de la Academia. La próxima será el 2 de diciembre. Pero si el objetivo es visibilizar la relación de Málaga y los Goya, esa anuncio debería hacerse también en la capital de la Costa del Sol. Sería un precedente inédito del que seguro saldrían ganado tanto la ciudad como los premios, aumentando y justificando además la rentabilidad de la millonaria inversión. En Sevilla no pasó y las nominaciones se anunciaron en Madrid. Fue un error, pero en esta edición se puede remediar sin que suponga más coste que la voluntad de la Academia de llevar el anuncio al lugar de la gala. Aunque antes lo tendría que pedir el Ayuntamiento, claro.